domingo, 22 de enero de 2023

Primera línea: revolución y contrarrevolución

 


Tomado de ElUnicornio.co (Diciembre 15 de 2022)

Lo primero que habría que decir en torno a la liberación que el presidente Gustavo Petro pretende brindarles antes del día de Navidad a muchos de los jóvenes de la primera línea que están presos, es que el estallido social que se dio en Colombia no fue un fenómeno delincuencial sino la consecuencia de un sentimiento de indignación y de rechazo visceral de toda la población a las políticas que venía tomando el gobierno de Iván Duque, entre ellas una reforma tributaria que pretendía meterles impuesto inclusive a los artículos de la canasta familiar.

Hoy La Silla Vacía saca un artículo donde pretende ver esa excarcelación como un regalo, y dice amenazante que “le puede costar caro” a Petro ante la rama judicial. Bienvenida la discusión jurídica, toda la que quieran, pero lo que muchos pretenden olvidar es que la mayoría de esos jóvenes están injustamente detenidos. Y me explico.

Entre el 21 de noviembre de 2019 y el 21 de febrero de 2020 se desarrolló lo que se conoce como el paro nacional, el cual había sido convocado desde el 4 de noviembre anterior no por grupos guerrilleros sino por sectores de oposición que se agruparon en el denominado Comité Nacional de Paro.

Todos sabemos que ese paro se expresó en protestas masivas, algunas de ellas si se quiere salidas de cauce en muestras de vandalismo o de violencia, pero todas producto del sentimiento de rechazo generalizado a un gobierno que desde su posesión se mostraba abiertamente corrupto, tolerante con muchas formas de criminalidad como las masacres y el asesinato indiscriminado de líderes sociales, y represivo a más no poder contra todo lo que oliera a oposición.

Si se me permite la expresión, me atrevo a definir ese paro nacional como un fenómeno revolucionario espontáneo, aunque desorganizado, porque no tenía un propósito político diferente al de protestar. Si hubiera tenido un objetivo desestabilizador, no tengo duda alguna en que habría conducido a la renuncia no solo del entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, sino del mismo presidente Duque, empujado por el descontento y el deseo inmensamente mayoritario de un nuevo rumbo en la conducción del país. Si de algo se había dado cuenta el país, es que estábamos gobernados por un mequetrefe, un ser pusilánime, un bueno para nada, un simple segundón del verdadero poder detrás del trono, el sátrapa Álvaro Uribe Vélez que tanto daño le ha hecho al país desde cuando siendo gobernador de Antioquia comenzó a patrocinar e inundar de grupos paramilitares toda la geografía nacional.

Decía entonces que ese paro nacional fue ante todo un movimiento revolucionario espontáneo, y por eso mismo, porque no se trató de simples protestas aisladas, fue que la fuerzas reaccionarias de la  caverna política se hicieron conscientes del peligro que corrían como poder dominante, y corrieron entonces a organizarse, -ellas sí- de modo que movieron todos los recursos políticos y jurídicos que tenían a la mano no tanto para frenar a los jóvenes que salían a las calles o para tratar de convencerlos de que regresaran a sus casas, sino para aplastarlos, tanto por la vía represiva como por lo que comenzó a operar desde la muy uribista Fiscalía General de la Nación: tratarlos como criminales para conducirlos a prisión.

¿Y qué se buscaba con esto? ¿Hacer justicia y regresar el país a las vías pacíficas institucionales? No señores. Se buscaba sembrar escarmiento entre la población, meter miedo colectivo, difundir terrorismo de Estado de corte fascista para hacerles creer a los padres de familia que sus hijas corrían el riesgo de ser ultrajadas o violadas, y a los jóvenes que podían perder sus ojos, ser golpeados, asesinados, desaparecidos o llevados a la cárcel.

Porque esto que estoy describiendo no fue un escenario hipotético o eventual, no señores, fue lo que efectivamente ocurrió. O sea, que frente a lo que constituyó un fenómeno revolucionario espontáneo, la respuesta fue la activación de todo el aparato represivo y jurídico en busca de consolidar una reacción contrarrevolucionaria, expresada en represión brutal y en la adopción de medidas cuyo único propósito fue impedir que el descontento creciera o se desbordara.

Lo llamativo es que, si durante el gobierno de Duque se desató una cacería de jóvenes en busca de meter a la cárcel a todos los que salieron a protestar, ahora se ha desatado una verdadera cacería de brujas contra todo el que se manifiesta a favor de la liberación de esos muchachos.

Por ejemplo, por ahí salió el fiscal Francisco Barbosa a rasgar sus vestiduras diciendo que no se puede permitir que liberen a un tal alias 19, quien al parecer sí cometió más de un crimen en el Portal de las Américas. ¡Por completo de acuerdo, que siga preso! ¿Acaso el gobierno ha dicho lo contrario? Y que no se les puede conceder indulto o amnistía a los detenidos. ¡Por supuesto que no! ¡Es que se trata básicamente de regresarlos al seno de sus hogares para que pasen la Navidad en familia bajo la figura de gestores de paz mientras la justicia adelanta sus procesos! ¡Eso es todo!

Por todo lo anterior, digámoslo a calzón quitado, lo que pretende hacer Gustavo Petro con la liberación de muchos de los jóvenes de la primera línea hoy detenidos, es ante todo un acto de elemental justicia, humano, demasiado humano, con quienes pusieron el pecho, la cara, los ojos, las piernas y la vida misma para frenar tanto atropello descarado del gobierno de Iván Duque, no contra unos cuantos sino contra todos los pobres y desharrapados de este país.

