lunes, 17 de septiembre de 2018

Uribe – Duque: un gobierno bipolar




Según la siquiatría el trastorno bipolar se caracteriza por cambios súbitos en la conducta de una persona, que desconciertan a todo el mundo y son el reflejo de una gran inestabilidad interior. El dulce y el amargo, el simpático y el odioso cohabitan en la misma persona.

Es lo que ocurre con el gobierno de Iván Duque, donde este pareciera encarnar lo bonito y Álvaro Uribe lo feo, aunque más acertado sería decir que con su carita de galán de telenovela, al primero se le relaciona con el amor y al segundo con el odio.

El principal acierto de Uribe estuvo en escoger a alguien con un temperamento por completo diferente al suyo, él cascarrabias y picapleitos, este solo sonrisas. Tras su triunfo en la consulta que lo hizo ganador frente a Ordóñez y Marta Lucía, Iván Duque fue sometido mediante ingeniosa estrategia de mercadeo a una ‘capacitación’ intensiva para que se portara como un producto más de consumo masivo, al que le encanecieron el pelo para darle experiencia administrativa y le enseñaron a cantar, bailar, sonreír frente a la cámara, tocar una guitarra y cabecear un balón para hacerlo atractivo a los ojos del populacho. Duque es el empaque bonito de la caja de Pandora.

Parodiando a Robert Louis Stevenson, al perverso señor Hyde encarnado por Uribe lo suavizaron con el apuesto doctor Jekyll, quedando así amalgamadas las fuerzas del bien y del mal en el actual presidente.

Bipolar es cuando Duque se apodera de las banderas de la anticorrupción -habilidosamente rapadas a Claudia López tras la consulta- e impone como lema de acción “el que la hace la paga”, pero le obedece a su amo en lo de nombrar a Alberto Carrasquilla como ministro de Hacienda y luego, tras conocerse que años atrás se enriqueció creando unos bonos que empobrecieron a 117 municipios, lo respalda diciendo que “tengo toda la confianza en el ministro”. (Ver noticia). Como quien dice: “el que la hace no la paga, si es amigo de mi patrón”.

Igual obra con el nombramiento del maléfico y perseguidor Alejandro Ordóñez como embajador ante la OEA, un exfuncionario a quien el Consejo de Estado le anuló su reelección por haber recurrido a prácticas corruptas. Y no lo digo yo, lo dice el eminente jurista Rodrigo Uprimny en su columna del domingo pasado, donde además cuenta cosas como lo del contubernio de Ordóñez con el también corrupto exmagistrado Leonidas Bustos y sus dos esposas.

Pero la bipolaridad no para ahí: de ella hace parte una senadora de insidiosa ponzoña verbal, María Fernanda Cabal, quien pese a ser integrante de la bancada del Gobierno fustiga duramente al presidente cuando descalifica a la cúpula militar y le ordena retirarla por “inservible” (ver noticia). Fuego amigo, diríase, pero todo forma parte de una tramoya donde juegan al policía bueno y el policía malo para tener atrapada la audiencia en forma permanente, con el más alto rating.

En el marcado acento bipolar de este Gobierno figura también el MinDefensa -antes comerciante- Guillermo Botero, quien durante su ceremonia de posesión habló de reglamentar la protesta social (tarea constitucionalmente asignada al ministerio del Interior) y días después hizo esta afirmación infame, irresponsable y temeraria: “Los grupos armados organizados financian la protesta social”. Se trata de una acusación muy delicada, mediante la cual siembra el abono para futuras matanzas, pues criminaliza la protesta comunitaria y le da carta blanca a la ‘mano negra’ para que siga asesinando líderes sociales.

Al día siguiente Botero (ahí viene lo bipolar) trató de remediar la metida de patas declarándose “respetuoso del derecho ciudadano a manifestarse pública y pacíficamente", pero ya el daño estaba hecho.

