lunes, 3 de julio de 2017

Centro Andino: crónica de otro montaje anunciado


Más dudas que certezas rodean la captura de los nueve presuntos miembros del Movimiento Revolucionario del Pueblo –MRP- supuestamente culpables del bombazo contra el Centro Andino que produjo la muerte de tres mujeres el pasado 17 de junio e hizo que pasara a tercer plano un acontecimiento histórico tan importante como la dejación definitiva de las armas por parte de las Farc.

La duda principal reside en una paradoja, pues se trata de un atentado en apariencia organizado y ejecutado por gente de extrema izquierda, pero que beneficia los intereses políticos de la extrema derecha.

Es cuando vienen a la memoria algunos ‘falsos positivos’ judiciales de circunstancias inquietantemente similares, como el asesinato de Gloria Lara en 1982 atribuido a la Organización Revolucionaria Popular –ORP- (solo cambia una letra con MRP), o las falsas capturas tras los asesinatos de Luis Carlos Galán y Jaime Garzón, realizadas con el propósito específico de desviar la investigación, como habría de comprobarse con el paso del tiempo.

Conviene fijar la atención sobre todo en el asesinato de Gloria Lara, ocurrido en momentos en que el gobierno de Belisario Betancur adelantaba unas negociaciones con el M-19 a las que se oponía con no disimulada furia el estamento militar, y cuyo objetivo habría sido –según documentado artículo de Las 2 Orillas- “mostrar al país que la izquierda era cruel y asesina y no digna de un proceso de paz”. (Ver artículo).

La principal similitud con lo del Centro Andino reside en que la ORP en efecto existió, como movimiento político de tendencia maoísta ligado a reivindicaciones campesinas, aunque al momento del secuestro de Lara se encontraba desactivado debido a contradicciones internas, pero ello no fue obstáculo para que a algunos de sus miembros se les hiciera ver como los culpables mediante la “siembra” de pruebas que condujeron a su captura. Luego habría de demostrarse que para el 'operativo' recurrieron a una banda de delincuentes comunes, la misma que secuestró al funcionario de la Texaco Kenneth Bishop, y cuya autoría también fue atribuida a la ORP.

En el caso de las capturas por lo del Centro Andino, la Fiscalía y la Policía han usado la palabra “trazabilidad” para señalar diversas culpas sobre los capturados, pero esa misma trazabilidad llevaría a pensar que se trata de un montaje donde se repite un modus operandi que ya ha sido escenificado, y con macabro éxito.

Lo cierto es que esos sospechosos han sido sometidos a un linchamiento mediático mediante la filtración selectiva de supuestas pruebas a diferentes medios de comunicación, en lo que luce como un plan orquestado por una mano negra interesada en que el país entero los ‘juzgue’ antes de ser llevados a la justicia ordinaria, y sin que hasta el momento sepamos si los que filtran la información pudieran ser un tentáculo más de la misma poderosa y verdadera mano negra que estaría detrás del atentado.

Porque es que, no nos digamos mentiras, resulta descabellado creer que un grupo de jóvenes abogados y ‘revoltosos’ de izquierda, a los que la revista Semana llama “inadaptados extremistas”, pudiera contar con la sofisticación logística y operativa requerida no solo para cometer un atentado en un sitio tan neurálgico, sino para desconocer el aprovechamiento político que de ello habrían de obtener los opositores al gobierno de Juan Manuel Santos, en la medida en que “siembra” contundentes dudas sobre el proceso de paz que se adelanta con el ELN, al cual se le adjudica de carambola el bombazo contra el Centro Andino, puesto que se señala al MRP como una célula de milicianos radicales pertenecientes a esa agrupación subversiva.

De acuerdo con la información suministrada por la Fiscalía (pero no a la jueza de control de garantías sino a Semana en artículo titulado Las comprometedoras pruebas del atentado al Centro Andino), a los capturados se les venía haciendo un detallado seguimiento desde meses atrás, que incluyó saber de “una extraña búsqueda de planos y geolocalizaciones específicas (…) cerca del Centro Andino”. Es entonces cuando el espectador capcioso se pregunta por qué no fue posible que los organismos de seguridad hubieran evitado el atentado, pero sí que hubieran capturado a los supuestos terroristas con sorprendente facilidad unos días después. (Ver artículo).

En todo conflicto librado entre hombres ‘guerreros’, poca importancia reviste cuando las víctimas colaterales son mujeres. Esta es otra coincidencia entre el asesinato de Gloria y las tres víctimas del Centro Andino. Y el bombazo en un baño femenino apunta directamente a culpar a los presuntos autores de otros estallidos dentro de baños en meses anteriores. En apariencia, todo fríamente calculado.