Al cierre de esta columna encuentro un trino del senador Gustavo Bolívar donde pide al gobierno “incluir en el decreto de excarcelación a POLICIAS judicializados por abusos durante el estallido social. Con equilibrio avanzamos más. Esos policías fueron adoctrinados en el odio contra la juventud. Ese atenuante juega en su favor”.

¿Alguien se opone a esta excarcelación? Escucho respuestas, mientras quedamos QAP para vernos otro día. Chao.

Abelardo de la Espriella debería estar preso


 

Tomado de ElUnicornio.co (22 de noviembre 2022)

Hola. Muchos de ustedes saben que en mi último video acusé a Abelardo de la Espriella de ser un matón en dos versiones: de los que mandan a matar gente, y matón de juzgado. Lo primero hacía referencia a que en dos columnas suyas, una en El Heraldo de Barranquilla y otra para Los Irreverentes, invitó a matar primero a Nicolás Maduro y luego a Gustavo Petro. Y el video lo hice en respuesta a la sentencia de un juzgado de esa misma ciudad, Barranquilla, que pretende obligarme a pagarle al demandante diez millones de pesos por supuestos daños morales a su honra.

En lugar de honra, yo diría que transita por la deshonra desde los días del Pacto de Ralito, cuando, si le hemos de creer a Mancuso, habría hecho fortuna timando a los paramilitares que se acogieron a la paz de Uribe. Hoy, después de que a su suegra la despidieron del consulado en Miami porque se negaba a renunciar, De la Espriella anda convertido en un abogado decadente que se vale de mangualas jurídicas para hacer ruido en los medios.

Pero vamos al grano: lo que no conté en el video anterior es que al día siguiente de la columna donde proponía matar a Maduro, el entonces director del periódico insignia de Barranquilla, Marco Schwartz, lo retiró como columnista, con estas palabras: “Llamé al autor de la columna para expresarle mi profundo desacuerdo, para transmitirle que esos principios no encajan en la línea que yo pretendo imprimir al periódico. No encuentro justificable bajo ningún aspecto que desde las páginas de opinión de EL HERALDO se instigue al homicidio y la violencia”. (PANTALLAZO)

Lo llamativo es que De la Espriella no escarmentó, porque ocho meses después hizo lo mismo, pero con Gustavo Petro, ya desde una cloaca del periodismo llamada Los Irreverentes, donde dijo: “Petro no es un juego: hay que reconocer que es todo un fenómeno político que cada día gana más fuerza. (…) Invito a los colombianos a que no sean indiferentes ante la criminalidad, a que pongan el pecho (…) y, si es del caso, a que aprieten el gatillo sin remordimiento, cuando sea menester. Por abogado, no se preocupen: pongo a disposición gratuitamente mi firma para defender(los)”.

¿Por qué andaba tan envalentonado, mandando a matar gente a diestra y siniestra? Por lo siguiente: a Maduro propuso asesinarlo al final del gobierno de Santos (2017), con la oposición uribista fortalecida tras el triunfo del NO en el plebiscito. Y cuando invitó a matar a Petro, Iván Duque acababa de ser elegido presidente. O sea, creía que tendría el mundo a sus pies si lograba que algún loquito fanático matara a Petro. Y en ambos casos, tendría la Fiscalía de su lado.

Recurriendo tan solo al sentido común, no es de ningún modo comprensible que en menos de un año un tipo acuda a dos medios diferentes para incitar a cometer sendos asesinatos, uno contra un presidente en ejercicio y otro contra un rival político que cogía fuerza y al que quería evitar que llegara a ser lo que es hoy, el presidente de Colombia en ejercicio. Y el autor intelectual de ambos planes macabros no fue a la cárcel. ¿Ah? ¿Quién en su sano juicio lo puede entender?

Es algo inaudito, y obliga a traer de nuevo a colación la noticia de Los Ángeles Times según la cual la Fiscalía de Brasil le abrió investigación al piloto de Fórmula 1 Nelson Piquet por desear la muerte del presidente electo, Inacio Lula da Silva. El crimen del que acusan a Piquet es “incitación a la violencia” porque en un video se le escucha decir: “¿Lula? allá en el cementerio”. Solo por esa insignificancia, por boquiflojo, digamos, Piquet podría ir a la cárcel durante el gobierno de Lula. (PANTALLAZO)

Pero aquí en Colombia un instigador de dos homicidios llamado Abelardo de la Espriella, sigue caminando por las calles y viajando en su jet privado como si fuera uno de Los Intocables que perseguía Eliot Ness. Un rufián de esquina con avión propio, eso les dice todo.

De otro lado, uno novedad: Abelardo de la Espriella me acaba de lanzar una nueva amenaza, mediante un documento con membrete de su oficina de abogados fechado en noviembre (sin día conocido, que tituló: “Solicitud de rectificación y eliminación de afirmaciones contenidas en mensajes de Twitter y en el video titulado “Abelardo de la Espriella, un matón en dos versiones”. Como dice el refrán popular, vuelve la mula al trigo. (PANTALLAZO). ¿Y qué pretende con esto? Amordazarme, callarme, silenciarme, que no vuelva a hablar de él. Pero TACA BURRO, como dicen en los billares.

Lo cierto es que en busca de medirlo con la misma vara que hoy me mide, me he puesto a investigar hasta qué punto ese señor está libre de toda culpa en el terreno judicial, y las sorpresas han sido grandes. Y numerosas. Por ejemplo:

¿Es verdad o mentira que Abelardo de la Espriella comenzó su fortuna cuando Sabas Pretelt lo llevó de su mano ante la cúpula paramilitar reunida en Ralito y terminó timándolos en miles de millones de pesos, prometiéndoles lo que sabía que no les podría cumplir?

