domingo, 22 de enero de 2023

El Twitter de Samper Ospina

 


Tomado de ElUnicornio.co (12 de noviembre de 2022)

ADVERTENCIA: Esta columna es parodia de una que escribió Daniel Samper Ospina para Los Danieles titulada El Twitter de Petro. Lo que aquí se pone en boca del papá es invención libre del columnista, pero algunas de las cosas que dice Margarita Rosa de Francisco son tomadas casi textualmente de trinos suyos.

A veces imagino —sueño, en realidad, porque es una suerte de anhelo existencial— que una persona valerosa del círculo íntimo de Daniel Samper Ospina (por decir algo su papá) le quita el celular: 

—No más, hijo: decomisado el teléfono —sueño que le ordena mientras rapa el aparato del más compulsivo trinador antipetrista que le queda al fajardismo—. ¡A escribir su columna del próximo domingo, carajo! No más Twitter por esta semana.

—¡Pero, papiiiii! —le dice el primogénito—: dame ya mismo el celular que quiero trinar sobre la pronunciación del inglés de Petro en la COP 27… 

—Mire, Daniel, le voy a leer el trino que acaba de escribir, por si no se ha dado cuenta: “Pinta para desastre la tributaria. Para cuota inicial de futuros estallidos sociales”.

—¿Y? —pregunta el inmaduro vástago con desdén. 

—¿Cómo que “y”?  

—Es mi libre expresión como parte del desarrollo de la personalidá, pa… 

— ¿“Pinta para desastre”? ¡Eso es pensar con el deseo, hombre! Parece redactado por Alicia Franco, por Miguel Uribe, por Paloma Valencia.

—Uy papá, no me la monte. Le he dicho como 20 millones de veces que no sea exagerado…

—Y para acabar de completar, redundante: “Para desastre”. Y enseguida: “Para futuros estallidos”. Para va, para viene. ¿Para qué le enseñé a escribir? ¿Para que escriba trinos que parecen para paras, o escritos por paras? Qué irán a pensar de mí…

—Si mi celular contribuye a que cesen las peleas contigo y se consolide la unión filial, yo dejaré tranquilo mi Twitter—responde Daniel el travieso. 

(TIMBRA UN CELULAR)

—Espere, que me está llamando Margarita.

—¿Restrepo?

—Margarita Rosa, no sea malpensado. Aló.

MARGARITA ROSA: Hola, mi Daniel… ¿Cómo va todo?

DSP: Margarita, mijita, qué alegría escucharte. Aquí reprendiendo a mi hijo, el más eximio representante del centro político exquisito.

MRDF: Precisamente, por eso te llamaba. Que tu hijo critique al gobierno me parece sano, siempre y cuando valore la propuesta que Petro quiere brindarle a Colombia y al mundo en economía solidaria y en conciencia de la emergencia climática. Pero, no entiendo: ¿por qué le hace eco a la banalidad del uribismo, al que solo le interesa neutralizar al gobierno para volver al guerrerismo?

DSP: Aquí entre nos, yo no sé por qué este carajito en lo político me salió volteado. Tú sabes que hace cuatro años yo voté por Petro. Todo el país lo supo. Pero Daniel no solo votó en blanco, sino que le hizo campaña al voto en blanco, qué descaro. A veces me dan ganas de desheredarlo.

MRDF: ¿Y tú en esta ocasión por quién votaste?

DSP: De nuevo por Petro, obvio. Aunque en la consulta de la Alianza Verde voté por Alejandro Gaviria. Es que a mí Fajardo no me entra. Gas cuchifó.

MRDF: Yo escuché el chisme de que tu hijo había votado en la segunda vuelta por Rodolfo Hernández… ¿Será verdad?