Si extrapolamos la bipolaridad de lo siquiátrico a lo social, se vislumbra una situación que solo conducirá a ‘polarizar’ cada vez más al país, hasta que el conflicto se desborde y conduzca a nuevos choques violentos entre la barbarie reaccionaria y las ideas liberales.

Si yo fuera bipolar, diría entonces que esto avanza hacia el más fantástico, exitoso, rutilante, prometedor y peligroso desajuste de la siquis colectiva.

Nada bueno nos espera, mejor dicho, sino todo lo contrario.

Llegó la hora en que la mar se enluta, que suerte tan…

DE REMATE: El mejor ejemplo de bipolaridad en el manicomio presidencial lo pone el jefe del presidente Duque cuando, tras ser llamado a indagatoria por la Corte Suprema renuncia al Senado porque se siente “moralmente impedido”, pero unos días después se arrepiente “por razones de honor”; y para embolatar la indagatoria recusa a los magistrados de la Corte Suprema que lo investigan, pero luego desiste alegando que “nunca tengo ganas de dilatar”. Y así.

lunes, 10 de septiembre de 2018

¿Uribe a la cárcel? “El que la hace la paga”




En días pasados el país despertó con una noticia de esas que el senador Álvaro Uribe fabrica para hacer explotar de manera controlada, el día y hora que más le conviene, como pieza de relojería en un entramado mediático fríamente calculado. En el caso que nos ocupa, dijo que “el magistrado José Luis Barceló anunció a varios interlocutores que me llevaría a indagatoria y a la cárcel”. (Ver noticia).

Se trata de una acusación sinuosa mediante la cual comete -además- el delito de obstrucción a la justicia, y la parte sinuosa reside en que habla de varios interlocutores pero no da el nombre de ninguno, porque no tiene ningún nombre. Si tuviera al menos uno, obraría a su favor la recusación con la que trató de embolatar no tanto la indagatoria sino lo que él ya sabe que le corre pierna arriba: una orden de detención, con base en las pruebas existentes.

Esto es un secreto a voces, la verdad desnuda es que el presidente de la Corte Suprema, José Luis Barceló Camacho, instructor de la investigación penal matriz contra el senador Álvaro Uribe Vélez (expedientes UI38451 y 40248) en diferentes documentos de público acceso ha calificado los delitos como “concierto para delinquir, homicidio y otros”, con base en el abundante cúmulo probatorio recaudado por un muy profesional equipo de investigadores, que incluyó la cooperación de una agencia de inteligencia europea.

Según información no desmentida del portal Lanuevaprensa.com.co que dirige Gonzalo Guillén (el mismo cuyas denuncias pusieron preso al guajiro Kiko Gómez) “el más estructurado de los delitos calificados en contra de Álvaro Uribe en términos probatorios es el de concierto para delinquir, y proviene de la cantidad de casos en los que los testigos de cargo son obligados a cambiar sus versiones acusatorias o son asesinados cuando rehúsan hacerlo”. (Ver artículo).

En este contexto se entiende por qué el sindicado Álvaro Uribe ha enfilado sus baterías mediáticas contra la legítima autoridad que lo juzga, mediante una estrategia perversa que usa como idiotas útiles a los medios ávidos de noticias explosivas, así sean falsas, como la del magistrado Barceló.

El acusado habría podido refutar la evidencia con pruebas, testimonios y hechos verificables, que es lo que hacen los inocentes, pero prefirió irse por la vía de atacar con insultos y falacias la honorabilidad de sus jueces, que es lo que suelen hacer los culpables. Y los medios caen redonditos cuando actúan como campana de resonancia de semejante libelo, contribuyendo así a minar la credibilidad de la justicia y a enrarecer el ambiente.