¿Cuántas investigaciones se han abierto contra Abelardo de la Espriella, cuántas están archivadas y cuantas permanecen activas en línea de tiempo?

¿Qué se sabe de una investigación que le adelanta el Departamento de Estado de EE.UU. por su papel como abogado defensor de Álex Saab?

¿Es cierto o no que hace seis años avanza una denuncia penal por los delitos de fraude procesal y concierto para delinquir, donde se señala a su oficina de abogados como presunta responsable de dichas conductas, a raíz de haberse apropiado de la Universidad Autónoma de Barranquilla?  

Por último, hay un tema que no puedo dejar por fuera: dije atrás que un juzgado de Barranquilla pretende obligarme a pagar diez millones de pesos. Y ocurre que no soy millonario, no viajo en avión privado, ni siquiera tengo carro propio, lo único propio que tengo es una bicicleta. Tampoco tengo el poder económico ni las conexiones políticas del que intenta acorralarme jurídicamente. Soy un periodista que se trata de ganarse la vida con el ejercicio de su profesión. ¿Cómo? Escribiendo. He cometido errores, por supuesto, como todo ser humano. Pero siempre he ido en busca de la verdad, con plena honestidad intelectual. 

Pero pretenden hacerme pagar diez millones de pesos que no tengo y que, por el contrario, los necesito. ¿Para qué? Para sufragar los costos legales de mi defensa. Incluso es una suma muy pequeña para lo que cuesta enfrentar al que me persigue.

Llegados a este punto, se me ocurre que quizá no es difícil conseguir a 1.000 colombianos dispuestos a aportar cada uno 10.000 pesos, hasta completar precisamente esa suma diez millones. Y con una misión precisa: pagar mi defensa, defenderme del tirano de los incisos legales, derrotarlo en franca lid, lograr que no se salga con la suya. Mil colombianos honrados que quieran colaborar en esta tarea. Es algo que no le cuesta mucho a cada persona individualmente, pero contribuye a financiar mi defensa.

¿Y cómo aportar? Sin complicadas Vakis. Si usted quiere ser uno -o una- de los mil adherentes solidarios, basta con transferir diez mil pesos por Nequi o Daviplata al número 316-2319486. Eso es todo.

El objetivo final de esta pequeña campaña en pro de mi defensa legal, tiene como objetivo ulterior hacer que regrese la dignidad al ejercicio libre del periodismo. Y en esta tarea se hace necesaria su ayuda solidaria. Créame.

El Twitter de Samper Ospina

 


Tomado de ElUnicornio.co (12 de noviembre de 2022)

ADVERTENCIA: Esta columna es parodia de una que escribió Daniel Samper Ospina para Los Danieles titulada El Twitter de Petro. Lo que aquí se pone en boca del papá es invención libre del columnista, pero algunas de las cosas que dice Margarita Rosa de Francisco son tomadas casi textualmente de trinos suyos.

A veces imagino —sueño, en realidad, porque es una suerte de anhelo existencial— que una persona valerosa del círculo íntimo de Daniel Samper Ospina (por decir algo su papá) le quita el celular: 

—No más, hijo: decomisado el teléfono —sueño que le ordena mientras rapa el aparato del más compulsivo trinador antipetrista que le queda al fajardismo—. ¡A escribir su columna del próximo domingo, carajo! No más Twitter por esta semana.

—¡Pero, papiiiii! —le dice el primogénito—: dame ya mismo el celular que quiero trinar sobre la pronunciación del inglés de Petro en la COP 27… 

—Mire, Daniel, le voy a leer el trino que acaba de escribir, por si no se ha dado cuenta: “Pinta para desastre la tributaria. Para cuota inicial de futuros estallidos sociales”.

—¿Y? —pregunta el inmaduro vástago con desdén. 

—¿Cómo que “y”?  

—Es mi libre expresión como parte del desarrollo de la personalidá, pa… 

— ¿“Pinta para desastre”? ¡Eso es pensar con el deseo, hombre! Parece redactado por Alicia Franco, por Miguel Uribe, por Paloma Valencia.

—Uy papá, no me la monte. Le he dicho como 20 millones de veces que no sea exagerado…

—Y para acabar de completar, redundante: “Para desastre”. Y enseguida: “Para futuros estallidos”. Para va, para viene. ¿Para qué le enseñé a escribir? ¿Para que escriba trinos que parecen para paras, o escritos por paras? Qué irán a pensar de mí…

—Si mi celular contribuye a que cesen las peleas contigo y se consolide la unión filial, yo dejaré tranquilo mi Twitter—responde Daniel el travieso. 

(TIMBRA UN CELULAR)

—Espere, que me está llamando Margarita.

—¿Restrepo?

—Margarita Rosa, no sea malpensado. Aló.

MARGARITA ROSA: Hola, mi Daniel… ¿Cómo va todo?

DSP: Margarita, mijita, qué alegría escucharte. Aquí reprendiendo a mi hijo, el más eximio representante del centro político exquisito.

MRDF: Precisamente, por eso te llamaba. Que tu hijo critique al gobierno me parece sano, siempre y cuando valore la propuesta que Petro quiere brindarle a Colombia y al mundo en economía solidaria y en conciencia de la emergencia climática. Pero, no entiendo: ¿por qué le hace eco a la banalidad del uribismo, al que solo le interesa neutralizar al gobierno para volver al guerrerismo?

