domingo, 10 de julio de 2022

Colombia con Petro: ¿será posible tanta belleza?

 


Tomado de El Unicornio

En contravía al ambiente de optimismo que respira Colombia tras la elección de Gustavo Petro, en días pasados dos personas con pensamiento político diferente opinaban sobre sendos aspectos donde conviene mantener el ojo crítico.

Por un lado, Daniel Coronel advertía sobre los peligros implícitos en el acercamiento que tuvieron Gustavo Petro y su hasta ese día archirrival político: “Uribe, con asombrosa sagacidad, terminó convirtiendo la invitación del presidente electo en su resurrección política”, dijo Coronell. (Ver columna).

Desde otra orilla el senador Gustavo Bolívar -el segundo a bordo del petrismo-, no se mostraba complacido con la clase de gente que ha corrido a refugiarse bajo el alero protector del Pacto Histórico: “me preocupa que los nadies (…) no aparezcan aún en el horizonte y en cambio sí figuren personajes que no creían en el proyecto, que no llevan esta causa en el corazón y que llegaron unos días después del triunfo”. (Ver columna).

Sanas preocupaciones en uno y otro, que con toda seguridad serán tenidas en cuenta por el nuevo presidente. A Petro lo que menos le falta es inteligencia y manejo estratégico de las cosas, como lo demostró el hecho de que se hizo elegir bajo las más adversas condiciones, no solo con todo el gobierno y hasta el comandante del Ejército en contra, sino además con el rechazo de ese “centro exquisito” de dedito parado que con su prurito clasista tanto contribuyó a crecer el antipetrismo en el momento menos indicado.

Si preguntaran mi opinión diría que Petro nunca debió haberse reunido con Uribe, básicamente porque se trata de un imputado por la justicia, y eso desdice de la majestad de un presidente de la República, reunirse con sujetos sub judice. Ahora bien, supongo que si le cursó la invitación fue convencido de que Uribe nunca por ningún motivo se la iba a aceptar. Era cuestión de orgullo, advertiría el sentido común. Pero sí se la aceptó, por lo que dice Coronell: porque sabía que acercársele con toda humildad a Petro era la llave que necesitaba para su resurrección política.

Del mismo modo, suena razonable la advertencia de Bolívar sobre la clase de gente que se ha ido acercando (o más bien adhiriendo como lapa) al Pacto Histórico. Es más, si yo fuera Petro habría recibido a todos los que se acercaron, menos al Partido Conservador, por dos razones básicas: primera, porque ante el unanimismo de los demás partidos no se requerirían de esos votos para hacer mayoría en el Congreso. Y segunda, porque están en el lugar equivocado, pues son la antítesis ideológica de la izquierda y en tal medida se hace evidente que detrás de esa adherencia solo les anima un apetito clientelista, el de engullir burocracia.

Y vamos ahora a la parte positiva, que hace referencia los primeros miembros conocidos del nuevo gabinete ministerial, escogencia que demuestra que estamos ante un verdadero viraje en la conducción del Estado, sumado a que resulta incluso agradable su preferencia por ministras mujeres. Coincido entusiasmado con el nuevo presidente, prefiero a las mujeres para todo.

Pero empecemos por los hombres. José Antonio Ocampo al frente del ministerio de Hacienda, de todo nuestro agrado. Un columnista de El Unicornio que se hace llamar H. G. Rueda afirma de Ocampo que está “llamado a ser el muro de contención de cualquier ímpetu populista. El siguiente milagro será pasar la reforma tributaria sin que el país estalle”.

La nueva ministra de salud, Carolina Corcho, otro acierto. Profunda conocedora del funcionamiento de las EPS y del sistema de salud en general, la indicada para el cargo, así haya voces disidentes que quieren asustar como aves de mal agüero.

¿Y qué decir de la ministra de Agricultura? Que el 4 de abril de este año en entrevista con El Unicornio le hizo esta recomendación a Petro: "Lo ideal es que se mueva al centro, que haga lo que hizo Boric en Chile: seguir el consejo de Ricardo Lagos, de moverse hacia el centro o si no el país iba a terminar en la extrema derecha". Y parece que Petro acogió la sugerencia.

La del medio ambiente, Susana Muhammad, chapeaux, es de quitarse el sombrero. La conozco en persona desde la alcaldía de Petro, persona de un trato exquisito y erudito discurrir, inteligente como ninguna, petrista de línea dura.

Y Patricia Ariza en Cultura, con lo cual se pasa el manejo de esta cartera a una persona que le ha entregado su existencia al arte escénico, a la defensa de la vida y la diversidad humana.

En conclusión de todo lo anterior, parece haber motivos para pensar que sí es posible tanta belleza, y que las condiciones están dadas para el renacer de la esperanza en mejores condiciones de vida para todos, con equidad económica, justicia social y reconciliación nacional.

Ya de remate, es conveniente aclarar que el periodismo está para examinar el estado de las cosas, apoyar al gobernante en lo que hace bien y señalar o advertir sobre lo que podría corregirse. No se debe dejar de actuar con ojo crítico desde la distancia como un Daniel Coronell… o propositivamente desde la cercanía como un Gustavo Bolívar.

Pero tratando siempre de ayudar a construir un mejor país.

viernes, 17 de junio de 2022

La hija de Rodolfo y el hospital psiquiátrico

 


Tomado de El Unicornio

Hace algún tiempo un amigo me dijo que tenía cómo probar que lo que afirma Rodolfo Hernández sobre la desaparición de su hija siempre ha sido falso, respecto a que se la había matado un grupo guerrillero por haberse negado a pagar el rescate tras su secuestro.