El senador Álvaro Uribe como cualquier otro ciudadano de quien se presume su inocencia está en el legítimo derecho de defenderse, pero desborda los linderos de la legalidad cuando utiliza su inmenso poder mediático y político para arremeter contra la institución que en cumplimiento de su deber lo juzga. Es el suyo un poder amedrentador, intimidatorio, avasallador, atrabiliario, fiel copia de los métodos que en su gobierno quiso imponer pasando por encima de lo que se le atravesaba, fueran periodistas críticos, políticos opositores, testigos incómodos de El Aro, magistrados de las Altas Cortes o muchachos que no estaban recogiendo café.

El problema de fondo son las retaliaciones que se habrán de desatar contra la institucionalidad el día que en ejercicio de sus atribuciones la Corte Suprema ordene el arresto del expresidente. En las redes sociales hay muestras por montones de lo que se puede desencadenar, como este trino de Catalina Suárez, furibunda uribista (valga la redundancia): “Que quieran llevar al Presidente Uribe a la cárcel es una cosa, que lo vayamos a permitir es otra!!! #ConUribeSiempre”. (Ver trino).

Está además lo que había dicho cuatro años atrás el muy parlanchín Francisco Santos, más conocido como Pachito: “Llegan a ponerle un dedo a Uribe y se incendia este país”. ¿En tratándose de nuestro flamante Embajador ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, tendremos un incendio teledirigido desde Washington…?

Sea como fuere, al margen de si Uribe es o no apresado al término de la ya insalvable indagatoria ante la Corte, aquí debemos brindar prístina claridad en nuestro decidido apoyo al lema que el presidente Iván Duque ha señalado como directriz a las autoridades en su lucha sin cuartel contra toda forma de delincuencia: “el que la hace, la paga”.

Por último, esto no lo digo yo; lo dice María Antonia Pardo (@NanyPardo): “Habla por celular con hampones de tú a tú, usa vocabulario de hampón en sus charlas con hampones, sus testigos son hampones, sus abogados son los mismos de los hampones, muchos de sus colaboradores o funcionarios están presos o huyendo de la justicia por hampones, pero “Él” es honorable”.

A la autora de ese trino se le consigue en Barranquilla y vive despotricando contra el mejor presidente que ha tenido Colombia. Es algo intolerable, duélale a quien le duela. Vayan por ella.

DE REMATE: Por las redes anda circulando un trino de La FM donde Uribe asegura que “me quieren enviar a la cárcel”, con esta respuesta mía: “¡Por supuesto! ¿Acaso no es eso lo que se debe hacer con los delincuentes? ¡Meterlos a la cárcel!” (Ver trino).

Vengan por mí.

jueves, 6 de septiembre de 2018

"Lo que se viene es la aplanadora de la privatización": Leonidas Gómez




Por Jorge Gómez Pinilla

El senador santandereano del Polo asegura que la intención del Gobierno es vender a Ecopetrol, por etapas, incluyendo la refinería de Barrancabermeja. Y cuestiona a las promotoras de la consulta anticorrupción por habérsela entregado al presidente Duque en "bandeja de plata".

¿Qué balance hace de la visita del presidente Iván Duque a Santander?
Pues no coincide mucho con su discurso de posesión. Allá nos creó ilusiones abriendo perspectivas de reconstrucción de la economía en todos los sectores, y aquí vino a decir cosas contradictorias. Por ejemplo, que va a modernizar la refinería de Barrancabermeja por fases; pero no dijo que lo que en realidad va a hacer es vender a Ecopetrol por etapas, incluyendo por supuesto la refinería. Es lo más perverso que puede existir.  

Cómo así, ¿el presidente Duque pretende engañar a Santander?
Pues él es un político, y estamos acostumbrados a que los políticos dicen una cosa y hacen otra. Lo que yo pido es aguzar los sentidos para que no nos sigan engañando. No es justo que después de todo lo que nos han engañado a los santandereanos, ahora otra vez.