DSP: Aquí entre nos, yo no sé por qué este carajito en lo político me salió volteado. Tú sabes que hace cuatro años yo voté por Petro. Todo el país lo supo. Pero Daniel no solo votó en blanco, sino que le hizo campaña al voto en blanco, qué descaro. A veces me dan ganas de desheredarlo.

MRDF: ¿Y tú en esta ocasión por quién votaste?

DSP: De nuevo por Petro, obvio. Aunque en la consulta de la Alianza Verde voté por Alejandro Gaviria. Es que a mí Fajardo no me entra. Gas cuchifó.

MRDF: Yo escuché el chisme de que tu hijo había votado en la segunda vuelta por Rodolfo Hernández… ¿Será verdad?

DSP: ¡Dios nos ampare y nos favorezca! ¿Te imaginas Margarita donde hubiera ganado ese esperpento? Aquí tengo a Daniel al frente. Él me dijo que no votó por Rodolfo, que volvió a votar en blanco, pero yo supe que anduvo por la 15 con un dummy del ingeniero. Uno trae hijos al mundo, pero cuando se van de la casa ni han se sabe qué malos pasos cogen.

MRDF: Ya que tienes a tu hijo ahí, ¿me lo puedes pasar?

DSP: Claro, ni que estuviéramos bravos… Oiga, carajito: Margarita al habla. Que se ponga.

DSO: Hola, Margarita. Dichosos los ojos que te oyen.

MRDF: Dejémonos de vainas, Daniel. Yo estoy muy berraca contigo. No te digo que te voy a dar en la cara, marica, pero sí creo que estás exagerando en tus trinos incendiarios contra el gobierno.

DSO: Exagerado mi papá.

MRDF: Volvete serio, oís…

DSO: Cuando quieras nos vemos como amigos y me explicas por qué te parece banalidad que haga sátira contra el gobierno de Petro y no contra el de Duque, Santos, Uribe o cualquier otro. Yo satirizo el poder, más allá de quien lo ocupe. Dejar de hacerlo me convertiría en militante, como tú…

MRDF: ¿Militante?, no me confundas. Simpatizante. Si fuera militante le habría aceptado a Petro su invitación a meterme al Senado. Simpatizo y soy solidaria con este gobierno, además como un gesto responsable con el país y con el planeta.

DSO: Pero no podrás negar, Margarita, que yo soy el más moderado, el menos barra brava de la camada antipetrista.

MRDF: Lo que deberías hacer es dejar de ser tan irresponsable con tus sátiras -o más bien burlas- contra Petro. ¿A quién le gusta que se burlen de uno? Por un lado, estás convencido de que cualquier cosa que él diga le sube o le baja el precio al dólar. Y te preguntas angustiado por qué Petro no ha dicho que van a seguir las exploraciones de petróleo, para que el dólar deje de subir.

DSO: ¿Y?

MRDF: Y, por otro lado, le criticas hasta el modo en que pronuncia caridat, solidaridat, piedat… Yo en lugar de ayudar a desbaratar lo que hay, estoy apoyando una propuesta honesta de cambio, con sus defectos a corregir.

Daniel Samper Pizano vio que la conversación de Margarita Rosa con su hijo iba para largo, porque de la pronunciación de Petro en español y en inglés habían pasado a Natalia París, y ahí parecía que por fin comenzaban a ponerse de acuerdo en algo. Así que decidió irse hasta la dulcería de la esquina a satisfacer el antojo repentino que le dio de un postre de natas, mientras llegaba el momento de recuperar su celular.

Abelardo de la Espriella, un matón en dos versiones

 


Tomado de ElUnicornio.co (7 de noviembre de 2022)

Motivado ante todo por la indignación, hoy quiero brindarle en bandeja de plata al abogado Abelardo de la Espriella la posibilidad de que me entable una nueva demanda, civil o penal, por injuria o por calumnia, lo que le apetezca. Quiero acusarlo de matón, algo mucho más grave que la frase por la cual un juzgado de Barranquilla pretende obligarme a pagar la suma de 10 millones de pesos por haberle causado supuestos daños morales.

Sí señores, lo acuso de ser un vulgar matón en dos versiones: una, la del que ordena asesinar a alguien, o si no lo ordena al menos incita -o invita- a cometer el crimen. Este era el argumento central que yo tenía el pasado viernes 4 de noviembre cuando acepté la invitación que me formuló una colega suya -o sea también abogada, pero en prácticas de periodismo con W Radio- a sostener un careo con él. Yo acepté porque creí que se trataba de una entrevista con la mesa de trabajo de esa emisora. Pero, oh sorpresa, comprobé que eran únicamente los dos abogados, no conmigo, sino contra mí. Ante la primera pregunta, comencé por recordar las cosas verdaderamente graves que él había escrito en dos columnas por los mismos días en que me entabló la demanda, y entonces la núbil periodista vio que el plan de hacerme una encerrona se le iba saliendo de las manos y cortó la entrevista de manera abrupta, cuando no llevábamos ni cinco minutos al aire.

Y ahora sí voy al grano, hablando del matón que incita a cometer homicidio, basado en dos frases donde invitó abiertamente a matar primero al presidente Nicolás Maduro (Muerte al tirano), y siete meses después al hoy presidente Gustavo Petro.  

En la primera ocasión, con fecha 9 de julio de 2017, dijo: “Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable”. Oigan eso: “moralmente irreprochable”.

Y en la segunda, siete meses después (febrero 3 de 2018), en columna titulada De la legítima defensa a la defensa de la patria, así escribió: “Petro no es un juego: hay que reconocer que es todo un fenómeno político que cada día gana más fuerza. (…) Invito a los colombianos a que no sean indiferentes ante la criminalidad, a que pongan el pecho (…) y, si es del caso, a que aprieten el gatillo sin remordimiento, cuando sea menester. Por abogado, no se preocupen: pongo a disposición gratuitamente mi firma para defender(los)”. (Ver columna).