Sea como fuere, convendría que se supiera qué hay de cierto en que por misteriosa coincidencia el día del atentado no estaban funcionando las cámaras del Centro Andino, y que ese habría sido el motivo por el cual los organismos de seguridad entregaron a la opinión pública retratos hablados de dos de los supuestos implicados, cuya fisonomía en nada coincide con ninguno de los capturados, como lo advirtió el abogado penalista Ramiro Bejarano en este trino. ¿Y por qué quedó en el olvido la declaración de la esposa de Richard Emblin, director del periódico City Paper, según la cual cuando ella iba saliendo del baño donde luego explotó la bomba, se encontró con un hombre en su interior, a quien le peleó y le preguntó qué hacía allí? (Ver noticia).

Convendría que a la par con el despliegue que tuvo el linchamiento mediático, se le diera la misma divulgación al comunicado expedido por la Fundación Defensa de Inocentes, presidida por Sigifredo López, donde quedan en evidencia las falacias publicadas por Semana (“asaltada en su buena fe”) y se demuestra que la intención de quienes filtraron esa información “es la de construir un proceso paralelo al judicial ante un medio de comunicación, con el único objetivo de presentar a los jóvenes imputados como responsables del atentado terrorista”. (Ver comunicado).

Está además la carta que la parlamentaria alemana Heike Hänsel, Presidente de la Subcomisión para Naciones Unidas, Organizaciones Internacionales y Globalización, le dirigió al fiscal Néstor Humberto Martínez, donde le pide “que cesen las acusaciones y los señalamientos anticipados y se garantice el debido proceso en el contexto de una investigación seria y responsable”. (Ver carta).

No somos los periodistas ni los editores ni los directores –sobre quienes recae la mayor responsabilidad- los llamados a absolver o culpar a unos u otros, extrema izquierda o extrema derecha. De eso deben encargarse los jueces, no los medios a los que se les ha convertido en idiotas útiles de la propagación de una sola versión de los hechos, la que sirve a los intereses de aquellos que en incontables ocasiones han recurrido a ‘falsos positivos’ judiciales o militares para torcer el rumbo de las investigaciones al amaño –y al tapujo- de los verdaderos culpables.

DE REMATE: No entiendo: ¿Por qué tanta gente en Colombia está tan convencida de que un tipo que toda su vida ha estado rodeado de tantos pillos... no es un pillo?

1 comentario:

Jaime Alberto Gómez Walteros dijo...

En Colombia no hubo ninguna independencia, el 20 de julio fuè un bochinche. Aquì siguen los mismos con las mismas, bajo la denominación de godos y manzanillos, quedaron los hijos de los españoles, a los indios y negros les mintieron a cerca de la libertad, la muestra, esto no es una república de verdad es un remedo de país, un escaparate lleno de desigualdades, donde prima el privilegio de esa oligarquía goda y manzanilla derivada de la colonia. El país toca construirlo con una base social diferente a esos mediocres bárbaros y rapaces, acaso no se da cuenta que después de 200 años, estos señores nos han tenido los mismo años en guerra por sus intereses mezquinos.
La democracia y justicia en Colombia son prostituidas palabras, hechas al amaño de rufianes y cafres. La historia no se cuenta con pequeñas anedoctas marginales y con sesgo. Los Santos eran terratenientes y descendientes de españoles, sus bochinches fue por la defensa de sus intereses no por la construcción de país igual que lo hacen hoy, son oligarcas. En Colombia no ha existido liberalismo, usaron esta figura para apoderarse de tierras ciertos generales como Obando y Mosqueras, tierras que eran de los indios y que habian sido arrebatadas por los bandidos españoles.

Señor Pinilla no confunda conquista y atropello con descubrimiento. Fueron tan bellacos los llamados "libertadores" exceptuando a Bolivar y unos pocos, que los pastusos se rebelaron, porque no cuenta eso, de las atrocidades contra los indios y negros de algunos llamados "libertadores", ladrones de indios y negros.

Si vamos a anedoctas toca contar las de Chaparral y San Antonio en el Tolima que afianzaron manzanillos y godos, recuerde que Chaparral ha sido el municipio con màs presidentes de Colombia y uno de los màs pobres y abandonados donde prolifero y aun el coto y el carate. ¿Para qué han servido estos " ilustres manzanillos" a ese martirizado pueblo?, para robarle la juventud a la gente humilde y luchar por guerras que no eran suyas y afianzar esa oligarquía putrefacta.