La prueba reina consistía en que un amigo suyo le habría contado que por allá en 2008 acudió a una institución psiquiátrica a visitar a un pariente que estaba siendo tratado por su adicción al juego y… cuál no sería su sorpresa al toparse entre los enfermos a Juliana, la hija de Rodolfo. Según el relato, permaneció hablando cerca de una hora con ella y habría constatado que estaba dopada por la droga psiquiátrica que le daban, aunque no decía cosas incoherentes.

Yo le creí a mi amigo pese a que, cuando le dije que quería hablar con su confidente brindándole total reserva de la fuente, me respondió que él nunca accedería, porque era muy cercano a la familia Hernández. Sea como fuere, la versión de su reclusión allí tenía sentido, pues sé de buena fuente que el entonces director del GAULA le había manifestado al papá que no debía preocuparse, pues todo indicaba que se trataba de un autosecuestro planeado entre ella y su novio de entonces, quien tenía fama de marihuanero, del mismo modo que muy variadas fuentes que consulté me ratificaron como absolutamente verídico que ella andaba consumiendo droga.

Así que tenía sustento razonable su presencia un tiempo después (de su desaparición o de su autosecuestro o de lo que fuera) en una institución a la que pudo haber sido llevada por su familia para ser desintoxicada, y que trataran de conservar la privacidad en torno a un tema tan delicado. Y ello explicaría además por qué su papá nunca presentó denuncio ante la Fiscalía, como habría hecho cualquier pariente preocupado. Y a esta altura del relato considero ético informar que el 16 de marzo del año en curso le hice llegar al señor Hernández un cuestionario de 15 preguntas donde le inquiría por este y otros temas concomitantes, pero nunca respondió, y la prueba de que le envié las preguntas está en este pantallazo, donde se aprecia la fecha.

En todo caso, convencido de que estaba frente a una información de gran trascendencia, me di a la tarea de llegar, si no a la historia clínica (protegida por habeas data), sí al registro en los archivos de esa institución, donde constara que Juliana fue atendida allí durante los días de su supuesta reclusión como paciente sometida a un tratamiento terapéutico.

Puesto que no podía valerme de un derecho de petición, por tratarse de una institución privada y garante de la información sobre sus usuarios, decidí acudir al correo de las brujas. Apareció entonces alguien que prometió la consecución del dato, y unos días después dijo que el registro no estaba digitalizado, motivo por el cual debía hallarse “en una carpeta”. Y otros días después afirmó que esa carpeta estaba en una bodega externa al edificio, a la cual era imposible tener acceso.

Como no quería cejar en mi empeño, enteré a Daniel Coronell y Ramiro Bejarano de mi búsqueda, el primero por su condición de avezado investigador periodístico y el segundo por su conocimiento de las entretelas legales para tratar de obtener tan valioso registro. Ambos manifestaron interés en colaborar, y la información que les suministré al parecer sirvió para saber que la cédula de Juliana Hernández Oliveros sigue vigente y tiene bienes a su nombre, como informó Cambio.

¿Por qué nunca antes los padres adelantaron el trámite para que se le decretara su muerte por desaparición y solo vino a hacerlo Rodolfo en medio de la campaña electoral, apenas en marzo pasado, ante una comisaría de Familia de Bucaramanga? Producto de esta inquietud, siempre he sospechado que es más lo que Rodolfo sabe que lo que cuenta sobre el supuesto secuestro de su hija, y parte de mis dudas quedaron consignadas en esta columna.

Ahora bien, hubo un momento en que tuve la impresión de haber llegado a un callejón sin salida, ante la imposibilidad de acceder al registro de ingreso que permitiera tener certeza de que Juliana estuvo allí recluida. Pero surgió un hecho imprevisto: el 4 de junio Ernesto Yamhure, propagandista del paramilitarismo que salió de El Espectador y se refugió en Miami cuando se supo que sus columnas eran revisadas por Carlos Castaño, publicó este trino: “El colmo de la infamia. De buena fuente, entre Bejarano y Coronel (sic) preparan un montaje para decir que la hija del @ingrodolfohdez no fue asesinada por el ELN sino que murió en un hospital psiquiátrico”.

No tengo duda respecto a que la información sobre “un hospital psiquiátrico” solo pudo obtenerla como resultado de tener chuzado o hackeado mi Whatsapp, pues soy el único que manejaba esa información y las comunicaciones que sostuve con Coronell y Bejarano para tratar el tema fueron por ese medio, no desde mi celular.

Lo llamativo es por un lado constatar la facilidad con la que Yamhure puede tener acceso a conversaciones privadas, y por otro el hecho de que este sujeto cobarde y rastrero hoy promueve desde Miami la candidatura de Rodolfo Hernández, la misma ciudad donde este corrió a refugiarse porque dizque le querían “hacer una matada a cuchillo”. Y allí nombró como coordinador de su campaña en Florida a Alfred Santamaría, otro político de extrema derecha que hace cuatro años trabajó para la campaña de Iván Duque y está vinculado a la empresa que contrató a los mercenarios colombianos que asesinaron al presidente de Haití. (Ver video).

Para no salirnos del tema, lo referente a la estadía de la hija de Rodolfo en una institución psiquiátrica de Bucaramanga no es un hecho comprobado, aunque tampoco se puede descartar, pues hasta el día presente nada permite concluir que la persona que dijo haber visto ahí a Juliana Hernández hubiera mentido.

Sea como fuere, lo que debería ser una información reservada a la familia por lo que significa el dolor del secuestro y desaparición de un ser querido, saltó a la luz pública no por indebida intrusión de los medios, sino por las contradicciones en las que el mismo Rodolfo ha caído. Cuando se lanzó a la alcaldía de Bucaramanga sostuvo que había sido plagiada por las Farc, y tras lanzarse a la presidencia cambió su versión y pasó a decir que fue el ELN, algo que ese grupo desmintió.