¿Cómo es lo de vender a Ecopetrol por partes?
Es como cuando construyeron la represa de Topocoro para vender a Isagén, la joya de la corona. Cuando empezaron a construir la represa de Hidrosogamoso (que incluye la represa más hermosa del mundo, Topocoro) no nos dijeron que ya la tenían vendida, ni que la iban a vender por un precio irrisorio, menor al que costó construirla, a un fondo canadiense que pagó menos de cuatro veces de su valor real. Eso es perverso. El presidente debió tener el coraje de decirnos la verdad: “voy a reconstruir a Ecopetrol por partes para venderlo, incluyendo la refinería”.

No me ha respondido cómo es lo de vender a Ecopetrol por partes.
Quieren descuartizar la vaca de ordeño para vender la cabeza por un lado, el lomito y la sobrebarriga por otro, así. Ya vendieron a Invercolsa, y la junta directiva anterior alcanzó a aprobar la venta de Propilco, fábrica que produce la materia prima para hacer todo tipo de plásticos, una joyita que Ecopetrol le había comprado al Grupo Santodomingo. Y están socializando la venta de Cenit, que le produce la mayor utilidad en el balance a Ecopetrol, empresa que transporta crudos en sus tubos, pero también transporta por agua y por tierra. Y quieren vender a BioEnergy, de la que algún gerente de Ecopetrol tuvo la visión futurista de empezar a trabajar las energías renovables, y montaron una planta bellísima que también quieren vender. Lo que no saben todavía es cómo darle presentación a un acto tan irresponsable. Pero que se toman a Ecopetrol, se lo toman. Y lo venden.

Sorprende su radicalismo…
Es que al poder acaban de llegar los mismos que vendieron a Isagén, los mismos que vendieron a Telecom, el mismo ministro de Hacienda que regaló a Telecom. Lo que se viene es la aplanadora de la privatización.

¿Cómo ve lo del IVA para todos los productos de la canasta familiar?
Por la vía de los impuestos quieren recaudar 4.6 billones de pesos, ¿sabe cómo? Poniendo a declarar renta a los que ahora ven como los nuevos ricos de Colombia, las personas que ganan por encima de 1.9 millones de pesos mensuales.

Pero Duque ya puso a Carrasquilla en su sitio: “la última palabra la tiene el presidente”, dijo en Bucaramanga.
Desautoriza a Carrasquilla con el juego del policía bueno y el policía malo, y eso ante la opinión le da puntos. Pero yo invito al presidente a que explique cómo es eso de rebajarles impuestos a las multinacionales, si el impuesto nominal de renta que pagan es del 35%, pero por la vía de las exenciones ya llega al 2%. ¿Acaso se los va a rebajar al uno por ciento?   Yo le admiro al presidente Duque su habilidad e inteligencia, pero que no nos crea bobos.

Qué es lo que usted en concreto le reclama a Duque.
Que venga a Santander a tratar de engañarnos, y sobre todo a mi pueblito querido, mi Socorro, mi pueblito viejo, patria de José A Morales y cuna de la independencia. Eso me parece una ofensa a la inteligencia. ¡Que diga la verdad! Que diga que a las multinacionales que vienen por el petróleo, por el carbón, por el oro, por las maderas del Chocó, por la pesca del Pacífico les figura un impuesto nominal de renta del 35% pero por la vía de las exenciones les queda en el 2%. Son empresas que se llevan las materias primas y no generan ningún valor agregado, ni siquiera empleo. Que nos lo diga de frente, que no lo adorne con flores, porque ofende nuestra inteligencia.   