Y ahora, comparen con la frase que yo escribí en el interregno entre esas dos columnas, con fecha 13 de junio de 2017, detonante esta de la demanda que el picapleitos en mención me entabló: “Los Irreverentes es una página sin dirección conocida ni responsable legal, dedicada a calumniar y denigrar de todo lo que no sea uribista. Se dice que es financiada por Abelardo de la Espriella y cuenta con su orientación informativa. (Ver columna).

¿Perciben ustedes que ahí yo lo acuso de haber cometido algún delito? ¿Verdad que no? Pero 48 horas después de esa publicación recibí una carta con membrete de su oficina de abogados, donde decía: “Debo conminarlo a que en el término de la distancia haga la respectiva rectificación, pues me imputa usted la comisión del delito de calumnia”.

A renglón seguido me brindaba “la oportunidad para que, en el mismo espacio, con la misma difusión y en el mismo medio, se retracte de ese señalamiento temerario”, so pena de verme “en la obligación” de formular la respectiva denuncia penal”.

Es aquí entonces cuando nos adentramos en la segunda versión, la de matón de juzgado. ¿Cuál es la prueba reina que tengo para formularle esta segunda acusación? Que hasta la fecha ha entablado no una ni 2 ni 3 ni 4 ni 5… sino 15, óigase bien, 15 demandas contra periodistas que según su óptica persecutoria lo han calumniado, como lo reconoce en el video que publicó en su cuenta de Twitter anunciando con bombos y platillos que un juzgado de su currambera Barranquilla había actuado a favor suyo. (Ver video).

De entrada, el demandante miente cuando dice que la sentencia fue producto de haberlo calumniado “en tres virulentas columnas”, pues su demanda se centra en la frase que ya cité, y las dos columnas posteriores fueron para defenderme de los ataques jurídicos que comenzó a librar contra mí y contra El Espectador. Pero lo llamativo es cuando dice que “de los miles de periodistas que tiene Colombia, he tenido controversias judiciales solo con 15 de ellos, todos militantes de izquierda que posan de independientes”. (Minuto 3:23). Ah, y también ataca a la Fundación para la Libertad de Prensa cuando habla de ciertas “asociaciones con sesgos ideológicos como la FLIP, a cuyos miembros también me he enfrentado y he derrotado en los estrados judiciales”. ¿Cuándo enfrentó y derrotó a la FLIP? Otra mentira.

Entre los periodistas víctimas de su persecución brilla con luz propia la directora de Noticias Uno, Cecilia Orozco, a quien demandó por supuestos contenidos difamatorias en cuatro de sus columnas, y pedía como indemnización no diez sino 45 millones de pesos… y perdió. (Ver noticia).

Y ustedes se preguntarán: ¿por qué Cecilia Orozco sí ganó y yo perdí? Para hallar parte de la respuesta vayamos al pasado 16 de junio, día en que a las 8:28 de la mañana el juzgado 4 civil de Barranquilla me citaba a una audiencia virtual… para las 9:30 de ese mismo día, como se aprecia en pantallazo. Aquí, pregunto: ¿está uno obligado a asistir a una audiencia programada para una hora después de emitida la citación? ¿No habría acaso ahí un claro indicio de que el demandante y el juzgado actuaron con la celeridad requerida en el recorte del tiempo para impedir que yo asistiera a esa audiencia y, en tal medida, esa ausencia obrara en contra mía?

Sea como fuere, debo reconocer como un error que debido a mi total desconocimiento de los temas legales, me desentendí del proceso porque siempre consideré deleznable la acusación, traído de los cabellos que pudiera ser condenado por esta frase, repito: “Los Irreverentes es una página sin dirección conocida ni responsable legal, dedicada a calumniar y denigrar de todo lo que no sea uribista. Se dice que es financiada por Abelardo de la Espriella y cuenta con su orientación informativa.

Hablé atrás de la ausencia mía que se dio en esa citación, y la palabra adquiere importancia, porque todo indica que fui condenado in absentia, según una primera valoración legal del abogado que asumirá mi defensa, Miguel Ángel del Río, en procura de una tutela que ponga las cosas en su lugar.

Se tratar en últimas de demostrar cómo en mi caso también operó la poderosa maquinaria legal que el uribismo en general y Abelardo de la Espriella en particular han desatado contra el periodismo independiente y contra todo lo que les huele a petrismo o al Pacto Históricos hoy triunfante.

Ya para terminar, con fecha 4 de noviembre encuentro en Los Ángeles Times una noticia según la cual la Fiscalía de Brasil le abrió investigación al piloto de Fórmula 1 Nelson Piquet por desear la muerte del presidente electo Lula da Silva. El crimen del que se le acusa es “incitación a la violencia”, porque en un video, se le escucha decir: “¿Lula? allá en el cementerio”. (Ver video). Mientras tanto aquí en Colombia un abogado -no un deportista sino un hombre de leyes- invita a matar a Nicolás Maduro y a Gustavo Petro, y no pasa nada. Pero eso sí, persigue con demandas a todo periodista que se atreve a criticarlo. ¡El mundo al revés, hombre!

DE REMATE: Este reportaje de Cuestión Pública señala que según la FLIP “la mayoría de los procesos penales por injuria y calumnia no llegan a una condena o son archivados, pues casi nunca tienen un sustento que les dé posibilidades de éxito”. Precisamente por esto no le di ninguna importancia a lo que consideré una bufonada del abogado acosador. Pero la batalla no se ha perdido: “la historia me absolverá”.