DSP: ¡Dios nos ampare y nos favorezca! ¿Te imaginas Margarita donde hubiera ganado ese esperpento? Aquí tengo a Daniel al frente. Él me dijo que no votó por Rodolfo, que volvió a votar en blanco, pero yo supe que anduvo por la 15 con un dummy del ingeniero. Uno trae hijos al mundo, pero cuando se van de la casa ni han se sabe qué malos pasos cogen.

MRDF: Ya que tienes a tu hijo ahí, ¿me lo puedes pasar?

DSP: Claro, ni que estuviéramos bravos… Oiga, carajito: Margarita al habla. Que se ponga.

DSO: Hola, Margarita. Dichosos los ojos que te oyen.

MRDF: Dejémonos de vainas, Daniel. Yo estoy muy berraca contigo. No te digo que te voy a dar en la cara, marica, pero sí creo que estás exagerando en tus trinos incendiarios contra el gobierno.

DSO: Exagerado mi papá.

MRDF: Volvete serio, oís…

DSO: Cuando quieras nos vemos como amigos y me explicas por qué te parece banalidad que haga sátira contra el gobierno de Petro y no contra el de Duque, Santos, Uribe o cualquier otro. Yo satirizo el poder, más allá de quien lo ocupe. Dejar de hacerlo me convertiría en militante, como tú…

MRDF: ¿Militante?, no me confundas. Simpatizante. Si fuera militante le habría aceptado a Petro su invitación a meterme al Senado. Simpatizo y soy solidaria con este gobierno, además como un gesto responsable con el país y con el planeta.

DSO: Pero no podrás negar, Margarita, que yo soy el más moderado, el menos barra brava de la camada antipetrista.

MRDF: Lo que deberías hacer es dejar de ser tan irresponsable con tus sátiras -o más bien burlas- contra Petro. ¿A quién le gusta que se burlen de uno? Por un lado, estás convencido de que cualquier cosa que él diga le sube o le baja el precio al dólar. Y te preguntas angustiado por qué Petro no ha dicho que van a seguir las exploraciones de petróleo, para que el dólar deje de subir.

DSO: ¿Y?

MRDF: Y, por otro lado, le criticas hasta el modo en que pronuncia caridat, solidaridat, piedat… Yo en lugar de ayudar a desbaratar lo que hay, estoy apoyando una propuesta honesta de cambio, con sus defectos a corregir.

Daniel Samper Pizano vio que la conversación de Margarita Rosa con su hijo iba para largo, porque de la pronunciación de Petro en español y en inglés habían pasado a Natalia París, y ahí parecía que por fin comenzaban a ponerse de acuerdo en algo. Así que decidió irse hasta la dulcería de la esquina a satisfacer el antojo repentino que le dio de un postre de natas, mientras llegaba el momento de recuperar su celular.

Abelardo de la Espriella, un matón en dos versiones

 


Tomado de ElUnicornio.co (7 de noviembre de 2022)

Motivado ante todo por la indignación, hoy quiero brindarle en bandeja de plata al abogado Abelardo de la Espriella la posibilidad de que me entable una nueva demanda, civil o penal, por injuria o por calumnia, lo que le apetezca. Quiero acusarlo de matón, algo mucho más grave que la frase por la cual un juzgado de Barranquilla pretende obligarme a pagar la suma de 10 millones de pesos por haberle causado supuestos daños morales.

Sí señores, lo acuso de ser un vulgar matón en dos versiones: una, la del que ordena asesinar a alguien, o si no lo ordena al menos incita -o invita- a cometer el crimen. Este era el argumento central que yo tenía el pasado viernes 4 de noviembre cuando acepté la invitación que me formuló una colega suya -o sea también abogada, pero en prácticas de periodismo con W Radio- a sostener un careo con él. Yo acepté porque creí que se trataba de una entrevista con la mesa de trabajo de esa emisora. Pero, oh sorpresa, comprobé que eran únicamente los dos abogados, no conmigo, sino contra mí. Ante la primera pregunta, comencé por recordar las cosas verdaderamente graves que él había escrito en dos columnas por los mismos días en que me entabló la demanda, y entonces la núbil periodista vio que el plan de hacerme una encerrona se le iba saliendo de las manos y cortó la entrevista de manera abrupta, cuando no llevábamos ni cinco minutos al aire.