Ahora que se acerca la celebración del bicentenario de nuestra Independencia, ¿qué opina del olvido de la anterior bancada santandereana en el Congreso, cuando dejó a Charalá por fuera de la Ruta Libertadora, desconociendo el papel que jugó su población en la batalla de Pienta, donde contuvo a las tropas realistas y así contribuyó al triunfo definitivo en la batalla de Boyacá? (Ver artículo al respecto).
Lo más grave es que en la comisión del Senado encargada de la Ley Bicentenario estaba el joven Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical, cuyo abuelo nació en Charalá. Es que a veces el poder vuelve a la gente arrogante. Si era una ley histórica, debieron haber consultado a las academias de historia. Pero no consultaron a nadie, y ahí cometieron un error. No digo que hayan sido traidores a Santander, pero cometieron un error que se debe reparar. ¿Cómo?, incorporándole una cláusula a la ley que ya se aprobó.

¿Un articulito?
Sí, un articulito que adicione a los pueblos libertarios de Santander, curiosamente los más olvidados. Usted va a Charalá y tiene dos ríos bellísimos, Pienta y Táquiza, pero no tiene acueducto.

¿Es posible que la actual bancada santandereana actúe unida, no solo para la Ley Bicentenario, sino para otros proyectos de interés del departamento?
Lo hice curiosamente con Richard Aguilar. Hemos sido contendores y vamos a seguir siéndolo, pero él recogió una iniciativa de Jorge Robledo que presentó con Juan Manuel Galán para convertir a Barrancabermeja en un Distrito Especial. En su momento no pasó, pero no voy a dejar que las diferencias ideológicas se interpongan si se trata de ayudar a mi departamento.  

Hablando de diferencias ideológicas, tengo la impresión de que en el tema de la consulta anticorrupción hubo serias divergencias entre los partidos que la promovieron. ¿Me equivoco?
Yo le trabajé a Claudia López, le ayudé a recoger los cuatro millones de firmas. Le trabajé muy duro a eso, pero no tuvimos un final feliz, porque los 11.6 millones de votos que obtuvimos se los entregaron en bandeja de plata a Iván Duque. La consulta buscaba un mandato popular que tuviera como fuerza actuante y vinculante la voz del pueblo, a diferencia de las leyes que son dictadas por la institución más desacreditada que existe, que es el Congreso. Entonces no entiendo cómo, si despertamos esa ilusión, al día siguiente de haber sacado tan impresionante votación, superior a la que se obtuvo para ser presidente, les hayan entregado esos votos a Duque en bandeja de plata. Y le hayan dicho, “ahora vaya usted y presente esto al Congreso”.

¿Le regalaron el liderazgo de la lucha anticorrupción a Duque, quiere usted decir?
Lo que sé es que él dice “yo presento esto al Senado de la República”, pero nadie tiene la seguridad de que el Senado lo apruebe. De ahí le pueden aprobar algunas cosas, pero lo que se mueve detrás de esto son intereses individuales. En ese acto multipartidista del ‘Palacio de Nari’ se tuvo en cuenta más los intereses personales que los intereses de la Nación. 

¿Intereses personales de quién o quiénes…?
De algunos que pueden estar interesados en congraciarse con el Gobierno y en entregarle las banderas de la lucha anticorrupción para que no tengan resistencia en aspiraciones personales.

¿Usted da a entender que hubo una negociación entre las promotoras de la consulta y el uribismo para entregarles esos millones de votos, a cambio de algo…?
Negociación, no. Hubo un pacto para que el Centro Democrático apoyara la consulta anticorrupción. Y no entiendo cómo pudimos ser tan ingenuos de creer que el Centro Democrático iba a apoyar una cosa de esas. Eso fue durante la campaña. Apenas finalizó, Uribe en sesión que yo presencié dijo “nosotros no apoyamos la consulta, pero el presidente sí”. Y se tomó la vocería sin consultarle al presidente, habló a nombre de él. O sea que fue un pacto de las promotoras de la consulta con el Centro Democrático, válido hasta cierto punto, pero ingenuo. ¿Cómo puedo yo creer que la mata de la corrupción va a apoyar un acuerdo contra la corrupción? Por eso los dejaron colgados de la brocha. Pero en vez de aprender de los errores, cometieron otro más grave: cogieron esos casi doce millones de votos bien sudados por Claudia, por Angélica y por nosotros, y se los pusieron en bandeja a Duque, uno detrás de otro. ¿Hasta dónde puede llegar semejante ingenuidad?       