Invamer y Noticias Caracol: el fomento del pesimismo

 


Tomado de ElUnicornio.co (21 de octubre de 2022)

 

Un trino lanzado por Félix de Bedout en días pasados se convierte en el detonante de esta columna: “¿Nos podrían informar a partir de cuándo lo que pase en este gobierno es responsabilidad de este gobierno?”. (Ver trino).

 

Aquí entre nos, esta percepción de la coyuntura responde a una doble realidad inocultable: una, es evidente que Iván Duque y su corrupta cohorte de funcionarios venales dejaron un estado de cosas desastroso, que no se soluciona de la noche a la mañana.

 

Dos, el gobierno de Gustavo Petro ha cometido errores propios, no atribuibles al gobierno anterior. Estos van dejando una huella negativa, que debe solucionarse con espíritu autocrítico, reconociendo lo que se corresponde y mostrando propósito de enmienda. Uno de esos errores fue la compra de edredones y almohadas con plumas de ganso por parte del DAPRE. Habrían tenido la oportunidad de sacar pecho mostrando las pésimas condiciones en que recibieron esas habitaciones y lo que hicieron para dotarlas, pero la noticia se volteó contra ellos y terminó convertida en crisis de credibilidad. Así lo expliqué en esta columna, donde hablé de la ostensible falta de una estrategia de Comunicaciones que les permita prever situaciones de riesgo o reaccionar ágiles ante situaciones inesperadas.

 

Otro error, ciertas declaraciones calenturientas o contradictorias entre funcionarios, que pueden generar temores a muy alto nivel o ser objeto de interpretaciones acomodaticias.

 

Ahora bien, desde la otra orilla hay algo que no se puede ocultar, y que comienza a dibujarse como una poderosa campaña de desinformación, orientada por medios poderosos en alianza con encuestas sobredimensionadas, hacia el objetivo de sembrar pesimismo entre la población cuando ni siquiera se ha llegado a los tres meses de gestión del gobierno del Pacto Histórico.

 

En este contexto de manipulación de la información hay un medio que muestra a las claras de qué estamos hablando: Noticias Caracol. Basta repasar el enfoque tendencioso que le dieron a la divulgación de los resultados de la última encuesta de Invamer: “la desaprobación del presidente Petro subió 20 puntos en dos meses, dijeron desde el titular. O sea, de entrada dan por implícito que frente al gobierno hay una desaprobación general, y que esta subió 20 puntos. (Ver noticia).

 

Para demostrar que a esta tendencia de fomento del pesimismo se sumaron los demás grandes medios, veamos otros tres tristes titulares: “Encuesta Invamer, ¿Se acabó la luna de miel?”. (El Colombiano). “¿Se acabó el optimismo frente al gobierno Petro? Aprobación baja 10 puntos”. (El Espectador). Desaprobación de Gustavo Petro sube 20 puntos. (Blu Radio).

 

Volviendo a Noticias Caracol, así resumieron las conclusiones de la encuesta de Invamer:

 

- Un 87% de los encuestados creen (sic) que el costo de vida ha empeorado. En agosto el porcentaje era del 80%.

- El 80% cree que la economía ha empeorado. En agosto la cifra era del 61%.

- Quienes creen que la corrupción ha empeorado, pasó (sic) del 60 al 66% en dos meses.

- Aquellos que consideran que el desempleo ha aumentado, pasaron del 53 en agosto al 62% en octubre.

- Un 77% de aquellos que contestaron la encuesta en Bogotá cree que las cosas en la capital están empeorando. En la medición anterior el porcentaje del 59%.

 

¿Cuál conclusión se puede sacar de esto? Que el país está sumido en el caos por culpa del presidente Petro. Y es cuando surge otra pregunta válida: ¿alguien recuerda si durante el gobierno anterior algún medio de comunicación tradicional presentó los resultados de una encuesta sobre aprobación o desaprobación de Iván Duque de una manera tan tétrica, tan espantosa, tan pesimista?


Menos se puede pasar por alto que el día anterior Noticias Caracol había entrevistado a un “analista” cuyo nombre no recuerdo pero el video está aquí, quien culpó a Petro de la devaluación del peso y la subida del dólar "desde el 19 de junio, fecha en que fue elegido en segunda vuelta Gustavo Petro”. No miento, así lo dijo: "desde el 19 de junio”.

 

 ¿A qué obedece todo esto? Vamos por partes, como dijo el carnicero. Sin margen de error, hay cómo probar que durante el gobierno anterior el cubrimiento de la economía en Caracol anduvo siempre dedicado a  promover el optimismo empresarial y a mostrar un crecimiento constante de la economía, mientras aparentaban objetividad periodística con sesudas investigaciones que denunciaban casos de corrupción (elaborados por los excelentes periodistas Ricardo Calderón y/o Juan David Laverde) sobre políticos o entre las filas del Ejército, pero nunca tocaron a la presidencia ni la figura misma del presidente, que siempre permaneció intocable para este medio. ¿Por qué? Porque la mayor parte de la jugosa contratación publicitaria que recibían era ordenada directamente por la Presidencia.

 

Durante este gobierno, por el contrario, andan dedicados a promover el pesimismo, y la única explicación razonable tendría que ver con que a sus dueños -como a los dueños de los demás poderosos medios con entronque financiero o industrial capitalista-, lo que menos les puede interesar es que llegue a tener éxito o a consolidarse con buena imagen un gobierno de Izquierda. ¡Vade retro!, deben pensar para sus adentros.