Pero ahí no para el rosario de incoherencias, en días recientes sumó otra cuando le dijo a Univisión que “después de 17 años de estar buscando, dimos ya con unas informaciones que nos dijeron que hacía poquito la habían matado, le pegaron un tiro aquí en la frente’’. Como dije para ese medio, si cree que le pegaron un tiro cae en una nueva contradicción, pues no podría pedir que la definan como desaparecida sino como víctima de homicidio. (Ver informe de Gerardo Reyes).

Post Scriptum: La única tabla de salvación que tiene el uribismo se llama Rodolfo Hernández y se la están jugando toda por él. Y el tipo lo permite, porque su más grande anhelo narcisista es ser presidente. Después, que entre el mismo diablo y gobierne. Es por eso que de aquí al domingo 19 el ambiente electoral estará cada vez más sucio y maloliente, cada vez más uribista.

martes, 7 de junio de 2022

Un Rodolfo prostituido favorece a Petro


Tomado de El Espectador

La última encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) arroja un dato sorprendente, pues le da a Gustavo Petro una preferencia del 44,9 frente a un 41 por ciento para Rodolfo Hernández. La sorpresa reside en que los resultados de la primera vuelta hacían prever guarismos diferentes: si los votos por Rodolfo fueron 5.953.209 y 5.058.010 los de Federico Gutiérrez (quien adhirió a su causa “anticorrupción”), la suma de ambos da una cifra superior en casi dos millones y medio a los que obtuvo Petro: 8.527.768.

Esto se traduce en que, pese a las motivaciones que pudo haber para la altísima votación por Hernández, en un lapso relativamente breve de tiempo la gente habría dejado de creer en esa opción o ahora le cree más a Petro. En todo caso, esa encuesta del CNC post primera vuelta refleja que quizá muchos votos comprados o amarrados por las poderosas maquinarias electorales a favor de Gutiérrez, esta vez han quedado en libertad de manifestar su preferencia y se han ido hacia Petro.

De igual modo, ahí se ve reflejado que los votantes de Fajardo ahora parecen inclinarse por la opción del Pacto Histórico.

Un primer motivo por el cual la gente dejaría de apostarle a Rodolfo, es esa especie de precoz eyección electoral que mostró Gutiérrez cuando la misma noche en que apareció de tercero se le abalanzó al segundo diciendo que “Rodrigo (Lara) y yo votaremos por Rodolfo y Marelen el próximo 19 de junio”.

Hemos de suponer que Rodolfo estuvo evaluando con su cada vez más visible estratega de cabecera, Ángel Becassino, qué hacer con esos casi seis millones de votos, si recibirlos o despreciarlos. Y la respuesta oficial se dio el viernes 3 de junio, cuando a un video-trino de Gutiérrez donde dice que “quiero reafirmar mi voto que mi voto será por Rodolfo y “Marelen”, esto respondieron: “Aceptamos el voto de todos los colombianos que entienden que juntos podemos construir una Colombia mejor. Los que no creían en el cambio, han comenzado a creer”. (Ver trino).

Si el candidato de la ‘Liga’ es tan proclive a tocar temas de prostitución, como cuando dijo que “yo recibo a la Virgen Santísima y todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella”, en esa respuesta se abrió de piernas a todos los corruptos “que no creían en el cambio”, a sabiendas de que sin esos votos no logrará remontar la diferencia con Petro.

Lo que comienza a verse entonces es que su descarado galanteo con la franja más contaminada del espectro electoral le está pasando factura, pues solo así se explicaría que en la encuesta citada no aparezca reflejado lo que debería ser una sumatoria a favor suyo.

En todo caso, el portazo que Rodolfo le dio a Fajardo después de que este quiso imponerle seis condiciones para irse con él, muestra a las claras que prefiere los votos de la derecha, no porque sean incorruptos sino porque son muchos más que la pichurria que le traía el candidato de los tibios. Como dijo el escritor Julio César Londoño, “¿Qué sentirá un señor tan exquisito como Sergio Fajardo cuando se rebaja a adherirse a un candidato tan repugnante como Rodolfo Hernández y le avientan la puerta en las narices?”. (Ver trino).

En columna titulada Rodolfo es otro prostituto de la política, me ocupé de una prostitución diferente a la actual, en evidencia de la gran variedad de posiciones a las que hoy acude para ejercer su oficio. Por poner como cabeza de su lista a la Cámara en Santander a una ficha de Édgar ‘el Pote’ Gómez (Érika Tatiana Sánchez), recibió 400 millones de pesos, según reveló La Silla Vacía. El aportante es un político liberal que estuvo preso y tras salir de la cárcel se vinculó a Convergencia Ciudadana, partido de origen paramilitar liderado por Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil. (Ver columna).

Y si ya dijo que recibe a todas las rameras, la prueba está en el mismo Santander, donde además del ‘Pote’ Gómez también comparte su lecho político con politiqueros como el exgobernador Mario Camacho, que también estuvo preso; o con el más avezado de todos, un Fredy Anaya (conservador) cuya esposa (liberal), Nubia López, le pide a César Gaviria que la deje votar por Rodolfo. (Ver noticia).

Pero no podía faltar la cereza del pastel, un tal Bernabé Celis que hace cuatro años fue conducido a una estación de policía por pegarle a su amante y que hoy, en compañía de su hijo Juan Carlos, organiza ruidosas caravanas para la campaña de Rodolfo, según relato de un infidente.

Estas cosas tienen que hacer mella, o ya la están haciendo. Súmenle el Reporte Coronell del 2 de junio, donde el incansable periodista (¡tiene como cuatro puestos!) pone el ojo sobre el proceso por el caso Vitalogic para concluir que es falso lo que dice el imputado, que no es un proceso por corrupción y que la Fiscalía no tiene pruebas contra él. Todo lo contrario, Coronell demuestra que su hijo Luis Carlos firmó un acuerdo de corretaje para recibir una comisión de 1.5 millones de dólares sobre un contrato por 570.000 millones, para el manejo de los residuos sólidos.

