domingo, 4 de enero de 2009

“Si Uribe se lanza, oposición debe abstenerse”


Esta entrevista al gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, remató con una revelación al periodista: “¿Sabe con quién estaba yo cuando se supo lo de la Operación Jaque? Iba a 7.000 pies de altura en un helicóptero con Álvaro Uribe. Veníamos de Puerto Wilches e íbamos para Barrancabermeja. A él lo llamaron, yo iba a su lado, se volteó y me dijo: Liberamos a Íngrid Betancourt”. Pero la revelación de fondo estuvo despuesito del comienzo, cuando esbozó su propuesta al Partido Liberal para que se abstenga de participar en la próxima contienda electoral, si el Presidente Uribe se lanza por un tercer mandato.

JGP: En respuesta a una afirmación de alias ‘Jorge 40’, según la cual él habría apoyado su campaña a la Presidencia en 2002, usted afirmó que “faltan por revelarse nombres de personas vinculadas a las mafias, que avanzaron en un proyecto político de extrema derecha y lograron fundar una paracracia, que infiltró las tres ramas del poder”. ¿Ve usted a alguien en particular a la cabeza de esa paracracia?
HSU: Hasta el momento ha salido la vinculación de los políticos al paramilitarismo, y de sectores de la fuerza pública, pero no se ha avanzado nada con el sector empresarial. ¿Quiénes fueron los primeros que financiaron el paramilitarismo? ¿Quiénes los armaron y los estimularon con el pretexto de combatir a la guerrilla? Muchos empresarios de la agricultura, de la ganadería, de la industria. Y eso tiene que destaparse. Porque solamente si no hay impunidad, podremos llegar algún día a la convivencia en el país. Falta, pues, el destape de la para-empresa.

JGP: Hay opositores y columnistas de prensa que apuntan a nexos incluso con la Presidencia de la República, y entre otros muchos ejemplos hacen énfasis en las reuniones subrepticias que se tuvieron con ‘alias Job’ y su abogado en la Casa de Nariño. ¿Cree usted que podrían darse vínculos en ese nivel?
HSU: “Por sus obras los conoceréis”, dice la Biblia. Y en la medida en que avancen la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General, iremos conociendo cosas cada día más interesantes.

JGP: El 5 de abril de 2002, durante un debate radial por Caracol con su contendor Álvaro Uribe, usted dijo que “las organizaciones paramilitares apoyan la campaña de Uribe Vélez”, y que “esas organizaciones, bajo presión, pueden dejar en las urnas entre uno y dos millones de votos”, como en efecto ocurrió. ¿No pondría esto en entredicho la primera elección de Uribe, cuando le ganó a usted en la primera vuelta?
HSU: No puedo modificar una sola de las palabras que dije, porque así ocurrió, y en tal medida lo denuncié ante la Fiscalía General de la República. Las conclusiones las sacarán quienes hagan el análisis respectivo. Yo informé oportunamente de los hechos.

JGP: Durante la campaña de 2002, Salomón Smith Barney, de la firma Global Emerging Markets Strategy, afirmó que “Uribe es el candidato de la guerrilla”, pues pretende “demostrar la impotencia del Ejército para ganar la guerra, evidenciar los excesos de la derecha en el poder y recuperar su prestigio nacional e internacional”. ¿No cree usted que un tercer período de Uribe terminaría por concederle la razón a ese analista, pese a las severas derrotas que sufrieron las Farc en 2008?
HSU: Yo he sido un contradictor acérrimo de la reelección, como quedó consignado en la Constitución de 1991. Tampoco estoy de acuerdo en que cada vez que se quiera modificar la Constitución para resolver un asunto eminentemente particular, se haga una reforma constitucional en el Congreso o se proponga un referendo. Y esto lo planteo con sustracción del nombre de Uribe o de cualquier nombre. Son las convicciones que tengo, todas de tipo constitucional.

JGP: Cambiando de tercio, ¿será que detrás del apoyo del liberal Rodrigo Rivera a la reelección de Uribe, puede estar el anhelo de ser designado como fórmula vicepresidencial?
HSU: Me sorprendió mucho leer en estos días una declaración del doctor Rivera, al que mucho respeto y es mi amigo, de la que se deduce su apoyo a la reelección del doctor Uribe. Hace un mes estuvo hablando aquí conmigo, y no me avanzó nada sobre el tema. Me parece que con esa opinión, sí se deslindera Rodrigo de la posición del Partido Liberal. Me explico: el Partido Liberal está contra la reelección como concepto, y contra la del Presidente Uribe, obvio.

JGP: En las circunstancias actuales, ¿le suena una coalición de las fuerzas contrarias a Uribe, incluido el Polo, para enfrentar sus ansias de perpetuarse en el poder?
HSU: Yo soy partidario de una coalición de fuerzas democráticas para confrontar al uribismo, en el caso de que Uribe no sea candidato. Si el Presidente es candidato, mi opinión –sin que sea electoral, pues ahí no puedo participar- mi convicción política y de conciencia es que las fuerzas progresistas, empezando por las de mi partido, no tengan candidato.