 

Y a todas estas, ¿se le puede creer a Invamer? Baste mencionar que esta empresa resultó de una alianza estratégica con la multinacional norteamericana Gallup, y que con Jorge Londoño a la cabeza contribuyó como ninguna con los resultados amañados de sus encuestas al triunfo de Iván Duque. En recompensa, fue premiado con la presidencia de Hidroituango. ¿Y qué pasó con la hidroeléctrica bajo su mando?  La historia ya se conoce. Con esto les digo todo.

 

¿Crear medios gobiernistas? Lo que falta es estrategia

 


Tomado de ElUnicornio.co (Octubre 5 de 2022)

 

No dejó de causar preocupación ver al mismísimo presidente de la República defendiéndose en las redes sociales de los ataques recibidos por la calidad de las sábanas y los edredones que adquirió el Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) para las habitaciones del Palacio de Nariño. Esto muestra que no hay equipo ni estrategia para salirles al paso a esos ataques, y es reflejo del descuido que la izquierda siempre ha mostrado en el manejo de las Comunicaciones.

 

Lo más preocupante en últimas es que algo que les habría servido como oportunidad dorada para sacar pecho (las pésimas condiciones en que recibieron esas habitaciones y lo que hicieron para dotarlas como corresponde) terminó convertido en crisis contra el mismo gobierno. Lo que habrían podido presentar como remedio se les volvió enfermedad, y les tocó tanto a Petro como a su principal escudero, Gustavo Bolívar, salir a dar explicaciones apresuradas.

 

Por eso es que en lugar de amainar una tormenta súbita que les estalla en la cara, se trata es de preverla y estar preparados para actuar. O sea, prevenir en lugar de curar. Y esto pasa por contar con algo que recibe el nombre de “planeación estratégica”. Mejor dicho, habría bastado con recurrir al análisis DOFA que habla de debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas, para entender que lo que tenían a la mano como una Fortaleza (las imágenes de unas cortinas rotas y hasta las camas sin sábanas, en fin) terminó siendo captado por el grueso público como Debilidad flagrante. Despreciaron la Oportunidad, y la falta de previsión se les transformó en Amenaza. ¿Por qué ocurrió esto? Porque no tienen estrategia, digámoslo sin ambages. ¿Tienen al menos equipo? No lo sé.

 

Coincidente con el tema, Alfredo Saade lanzó un trino donde dijo que “El presidente Petro debe montar urgentemente un canal de televisión para que el país se informe de verdad. Los medios de la oposición son fuertes y solo envían guiones contra el gobierno del cambio”. (Ver trino)

 

Esta apreciación del pastor evangélico forma parte del desenfoque, pues no se trata de adoctrinar, sino de convencer. Si bien la segunda parte de su trino es cierta (que los medios de oposición son fuertes) lo que menos importancia tiene desde una perspectiva estratégica es crear uno o varios canales o medios que difundan la versión oficial de las cosas, pues esto será visto como propaganda gobiernista, a la que audiencias cada vez más críticas les hacen el quite.  

 

Tener una estrategia propia pasa entre otros aspectos por no convertirse en caja de resonancia de medios como Semana, dedicados a crear escándalos ficticios con titulares amarillistas, cuyo objetivo es provocar la reacción de sus contendores para crecerse en la atención de tirios y troyanos.

 

Nos referimos en particular a la edición que titularon “Pánico en la salud”, en cuya trampa el petrismo cayó redondito cuando se dedicaron todos a una a enfrentarla, comenzando por el presidente del Senado, Roy Barreras, quien respondió diciendo que “esa carátula perversa para generar pánico social y pánico económico puede ser delito (art 302 cp)”. (Ver trino) Es cierto, ese titular configura el delito de pánico económico, pero a esta modalidad acude la directora de ese medio porque sabe que está protegida por una Fiscalía cómplice, uribista hasta los tuétanos. O sea que responder a semejante libelo es ayudar a encender la mecha de la bomba que la hace estallar. ¿Qué se debe hacer, entonces? En la medida de lo posible, ignorarlos.

 

Antes que crear medios propios, la estrategia de comunicaciones debería apuntar entonces a dos aspectos estratégicos claves: uno, fortalecer los medios aliados; dos, tener inserción dentro de los medios tradicionales para la divulgación de sus mensajes.

 

En cuanto a lo primero, se trata de revertir la torta y enfocar la pauta hacia los medios que han apoyado o contribuyeron a hacer posible el triunfo del Pacto Histórico. Ahora bien, no se trata de voltearles la espalda a los medios tradicionales, pues siguen contando con grandes audiencias, que no se deben dejar en manos de quienes son expertos en el arte de la manipulación ideológica.

 

Este es un punto clave, y en tal dirección mi propuesta apunta a contratar la divulgación de mensajes que muestren el punto de vista del gobierno en ejercicio. Esto en últimas era lo que hacía el gobierno anterior con medios como RCN, Red + Noticias o Caracol, mediante una verdadera avalancha de pauta oficial de las más variadas entidades, para así ocultar las falencias del régimen y hacer ver como que todo marchaba a pedir de boca.

 

Pero no se trata de actuar como con Noticias Caracol, que durante el gobierno anterior estuvo dedicado a presentar informes que destacaban el optimismo empresarial y mostraban un supuesto crecimiento constante de la economía, mientras aparentaban objetividad con sesudas investigaciones que denunciaban casos de corrupción, sobre todo entre las filas del Ejército y la Policía, pero nunca tocaron la figura del presidente Duque. ¿Por qué? Porque la mayor parte de la contratación era ordenada por la Presidencia. 