Y hay cómo probar, con decenas de chats del mismo Luis Carlos, que su papá estaba enterado de todo. ¿Estaba enterado?, miento: ¡era el cerebro de la operación!

La preocupación, en últimas, reside en lo que significaría para Colombia tener como presidente a un tipo que como vulgar fufurufa se vende a cambio de los votos que le traigan, que denota en su actuar un trastorno de personalidad narcisista, que trató de ganarse con Vitalogic un billete grueso y que ahora pretende aparecer como el adalid de la honestidad y las buenas costumbres.

Ligado a lo anterior, Rodolfo necesita ser presidente para conseguir su pasaporte a la impunidad, pues su proceso pasaría a la Comisión de "Absoluciones" de la Cámara. En cambio, si queda segundo y se convierte en senador, sería juzgado por la Corte Suprema. Y podría terminar preso…

Post Scriptum: Al cierre de esta columna se pronunció Sergio Fajardo, portavoz del derrotado ‘centro exquisito’, para manifestar que por Gustavo Petro no vota y que tiene dos opciones: votar por Hernández o en blanco. No hubo una sola palabra contra quien lo despreció, bien llamativo. No les extrañe entonces si en próximos días manifiesta que lo estuvo pensando “con criterio patriótico y responsable”, y anuncia su voto por Rodolfo. Lo que sea, con tal de hacerle daño a Petro. Qué tipo tan mezquino, tan indolente, tan egoísta, tan poquita-cosa.

@Jorgomezpinilla

martes, 24 de mayo de 2022

El verdadero Miguel Ángel Pinto de ‘Otoniel’

 


Tomado de El Espectador

Los dos protagonistas de esta historia se llaman Miguel Ángel Pinto Barón y Miguel Ángel Pinto Hernández, ambos santandereanos. No me identifico con ninguno de los dos, menos con el segundo, un liberal catapultado al Congreso por Horacio Serpa, pero hoy aliado de Iván Duque. Ahora bien, hay información que parece contradecir a la Justicia Especial de Paz (JEP) cuando dice que el senador es la persona a la que se refiere Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’, en una extensa declaración suya ante este tribunal de justicia transicional.

Según la JEP en información publicada por W Radio, allí mencionó el nombre de Miguel Ángel Pinto como relacionado con el Bloque Centauros de las AUC: “ese era Leonidas Ortega el secretario de Obras, el senador era Miguel Ángel Pinto Hernández”. (Ver noticia). Pero leí completo el documento de la Consulta de Copias presentado por la JEP a la Corte Suprema de Justicia, y en ninguna parte figura esa cita textual. Esa misma versión fue asumida como cierta por Daniel Coronell en su Reporte de ese día, en cuanto a que se trataba del senador, pero obedeció a que así aparecía al final de dicho documento, dentro del listado de 64 personas mencionados por el máximo cabecilla del clan del Golfo: “Miguel Ángel Pinto Hernández, senador de la República”.

La primera vez que Otoniel se refiere a su ‘socio’ de contratos en Casanare, se expresa así: “Lo que era el apoyo que había en la región era eso. Se les colaboraba con que la gente votara por ellos para que salieran elegidos y apoyaran las regiones donde operaba el Bloque Centauros. Todos los políticos que fueran a hacer política tenían que reunirse con la organización, (para que) hicieran los compromisos con ellos. La de Miguel Ángel Pinto fue con Pachito y el que llevaba esa gente era William Mayorga”.

Ya en el excelente informe de Noticias Caracol que trae un resumen de las 15 horas del testimonio de Otoniel, elaborado por Ricardo Calderón, el magistrado le pregunta si se reunió directamente con Leonidas Ortega y con Miguel Ángel Pinto, y responde esto: “Con Leonidas sí, con Miguel Ángel no. Con Miguel Ángel lo hacían los políticos”.

En resumen, no hay ningún aparte de la compulsa de copias ni de las declaraciones grabadas de alias ‘Otoniel’ donde este hubiera pronunciado el nombre completo del senador, “Miguel Ángel Pinto Hernández”. Así las cosas, la inclusión del segundo apellido (Hernández) en el listado pudo obedecer más a un error de la persona que transcribió el extenso listado. Este asumió ese como su segundo apellido, y mediante un orden de importancia lo puso de segundo, detrás del exgobernador de Antioquia, Luis Pérez.

Vayamos ahora al homónimo del senador, Miguel Ángel Pinto Barón, cuya historia es más apasionante que la del anterior. Supe de su existencia antes que de Pinto Hernández debido a un secuestro del que fueron víctimas su esposa Constanza y un cuñado médico, de nombre Juan Carlos, hijos de su suegro, el político liberal Norberto Morales Ballesteros.

Ambos fueron secuestrados el 18 de mayo de 1997 por el Ejército Popular de Liberación (EPL), comandado por Hugo Alberto Carvajal Aguilar, alias ‘Nené’, cuando regresaban de hacer proselitismo en un municipio cercano a Bucaramanga: Juan Carlos aspiraba a la Cámara y Constanza a la Asamblea. La guerrilla exigía dos millones de dólares por el rescate, y la persona que se puso al frente de la negociación fue precisamente el yerno de Morales, Miguel Ángel Pinto, quien logró que bajaran la exigencia a 500 mil dólares.

Pero la suerte contó a favor de los rehenes, porque se presentó una especie de síndrome de Estocolmo al revés, cuando el guerrillero encargado de cuidarlos -a quien le decían ‘Chonto’ por su parecido con el futbolista el ‘Chonto’ Herrera- se enamoró de Constanza (o lo enamoró ella) y no solo les facilitó la huida sino que escapó con ellos. A este lo sacaron apresuradamente del país, pero en retaliación el EPL le mató a la mamá y un hermano, quienes vivían en Barrancabermeja.