Y ahora sí voy al grano, hablando del matón que incita a cometer homicidio, basado en dos frases donde invitó abiertamente a matar primero al presidente Nicolás Maduro (Muerte al tirano), y siete meses después al hoy presidente Gustavo Petro.  

En la primera ocasión, con fecha 9 de julio de 2017, dijo: “Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable”. Oigan eso: “moralmente irreprochable”.

Y en la segunda, siete meses después (febrero 3 de 2018), en columna titulada De la legítima defensa a la defensa de la patria, así escribió: “Petro no es un juego: hay que reconocer que es todo un fenómeno político que cada día gana más fuerza. (…) Invito a los colombianos a que no sean indiferentes ante la criminalidad, a que pongan el pecho (…) y, si es del caso, a que aprieten el gatillo sin remordimiento, cuando sea menester. Por abogado, no se preocupen: pongo a disposición gratuitamente mi firma para defender(los)”. (Ver columna).

Y ahora, comparen con la frase que yo escribí en el interregno entre esas dos columnas, con fecha 13 de junio de 2017, detonante esta de la demanda que el picapleitos en mención me entabló: “Los Irreverentes es una página sin dirección conocida ni responsable legal, dedicada a calumniar y denigrar de todo lo que no sea uribista. Se dice que es financiada por Abelardo de la Espriella y cuenta con su orientación informativa. (Ver columna).

¿Perciben ustedes que ahí yo lo acuso de haber cometido algún delito? ¿Verdad que no? Pero 48 horas después de esa publicación recibí una carta con membrete de su oficina de abogados, donde decía: “Debo conminarlo a que en el término de la distancia haga la respectiva rectificación, pues me imputa usted la comisión del delito de calumnia”.

A renglón seguido me brindaba “la oportunidad para que, en el mismo espacio, con la misma difusión y en el mismo medio, se retracte de ese señalamiento temerario”, so pena de verme “en la obligación” de formular la respectiva denuncia penal”.

Es aquí entonces cuando nos adentramos en la segunda versión, la de matón de juzgado. ¿Cuál es la prueba reina que tengo para formularle esta segunda acusación? Que hasta la fecha ha entablado no una ni 2 ni 3 ni 4 ni 5… sino 15, óigase bien, 15 demandas contra periodistas que según su óptica persecutoria lo han calumniado, como lo reconoce en el video que publicó en su cuenta de Twitter anunciando con bombos y platillos que un juzgado de su currambera Barranquilla había actuado a favor suyo. (Ver video).

De entrada, el demandante miente cuando dice que la sentencia fue producto de haberlo calumniado “en tres virulentas columnas”, pues su demanda se centra en la frase que ya cité, y las dos columnas posteriores fueron para defenderme de los ataques jurídicos que comenzó a librar contra mí y contra El Espectador. Pero lo llamativo es cuando dice que “de los miles de periodistas que tiene Colombia, he tenido controversias judiciales solo con 15 de ellos, todos militantes de izquierda que posan de independientes”. (Minuto 3:23). Ah, y también ataca a la Fundación para la Libertad de Prensa cuando habla de ciertas “asociaciones con sesgos ideológicos como la FLIP, a cuyos miembros también me he enfrentado y he derrotado en los estrados judiciales”. ¿Cuándo enfrentó y derrotó a la FLIP? Otra mentira.

Entre los periodistas víctimas de su persecución brilla con luz propia la directora de Noticias Uno, Cecilia Orozco, a quien demandó por supuestos contenidos difamatorias en cuatro de sus columnas, y pedía como indemnización no diez sino 45 millones de pesos… y perdió. (Ver noticia).