JGP: ¿Abstenerse de participar en la campaña del 2010?
HSU: Exacto. Y lo digo haciendo una reflexión sobre mi propia experiencia. Primero, no hay un criterio favorable a la reelección. Segundo, no hay forma de luchar electoralmente contra quién está en la Presidencia de la República. Esa clase de fineza electoral que existe en otras partes –donde hay sistema parlamentario, o en el sistema presidencial de Estados Unidos-, no cabe aquí en Colombia todavía.

JGP: ¿O sea que Uribe de nuevo candidato sería como pelea de toche con guayaba madura, por lo que mejor retirar la guayaba?
HSU: Sí señor. Yo hice de guayaba la vez pasada, y así no hay chance.

JGP: Pero, viendo la carrera de obstáculos que Uribe debe atravesar (aprobación final en el Congreso, visto bueno de la Corte Constitucional, solución a los vicios en el trámite del referendo, poner más de siete millones de votos en éste, etc.), ¿sí cree que Uribe tenga chance de hacerse elegir por tercera vez?
HSU: Le falta un largo trecho y debe recorrerlo ya no con el sol en la cara, sino en una época en la que hasta sus propios amigos le piden que se abstenga de buscar de nuevo la reelección. A mi juicio el doctor Uribe, por quien tengo mucho respeto como todo el mundo sabe, debiera escuchar no ya a sus contradictores –porque eso no es noticia-, sino a sus amigos. Eso sería lo novedoso.

JGP: Hay quienes dicen que no es que quiera, sino que le toca. Que hay tanto ex funcionario suyo y tanto político uribista en problemas con la justicia, que sólo su continuidad en el poder les brinda tranquilidad a quienes –dicen- quizá ‘saben demasiado’.
HSU: Sería terrible si así fuera. Porque van a seguir saliendo cosas de la parapolítica, y de la para-fuerza pública, y de la para-empresa. Sin duda, es mucho lo que falta por destaparse. De modo que ése no sería argumento válido.

JGP: Álvaro Uribe fue director de la Aerocivil entre marzo de 1980 y agosto de 1982. Un año después, el Consejo Nacional de Estupefacientes presidido por el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, ordenó “suspender los vuelos de naves de narcotraficantes”, y señaló que esa entidad había asumido “una actitud pasiva y negligente”. Pero en mayo de 1988 el Procurador General de la República, usted, Horacio Serpa, conceptuó que no existía ningún indicio que comprometiera la conducta de Uribe durante su gestión en la Aerocivil y en la Alcaldía de Medellín. ¿Qué tiene que decir a esto?
HSU: Yo no recuerdo el episodio, pero quiero decirle que si así se pronunció mi procuraduría, fue el resultado de las investigaciones que se hicieron. Conozco a Álvaro Uribe hace muchos años y tuve con él no sólo una relación personal –que la tenemos todavía- sino política, y de toda esa etapa yo opino favorablemente.

JGP: Con santandereana franqueza, ¿no cree que fue craso error político haberle recibido a Uribe la embajada en la OEA?
HSU: Eso lo examiné muy bien antes de aceptar. Lo comenté frente al país, cuando dije que asumía una responsabilidad de tipo internacional, partiendo de que lo internacional nos une a todos. Además, el Partido Liberal me autorizó, y fui objeto de una emotiva despedida, con directivos y ex presidentes. Yo me fui tranquilo, y tuve una experiencia extraordinaria, de la cual no me arrepiento. Hubo gente que después me dijo que no iba a votar por mí, por haber aceptado la embajada. Así que con franqueza santandereana, fue una decisión de la que estoy convencido obré correctamente, aunque reconozco que en lo electoral sí me hizo daño. Lo reconozco.

JGP: ¿Qué futuro político le espera a una figura de la política nacional que luego de aspirar a la Presidencia de Colombia, obtiene como premio de consolación la Gobernación de Santander?
HSU: En estos días me están llamando mucho para decirme, “oiga, esta sí es su oportunidad”. Yo les digo “no, ahora mi oportunidad es servirle a Santander, a mis paisanos”. Y lo estoy haciendo con corrección, y estaré aquí hasta el 31 de diciembre de 2011. A partir del 2012, no sé qué pueda pasar.

JGP: O sea que podría ‘sonarle’ la Presidencia en el 2014…
HSU: En política uno nunca sabe. Yo nunca pensé que iba a ser alguna vez embajador, no me parecía que la diplomacia era mi fuerte. Salté de la política municipal a la nacional, sin pasar por la departamental, por lo que nunca pensé que iba a ser gobernador de Santander. Ahora lo soy, y estoy contentísimo.

JGP: Se le nota. Y para no saltarnos el tema regional, ¿qué significa para usted que Santander haya obtenido el primer puesto en el concurso “Mejor Plan de Desarrollo”?
HSU: A uno lo eligen por cuatro años, pero sólo gobierna tres y medio. El primer semestre se va en el plan de desarrollo. Y mire que el nuestro fue calificado por Planeación Nacional, por la Agencia Internacional de Cooperación de Alemania, por Estados Unidos, por Naciones Unidas (Fonade) y por Colombia Líder como el mejor plan de desarrollo del país. Es un reconocimiento extraordinario, que se traduce en que aquí trabajamos con seriedad. Si a mi me preguntan qué quiero que se recuerde más de mi paso por esta Gobernación, no fue que hice puentes, carreteras o colegios, sino que fui un político honrado.

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