Lo que no se sabía y el liberado Juan Carlos Morales se enteró de la peor manera, es que durante el tiempo que estuvo retenido, su esposa había comenzado a sostener relaciones íntimas con Miguel Ángel Pinto, su cuñado. ¿Y cómo se enteró? Por boca de su propia hija: “Papá, ¿cómo debo decirle al tío Miguel Ángel? Es que ahora él duerme en la alcoba de mi mamá…”.

Esto trajo como consecuencia que Miguel Ángel se separó de la liberada, mientras que esta y su hermano se fueron a vivir a Estados Unidos. De ahí en adelante, lo que se conoce es que Pinto Barón terminó convertido en contratista de Casanare, sin que por ello abandonara a Santander, gracias en parte a la cercanía con su exsuegro y en otra parte a sus vínculos con los políticos de la región.

Es aquí donde tengo cómo probar que el Miguel Ángel Pinto al que se refirió Otoniel es Barón, no Hernández (el senador) pues fueron muy variados los contratos que suscribió con la gobernación de Casanare. Para la muestra un botón, a modo de prueba reina: contrato de obra No. 250 del 16 de septiembre de 2004 con Miguel Ángel Pinto Barón, “obrando en representación del consorcio P & G”, para adelantar obras de pavimentación de vías urbanas y mantenimiento de vías terciarias de los municipios de ese departamento, “por valor de cinco mil cincuenta y tres millones veintiséis mil ciento cincuenta y tres pesos m/cte. ($5’053.026.153.00)”. (Ver facsímil).

Otros cuatro de los nombrados por Otoniel en su declaración ante la JEP son o han sido socios de Miguel Ángel Pinto Barón en uniones temporales, y hay cómo probarlo. Con su respectivo número de figuración en la lista, son: Libardo Holguín (56), Jorge Cardozo (49), Orlando Quintero (48), Sergio Alonso Buitrón Gelves (39).

De otro lado, la matrícula mercantil de Pinto Barón se encuentra registrada en la carrera 20 No. 38-50 de Yopal, y declara unos activos totales por $639’464,347.00. (Ver matrícula).

Llamé a Miguel Ángel Pinto Barón, no contestó. Le dejé un mensaje de Whatsapp identificándome como columnista de El Espectador y explicándole el motivo del requerimiento, y tampoco. Puedo estar equivocado, pero he de suponer que si no fuera él la persona mencionada por ‘Otoniel’, no habría tenido inconveniente en atender el llamado.

El senador Miguel Ángel Pinto Hernández ha explicado que la persona a la que se refiere ‘Otoniel’ es un homónimo suyo, y agrega que nunca ha tenido ningún tipo de vinculación contractual, política o laboral de ninguna clase con ese departamento. Lo que pude averiguar para este artículo parece concederle la razón.

Post Scriptum: Se ha sabido que una importante empresa editorial lanzará en próximos días una biografía autorizada de Rodolfo Hernández. A principios de marzo anuncié que avanzo en un proyecto similar, pero en modo biografía no autorizada: su lado ángel, su lado demonio. La publicación está trancada por un dato que, en caso de obtenerlo, resuelve un misterio. No hay prisa. Si se resuelve el intríngulis, hay libro. En caso contrario, no.

@Jorgomezpinilla

HALLAZGO - Las propiedades de Rodolfo Hernández en EE. UU.

 


Tomado de El Unicornio

Aún no es posible saber si el próximo domingo Rodolfo Hernández logrará la cantidad de votos requeridos para derrotar las poderosas maquinarias que acompañan a Federico Gutiérrez desde el gobierno y desde los partidos tradicionales, incluyendo la mayoría del empresariado. Ahora bien, ese mismo empresariado ya es consciente de que Gutiérrez llevaría las de perder en una segunda vuelta contra Gustavo Petro. Y esta preocupación coincide con la súbita trepada de Hernández en los datos que ahora muestran las empresas encuestadoras, cuyos dueños son poderosos empresarios, valga la redundancia.

En estos días previos a la primera vuelta se presenta un escenario muy parecido a cuando, en el envión final de la campaña que eligió a Andrés Pastrana contra Horacio Serpa en 1998, las encuestas mostraron a Noemí Sanín con una súbita trepada. Ahora es Rodolfo el llamado a restarle votos a Petro, sea para que entre a competir con él, sea para abrir la tronera que facilite el ingreso de Gutiérrez al segundo tramo.

De Rodolfo Hernández no se sabe con claridad si su presidencia será o no errática, como su temperamento, pero es evidente que se trata de un candidato vanidoso e histriónico, en esto parecido al ecuatoriano Abdalá Bucaram de quien Daniel Coronell cuenta que “bailaba en las tarimas y salpicaba con lenguaje de carretero sus discursos políticos porque “así es como habla el pueblo”. Estuvo apenas 5 meses y 25 días en la presidencia antes de ser destituido”. (Ver columna).

En todo caso, ese ‘parentesco’ entre Hernández y Bucaram es lo de menos. Lo llamativo es que se presenta como un adalid en la lucha contra los politiqueros y los corruptos, pero su hoja de vida está manchada de politiquería y corrupción. Coincidente con el escándalo de Vitalogic (cuando su familia trató de ganarse una comisión de cien millones de dólares y se vio a la esposa acompañando al hijo Luis Carlos a firmar contrato de corretaje en la notaría 4 de Bucaramanga), figura por esos mismos días una compra de 170.000 dólares en el mercado negro de Cúcuta, documentada en este informe de Noticias Uno. Y el vendedor de los dólares fue Jhon Horacio Rueda, capturado en 2010 en Venezuela y deportado a Colombia por lavar dinero del narcotráfico.