¿O sea que al final de la jornada Duque se apoderó de la bandera de la lucha contra la corrupción?
Duque se apoderó de la bandera anticorrupción, así es, y eso le va a dar un prestigio que debilita al bloque de oposición. No teníamos necesidad de entregar tan cuantiosos votos, porque Claudia y Angélica, que fueron las líderes, ya tienen méritos propios. Habría sido más lo que hubieran ganado si no hubieran asistido. Asistiendo a esa encerrona, le mandaron un mensaje equivocado al país.    

Pero si no hubieran asistido, ¿cómo explican que el Gobierno las convoca y no van?
Habrían quedado como personas que no son ingenuas y que tienen carácter. Yo a esas dos líderes las seguiré apoyando, porque son personas que han construido futuro, pero no estuve de acuerdo con lo que hicieron. A mí me dolió mucho que el Centro Democrático y Uribe le hubieran dado la espalda al convenio que hicieron con los verdes, pero más me dolió que después de sacar semejante votación, se la hubieran entregado a Duque. Ahora bien, esto no es una contradicción insoluble, no nos pone en bandos opuestos. Nos pone en una categoría de autocrítica, donde debemos ir creciendo y construyendo la unidad.

En el tono que usted lo plantea, ¿ve posible una unión entre Jorge Enrique Robledo y Gustavo Petro?
Me parece muy bien que se reúnan, como ya lo hicieron, y que lo sigan haciendo. Que se reúnan sobre temas puntuales, aunque una amalgama completa entre ellos no la veo.

¿La iniciativa de la reunión como que fue de Robledo, hoy necesitado de Petro…?
Siempre las iniciativas hacia la unidad han sido de Robledo, porque él es el más sencillo de todos. Eso se lo da la autoridad para ser declarado en seis ocasiones como el mejor senador. Robledo es supremamente sencillo, él puede hacer un gesto de humildad como ese, de llamar al otro a conversar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Duque en Santander: vino, vio, habló y descrestó


Pese a que el presidente Iván Duque ha sido definido en esta tribuna de opinión como un títere o monigote de Uribe, es de caballeros reconocer que no lleva ni un mes en el cargo y comienza a mostrar signos de relativa independencia, que sorprenden gratamente.

Primero fue cuando se desmarcó de su “jefe” (la expresión es de Alicia Arango) apoyando la consulta anticorrupción, al punto de invitar a votarla como “un deber ciudadano”, y luego cuando le solicitó a Naciones Unidas que ampliara por un año más la misión de verificación de los acuerdos con las FARC, en aparente señal de que eso de hacer trizas la paz era caballito de batalla del ala más radical del uribismo.

Ahora bien, la verdadera sorpresa habría de darse en Santander durante su visita del pasado fin de semana, con dos declaraciones suyas, una de ellas en desarrollo del taller Construyendo País, en Socorro.

Allí se refirió a las “frases desafortunadas” que ha pronunciado el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, respecto a su anuncio de gravar con IVA todos los productos de la canasta familiar, y en tal sentido brindó claridad en que "la última palabra la tiene el presidente". Esto significaría que ahí también se está desmarcando de Uribe, pues es obvio que Carrasquilla es más ministro de su “jefe” que de Duque. Sea como fuere, otra desafortunada frase de Carrasquilla fue cuando dijo que las impopulares medidas que ha propuesto “son mías, no del gobierno”. Más de un parroquiano confundido se preguntaba si el ministerio que él preside pertenece o no al “gobierno” de Iván Duque…

Pero lo que más avivó el optimismo de los santandereanos fue esta declaración que hizo ante un nutrido grupo de empresarios: “no sé cómo han mantenido cierto grado de tranquilidad después de que un gobierno vino y les dijo ‘tranquilos, que vamos a modernizar la refinería de Barrancabermeja’; hicieron llegar todo tipo de inversiones en infraestructura y hotelería y después nada. Yo sería un irresponsable si les digo que el proyecto se puede hacer de un solo golpe, pero lo que sí les puedo asegurar es que esa modernización la vamos a empezar a concebir por fases con Ecopetrol. No le vamos a quedar mal a Barrancabermeja”.