 

Ahora, aplicando un criterio de austeridad en el gasto pero a la vez de eficacia en el manejo de las Comunicaciones, se podría pensar en contratar a esos mismos medios para la divulgación diaria de mensajes o videos cortos en un formato atractivo, con contenidos de fácil comprensión, que den cuenta de los verdaderos alcances y realizaciones del gobierno del Pacto Histórico.

 

Así las cosas, el propósito ulterior de una estrategia de Comunicaciones coherente por parte del gobierno del Pacto Histórico debe ser la de no permitir que la verdad de las cosas se vea tergiversada por quienes desde los medios de comunicación tradicionales siempre han tenido la sartén por el mango.

 

Y ya para terminar, como dicen los edictos oficiales, “publíquese y cúmplase”.

Mi año con Salinger: “alimento para el alma”

 


Tomado de ElUnicornio.co (Septiembre 13 de 2022)


Mi año con Salinger, 2021 (Canadá)

Reparto: Margaret Qualley, Sigourney Weaver, Douglas Booth, Colm Feore, Matt Holland.

Escrita y dirigida por Philippe Falardeau

Disponible en Netflix

 

Así como existe el cine en el cine, que es cuando una película cuenta el rodaje de un filme o gira en torno al séptimo arte, Mi año con Salinger alude a un género que podría definirse como literatura en la literatura, porque es más literaria que cinematográfica.

 

De entrada, ubiquemos el contexto: Jerry D. Salinger ​se catapultó a la fama con su novela El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) desde su publicación en 1951. Veintinueve años después, el 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman asesinaba al ex-Beatle John Lennon en una calle de Nueva York y se sentaba tranquilamente en el andén a esperar a que llegara la policía mientras leía ese libro.

 

El protagonista de la novela es Holden Caulfield, un neoyorquino de 16 años que acaba de ser expulsado de su colegio, con quien se identificaron miles de jóvenes no solo norteamericanos sino del planeta entero, muchos de manera enfermiza. Entre ellos, el asesino de Lennon.

 

Esto en referencia a Salinger, ahora entremos al tema que nos ocupa. En Netflix el título de la película lo tradujeron al español como El trabajo de mis sueños, pero prescindimos de él porque parece tomado de un libro de Walter Risso. Preferible una traducción más cercana al inglés, Mi año con Salinger.

 

¿Y por qué Salinger? Porque es la historia -tomada de la vida real- de la joven escritora Joanna Rakoff, recién graduada en literatura inglesa, que en el otoño de 1995 llega de Berkeley a Nueva York en busca de trabajo y toca a las puertas de la agencia editorial que representa al escritor, ya famoso por la novela de marras, y quien aún vive (murió en 2010).

 

Allí le cuentan que de “Jerry” se rumora que está loco, o tiene demencia senil, o es un misántropo empedernido. “Todo es mentira -le aclara a Joanna su jefa Margaret, interpretada por Sigourney Weaver-. Hay muchas personas que quieren su dirección, su teléfono, que lo pongamos en contacto con él”.  Precisamente, la primera instrucción que le dan a la principiante es contestar en máquina de escribir eléctrica (aunque ya existen los computadores) los centenares de cartas que le llegan al escritor, con base en un modelo preestablecido: “El señor Salinger no desea recibir correspondencia de sus lectores. No podemos enviarle su amable carta, agradecemos su interés en el libro”. Luego, debe destruir las cartas en la trituradora de papel.

 

Así las cosas, Mi año con Salinger trata sobre personas que aman la literatura y la poesía como "el alimento del alma", pero también sobre los lectores que le escriben al autor del libro que los ha dejado en estado de conmoción interior, y en tal medida requieren con urgencia (emocional) establecer un vínculo con él para contarle lo que les pasó.

 

El asunto es que Joanna comienza a simpatizar con los remitentes, jóvenes como ella, y se lleva algunas de esas cartas para su casa porque asume como un gesto odioso o insolidario contestarles “Estimado muchacho: no le interesas al señor Salinger. Vete al diablo”. Según su novio, “todos son un montón de locos obsesivos”, diferente a lo que pasa con muchas lectoras también jóvenes, que le escriben para decirle que se quieren acostar con él.

 

Sea como fuere, no nos pondremos aquí en plan de eso que ahora llaman spoiler, o sea que no hablaremos en detalle de la relación complicada de Joanna con su novio (también escritor y émulo precoz de Henry Miller) ni de la vida marital de Margaret con su esposo bipolar.

 

A la protagonista se le advierte desde el principio que no necesitan allí una escritora, sino una secretaria que conozca de autores literarios, novelistas o poetas. Pero ella también quiere ser “una escritora extraordinaria”, y al final el espectador comprende que el trabajo de sus sueños no era entrar a trabajar en esa agencia editorial. El trabajo de sus sueños es cuando comienza a escribir, y es el motivo por el cual renuncia a la agencia y lleva su primera colección de poemas a The New Yorker, la icónica revista literaria para todo escritor que en Estados Unidos o desde Europa quiere darse a conocer.

 

¿Se la aceptaron o la rechazaron? La respuesta quizás está al final de la película.

 

Post Scriptum: “He aprendido en mi trabajo que por muy honesto que parezca, no debemos revelar nuestras emociones. A la mayoría de las personas las tiene sin cuidado lo que sentimos. ¿Para qué mostrar una debilidad, si prácticamente se te van a echar encima? Se ponen enfrente tuyo y te demuestran cuánto les divierte lo que estás sintiendo”. Joanna Rakoff, impactada por la lectura de las cartas de los lectores obsesionados con Salinger.

 

@Jorgomezpinilla