Lo que no se sabía era para qué estaban adquiriendo esas sumas exorbitantes de divisas, y de manera tan irregular. La madeja se desenredó en días pasados, cuando el portal Cuestión Pública publicó un esclarecedor informe donde se revela que por la misma fecha de ese cruce -noviembre de 2016- doña Socorro había comprado en La Florida dos propiedades por un total cercano al millón de dólares, unos 4.000 millones de pesos de hoy. La primera transacción se dio una semana después de que su hijo Luis Carlos pactara el cobro de la multimillonaria coima si el consorcio Vitalogic obtenía el contrato de las basuras en Bucaramanga. (Ver informe de Cuestión Pública).

Esto haría pensar que la afortunada familia daba por seguro el negocio con Vitalogic, y corrieron a invertir gruesas sumas en finca raíz, confiados en las “ganancias ocasionales”.

Es así como en septiembre de 2018 Socorro y Luis Carlos compran una tercera propiedad por $202 mil dólares en Plantation, Florida, una casa de 98 metros cuadrados ubicada en un condominio, que aún conservan. Pero no pararon, porque el 28 de febrero de 2019 pagaron 451 mil dólares por un apartamento en Kissimmee, Florida, a 20 minutos en carro de los parques de Disney en Orlando. Y lo vendieron el 10 de junio de 2021 por $499 mil dólares. Ahí se ganaron casi 50 mil dólares.

Al margen de lo anterior, en 2015 el clan Hernández ya había adquirido un primer apartamento, por 242 mil dólares, en el mismo edificio donde compraron otro en 2016, el ya mencionado, cuya transacción se dio luego de adquirir los dólares al lavador Jhon Rueda. El primero de estos dos inmuebles fue vendido el 4 de mayo de 2018 por 280 mil dólares. En esa nueva transacción de compra y venta se ganaron 38 mil dólares.

Aún más llamativo es observar que después de que se destapó el escándalo de Vitalogic -gracias a Corrillos.com.co, y se les debe dar el crédito- fueron vendiendo una a una las propiedades que habían adquirido en el país del norte. Hoy solo les queda una, la que adquirieron por 202 mil dólares.

Según Cuestión Pública, “consultamos al candidato Hernández sobre los hechos que mencionamos en esta investigación. Nos remitió a su asistente Claudia Acero, quien nos dijo que reenviaría las preguntas. De responder, añadiremos su versión”.

A esta altura del relato no sobra contar la sorpresa que me llevé en días pasados cuando de regreso a Bucaramanga mi vuelo coincidió con el de Rodolfo Hernández, y observé que fue recibido por una caravana bulliciosa. Allí pude identificar a Fabio Oviedo, concejal de Cambio Radical, quien corrió a abrazarlo de primero. (Ver foto).

Pero el verdadero asombro lo tuve al preguntar a uno de los fogosos participantes quiénes eran los organizadores, y así respondió, muy animado: “Bernabé Celis y su hijo Juan Carlos. Ellos hacen lo mismo en otras partes del país con gente conocida de cada región. En la campaña de RH están dedicados a esa tarea con empeño, en alianza con Mario Camacho, el ‘Pote’ Gómez y Fredy Anaya”.

En consonancia estratégica con el infidente, el lunes pasado Rodolfo le dijo a Caracol Radio que él recibe a todos los políticos que quieran acompañarlo (hasta hace unos días decía lo contrario) pero “no cambio mi discurso”. Esto no genera ninguna tranquilidad. Si esa es la clase de políticos que lo acompañan, le hablan al oído y le presentan hojas de vida para los cargos nacionales, cualquier cambio que pretenda efectuar resultaría inoperante.

En otras palabras, sería más de lo mismo.

Post Scriptum: Se ha sabido que una importante empresa editorial lanzará en próximos días una biografía autorizada de Rodolfo Hernández. A principios de marzo anuncié que avanzo en un proyecto similar, pero en modo biografía no autorizada: su lado ángel, su lado demonio. La publicación está trancada por un dato que, en caso de obtenerlo, resuelve un misterio. No hay prisa. Si se resuelve el intríngulis, hay libro. En caso contrario, no.

@Jorgomezpinilla

martes, 17 de mayo de 2022

Enrique Gómez Martínez, “vuelve la mula al trigo”



Tomado de El Espectador

El tema del que hoy nos íbamos a ocupar era otro, pero forma parte de la coyuntura una insólita petición hecha por la familia del inmolado dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado a la Justicia Especial de Paz (JEP): que abandone la investigación por el asesinato de su pariente para que esta pase de nuevo a manos de la Fiscalía, donde la camarilla uribeduquista que se tomó esa entidad sigue una línea -más ideológica que investigativa- que habla de “la ocurrencia de un crimen de Estado de lesa humanidad en cabeza de la administración de Ernesto Samper Pizano”. Eso al menos dice el informe que ante el alto tribunal presentó una fundación de papel con el mismo nombre de la víctima, que maneja el autodenominado candidato presidencial Enrique Gómez Martínez, sobrino del occiso, donde asegura aportar pruebas “que desvirtúan total, claramente y de manera contundente la autoincriminación de las Farc” (Ver noticia).

Se trata del mismo refrito lánguido que vienen pregonando desde que descubrieron que podrían obtener un jugoso botín si lograban que la muerte de su pariente fuera declarada como crimen de Estado, debido a la multimillonaria indemnización que recibirían en condición de deudos. En busca de ese botín, como lo denuncié en esta columna y en el libro Los secretos del asesinato de Álvaro Gómez, llegaron hasta el aberrante extremo de asumir la defensa del sicario Héctor Paul Flórez que hace 27 años hizo los cuatro disparos que segaron la vida de AGH. (Ver Álvaro Gómez debe estar revolcándose en su tumba).