Esto significa que Duque llegó bien dateado, pues el gobierno al que se refirió fue el de Juan Manuel Santos, quien durante la campaña para hacerse reelegir (2014) visitó a Barrancabermeja y en el emblemático hotel Pipatón -hoy cerrado por la crisis económica- dijo que tenía más reversa el río Magdalena que la modernización de la refinería, y al final dejó a la capital del petróleo colgada de la brocha, y todavía hay barranqueños que se asoman esperanzados al muelle a ver si un día de estos se les hace el milagrito y el caudal empieza a tirar río arriba.

Sumado a la inestabilidad política, el tramacazo que hoy sufre Barrancabermeja es comparable al que viviría una madre gestante que en el octavo mes pierde su criatura, porque el Proyecto de Modernización de la Refinería (PMRB) abortó justo cuando el puerto petrolero se había preparado para recibirlo. En 2008 el entonces presidente de Ecopetrol, Javier Genaro Gutiérrez, dijo que la ampliación de la refinería iba a requerir de por lo menos 3.000 camas para los nuevos trabajadores. Y fue así como de los 25 hoteles que había, la cifra se quintuplicó a 125, y en consonancia con los ‘pajaritos de oro’ que pintó el gobierno comenzaron a aparecer nuevos restaurantes, centros comerciales, tiendas de ropa y lugares de entretenimiento, para estrellarse luego de bruces con que el desempleo pasó del promedio nacional del 10 al 23 por ciento, con la consecuente tensión económica y social que esto genera en una región tan ‘caliente’, justo a las puertas del posconflicto.

Es por eso que las palabras de Duque han comenzado a sonar con un timbre esperanzador para el departamento, y cabe ahí también el anuncio de reforma integral al Programa de Alimentación Escolar (PAE) que expuso la ministra de Educación, María Victoria Angulo, en Bucaramanga. (Ver noticia). 

No todo en el gobierno Duque es digno de elogio, por supuesto, y siguen pesando cosas tan negativas como la carga de impuestos y recortes que se viene para las clases media y baja, o el equivocado nombramiento de Alejandro Ordóñez en la OEA ("mosco en leche" según Humberto de la Calle), o el anuncio de un decreto que autoriza a la Policía para confiscar cualquier dosis de droga en las calles, algo claramente inconstitucional y violatorio del derecho al libre desarrollo de la personalidad, en un escenario de guerra contra un nuevo ‘enemigo interno’ que solo traerá abusos e injusticias a todo nivel.

Pero sea la ocasión para destacar aquellas cosas que al menos para Santander pintan bien, no va y sea que vayan a pensar que los santandereanos vivimos a toda hora ‘arrechos’ con el poder central y no sabemos reconocer ni tantico de los esfuerzos que pareciera estar haciendo el presidente Iván Duque por nuestro departamento.

En todo caso, le vamos a dar un compás de espera.

DE REMATE: Al cierre de esta columna se supo además que el presidente Duque nombró al abogado Pablo Elías González como director de la Unidad Nacional de Protección (UNP) en remplazo de la incendiaria uribista Claudia Ortiz, cuyo nombramiento le estalló en las manos cuando se conocieron sus trinos cargados de odio contra los que debía proteger. Acertada decisión, González Monguí es un eminente jurista, de talante liberal.

Y un chisme de última hora, aún sin confirmar: dicen que a Duque lo tienen de gira permanente para que no se meta en los asuntos del “gobierno”.