En esa ocasión, cuando me enteré de semejante cinismo en su obrar (¡aliados con el asesino de su pariente!), escribí algo que titulé Sobrino, esa platica se perdió, donde expliqué en detalle el fracaso de tan perverso plan: “Un deliberado intento de engaño a la Corte Suprema de Justicia acaba de fracasar en la figura de Enrique Gómez Martínez (…) después de que la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena a 40 años de prisión contra el único condenado que hubo, Héctor Paul Flórez. A él (…) la justicia le probó haber sido uno de los sicarios que disparó contra el dirigente conservador el 2 de noviembre de 1995, cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda en compañía de su asistente, José del Cristo Huertas Hastamorir”. (Ver columna).

El 2 de noviembre de 2018, en un nuevo aniversario del magnicidio- Gómez Martínez le había pedido a la Corte Suprema revisar el fallo que en 1997 declaró responsable del crimen a su “cliente”. Ese día, sin ruborizarse y ante nutrida rueda de prensa, afirmó que “una vez sea fallada a su favor esta demanda, Héctor Paul Flórez reclamará al Estado la indemnización correspondiente por la vulneración de sus derechos a una defensa justa y al debido proceso”. Con total descaro, anunciaba que iba por la plata gruesa.

Pero el tiro le salió por la culata porque tres meses después, el miércoles 6 de febrero de 2019, con ponencia del magistrado Eugenio Fernández la Sala Penal de la Corte rechazó la acción de revisión. En un documento de 32 páginas el alto tribunal refutó uno a uno sus argumentos, basado en que los elementos aportados como prueba sobreviniente ya habían sido tenidos en cuenta en otros estrados judiciales: “No es novedoso el contenido de las declaraciones rendidas por los testigos a los que alude la defensa”. O sea: es -fue y seguirá siendo -cosa juzgada.

Por eso esta columna se titula Vuelve la mula al trigo, porque hoy regresa EGM a la escena empoderado en su calidad de candidato del Movimiento de Salvación Nacional creado por su tío, el cual resucitó para postularse. Y presenta como hecho sobreviniente el mismo heno, la misma trillada paja de años anteriores, solo que ahora ante la JEP: “Clara e indudablemente, el homicidio de Gómez Hurtado benefició a Ernesto Samper y (…) es válido predicar la existencia en este caso de un crimen de Estado”. En esa expresión, crimen de Estado, reside el mantra del anhelado botín.

Según la información que suministra El Espectador, “ahora la JEP deberá estudiar el informe de la familia Gómez y decidir si mantiene su competencia sobre la investigación”.

Otra cosa piensa RCN Radio, aliado del sobrino infame, desde el titular: “Magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado: Ernesto Samper sería el determinador, advierte informe”.  (Ver libelo). Allí, con evidente mala leche editorial ocultan la mano del que lanza la misma pedrada de la misma cauchera de los últimos veinte años, EGM, a quien nunca hasta ahora la justicia de los más variados tribunales le ha dado la razón.

Visto con frialdad analítica, esta ‘jugadita’ de Enrique Gómez Martínez pretende ante todo intimidar a la justicia civil frente a un fallo que esta deberá proferir por la demanda que el abogado y columnista Ramiro Bejarano formuló en contra suya y de su primo Mauricio Gómez Escobar (q.e.p.d) por daños y perjuicios derivados de sus difamaciones. Es el estilo de esa familia, en cumplimiento de la consigna de su tío abuelo Laureano: “Calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda”.

Valga advertir que soy un escéptico de la autoinculpación de las Farc en ese y otros dos crímenes (general Fernando Landazábal y ‘Chucho’ Bejarano), pues la tesis de mi libro es la misma que sostuvo en vida Myles Frechette, exembajador de EE. UU. en Colombia durante el gobierno de Samper, sin duda el hombre mejor informado de lo que ocurría: a Gómez Hurtado lo mandó matar un grupo de militares activos y retirados en alianza con políticos de derecha, porque conoció la existencia de un plan golpista que le ofrecieron y que rechazó, creyendo además que su inmolación sería el puntillazo final para tumbar al presidente en ejercicio.

La autoinculpación de las Farc abre un nuevo escenario hipotético, el de un eventual contubernio entre miembros de las Farc y oficiales de Inteligencia Militar del Ejército en la planificación y ejecución del crimen. En este terreno hoy concentro mi trabajo de investigación periodística, hacia una segunda edición -corregida y aumentada- de mi libro, donde pueda dar respuesta a los interrogantes que de allí se desprenden.

En todo caso, dos cosas deben quedar claras: una, hasta el día presente no ha sido desvirtuada ni sometida a duda una sola línea de mi libro; dos, pese a los duros señalamientos que de tiempo atrás he hecho en particular contra Enrique Gómez Martínez, ni él ni ningún otro miembro de su familia me han entablado demanda alguna por injuria o calumnia, ni siquiera una solicitud de rectificación.

¿Será acaso que el que calla otorga? No me cabe la menor duda.

Apreciado lector, si después de leer esto usted cree que conoce algo o sabe de alguien que sepa sobre los verdaderos autores del magnicidio, le invito a escribir a elhombreclave14@gmail.com o dejar alguna pista a seguir en los comentarios a esta columna.

Post Scriptum: Al margen de cualquier diferencia personal o política, lamento el fallecimiento de Mauricio Gómez Escobar, hijo de Álvaro Gómez Hurtado, abogado y colega periodista, con quien tuve un duro encontronazo cuando quise averiguar una información que él poseía mientras trabajó en el noticiero CM&. En esta columna de 2017 describo lo ocurrido.

@Jorgomezpinilla

martes, 10 de mayo de 2022

La importancia de llamarse Enrique

 


La última columna de Enrique Santos Calderón me dejó súpito, atónito, estupefacto, en un estado de ánimo contrario a su título: Que no panda el cúnico.

Tiene un propósito loable, pues apunta a advertir como injustificado el temor que hay, sobre todo entre el altísimo círculo social donde él se mueve, a un eventual gobierno de Gustavo Petro: “No somos una nación sin tradición republicana e instituciones democráticas que se volvería “inviable” si un candidato de izquierda llegara al poder”. Y recuerda lo que pasó en Francia con la elección en 1981 del socialista François Mitterrand, cuando “hubo fuga masiva de capitales y venta de propiedades de los más pudientes, mientras Le Figaro anunciaba el derrumbe de Francia”. Pero “subió Mitterrand y no hubo tal”.

En concordancia, Santos envía un mensaje tranquilizador a la clase dirigente a la que él pertenece: “A mis conocidos del Jockey Club, del Country o del Gun les pediría un poco más de seriedad, de reflexión y de cabeza fría. Mas seguridad en sí mismos y de confianza en el país, por favor, señores”. Y agrega lo que podría entenderse como un regaño: “La democracia colombiana (…) no se puede arrugar ante la perspectiva de un gobierno de izquierda. Entonces porque el candidato del Pacto Histórico encabeza encuestas, ¿se acabó esta vaina? ¿A sacar la platica y el que puede “pa Miami”?  Es el típico derrotismo autodestructivo que cava su propia fosa”.

Hasta ahí, todo bien. El columnista de Los Danieles ve como inminente para Colombia un gobierno de izquierda. Pero se llega a la última frase y es cuando queda uno patitieso: “Sigo pensando que si Petro no gana en la primera vuelta del 29 de mayo, la segunda sería a otro precio, posiblemente muy alto para él. El voto mío en la primera será por Sergio Fajardo. Y en cualquier caso “que no panda el cúnico”, como habría dicho el gran Chapulín Colorado”. (Ver columna).

Esto tiene dos lecturas, de pronto hasta tres. Primero, da como factible que Petro conquiste la presidencia en primera vuelta, contrario a las encuestas que muestran a Federico Gutiérrez pasando a segunda. Dos, coincide con el suscrito en que una segunda vuelta entre ellos dos plantea un escenario complicado. Mi punto de vista es que la derecha en su condición de segundo gran elector quedaría políticamente empoderada (entre el 29 de mayo y el 19 de junio) para hacer y deshacer, con tal de impedir el triunfo de Petro. O, llegado Petro al poder, para “hacer invivible la República”. Pero viene lo tercero, que ya suena a inaudito: Enrique Santos anuncia su voto en la primera por Fajardo.

¿Cómo así? ¿Qué quiso entonces decir cuando afirmó que si Petro pasa a segunda vuelta el precio sería muy alto? ¿Para Colombia o para Petro? ¿O para ambos? ¿Por qué no prefiere votar por Petro desde el primer envión, para impedir lo que avizora como algo dañino para la democracia? ¿O acaso cree posible ver a Fajardo compitiendo contra Petro en segunda vuelta? ¿En serio, juzga viable tan utópica quimera? ¿No suena más bien irresponsable el anuncio de su voto, a sabiendas de que solo contribuye a restarle probabilidades a Petro de ganar en primera vuelta? En conclusión, ¿no estará más bien ayudando a que “panda el cúnico”?

Aquí entre nos, pareciera que ESC no es consciente del peligro de fortalecer o darle segundas oportunidades a la bestia encarnada en Álvaro Uribe Vélez y sus conmilitones. Siento un profundo respeto y admiración por él desde que fue mi jefe en Alternativa, y sé que cuento con su aprecio, pero queda la impresión de que allí se descachó. Y por segunda vez.

Su primera descachada se ubica en 2005, cuando un editorial de El Tiempo, del que era codirector con su primo Rafael, anunció su apoyo a un segundo periodo presidencial para Álvaro Uribe, antes de que la Corte Constitucional se hubiera pronunciado. Confundido a más no poder, corrí a pedirle una entrevista para un medio local, al exjefe que había conocido como curtido luchador de una izquierda incluso radical.

Y lo encontré bastante aburguesado, sobre todo cuando respondió a la pregunta de por qué se habían adelantado a la decisión de la Corte: “¿esto no podría interpretarse como una presión indebida?”. Y así respondió: “Ese argumento nos parece pueril, pues presume que unos ilustres y sabios magistrados van a cambiar su opinión por lo que diga o no diga El Tiempo. Era importante que se supiera nuestra opinión antes, no después de que se pronunciara la Corte”.

Más asombrado aún quedé al preguntarle por qué creía que debía haber un segundo período para Uribe: “porque es difícil de remplazar. Candidatos como Carlos Gaviria o Antonio Navarro en la izquierda, pasando por un Antanas Mockus o un Peñalosa o un Vargas Lleras, frente a un Uribe Vélez, no sé”. Aunque también agregó: “Ahora, que al tercer año del segundo gobierno de Uribe estemos todos mamados de Uribe, es muy factible”. Y se cumplió.

Quizá lo que no quiso entender Enrique, ni antes ni ahora, es que votar por Fajardo en la primera solo sirve para ayudarle al candidato de la caverna, Federico Andrés Gutiérrez Zuluaga, a enfrentar a Gustavo Petro en segunda vuelta. Lo deja empoderado, como dejó empoderado su hermano Juan Manuel a la bestia paramilitar con el triunfo del NO frente al absurdo plebiscito de 2016, que nunca debió haber convocado.

En el caso que hoy nos ocupa, con alias ‘Fico’ en segunda vuelta y tan cerquita de repetir periodo para su patrón, “que Dios nos coja confesados”.

Post Scriptum: No abrigo ninguna esperanza de que quien fuera mi maestro en las lides del periodismo quiera contestar, pero, citando al ahora influencer Egan Bernal, “se tenía que decir y se dijo”.

@Jorgomezpinilla