Y ustedes se preguntarán: ¿por qué Cecilia Orozco sí ganó y yo perdí? Para hallar parte de la respuesta vayamos al pasado 16 de junio, día en que a las 8:28 de la mañana el juzgado 4 civil de Barranquilla me citaba a una audiencia virtual… para las 9:30 de ese mismo día, como se aprecia en pantallazo. Aquí, pregunto: ¿está uno obligado a asistir a una audiencia programada para una hora después de emitida la citación? ¿No habría acaso ahí un claro indicio de que el demandante y el juzgado actuaron con la celeridad requerida en el recorte del tiempo para impedir que yo asistiera a esa audiencia y, en tal medida, esa ausencia obrara en contra mía?

Sea como fuere, debo reconocer como un error que debido a mi total desconocimiento de los temas legales, me desentendí del proceso porque siempre consideré deleznable la acusación, traído de los cabellos que pudiera ser condenado por esta frase, repito: “Los Irreverentes es una página sin dirección conocida ni responsable legal, dedicada a calumniar y denigrar de todo lo que no sea uribista. Se dice que es financiada por Abelardo de la Espriella y cuenta con su orientación informativa.

Hablé atrás de la ausencia mía que se dio en esa citación, y la palabra adquiere importancia, porque todo indica que fui condenado in absentia, según una primera valoración legal del abogado que asumirá mi defensa, Miguel Ángel del Río, en procura de una tutela que ponga las cosas en su lugar.

Se tratar en últimas de demostrar cómo en mi caso también operó la poderosa maquinaria legal que el uribismo en general y Abelardo de la Espriella en particular han desatado contra el periodismo independiente y contra todo lo que les huele a petrismo o al Pacto Históricos hoy triunfante.

Ya para terminar, con fecha 4 de noviembre encuentro en Los Ángeles Times una noticia según la cual la Fiscalía de Brasil le abrió investigación al piloto de Fórmula 1 Nelson Piquet por desear la muerte del presidente electo Lula da Silva. El crimen del que se le acusa es “incitación a la violencia”, porque en un video, se le escucha decir: “¿Lula? allá en el cementerio”. (Ver video). Mientras tanto aquí en Colombia un abogado -no un deportista sino un hombre de leyes- invita a matar a Nicolás Maduro y a Gustavo Petro, y no pasa nada. Pero eso sí, persigue con demandas a todo periodista que se atreve a criticarlo. ¡El mundo al revés, hombre!

DE REMATE: Este reportaje de Cuestión Pública señala que según la FLIP “la mayoría de los procesos penales por injuria y calumnia no llegan a una condena o son archivados, pues casi nunca tienen un sustento que les dé posibilidades de éxito”. Precisamente por esto no le di ninguna importancia a lo que consideré una bufonada del abogado acosador. Pero la batalla no se ha perdido: “la historia me absolverá”.

Invamer y Noticias Caracol: el fomento del pesimismo

 


Tomado de ElUnicornio.co (21 de octubre de 2022)

 

Un trino lanzado por Félix de Bedout en días pasados se convierte en el detonante de esta columna: “¿Nos podrían informar a partir de cuándo lo que pase en este gobierno es responsabilidad de este gobierno?”. (Ver trino).

 

Aquí entre nos, esta percepción de la coyuntura responde a una doble realidad inocultable: una, es evidente que Iván Duque y su corrupta cohorte de funcionarios venales dejaron un estado de cosas desastroso, que no se soluciona de la noche a la mañana.

 

Dos, el gobierno de Gustavo Petro ha cometido errores propios, no atribuibles al gobierno anterior. Estos van dejando una huella negativa, que debe solucionarse con espíritu autocrítico, reconociendo lo que se corresponde y mostrando propósito de enmienda. Uno de esos errores fue la compra de edredones y almohadas con plumas de ganso por parte del DAPRE. Habrían tenido la oportunidad de sacar pecho mostrando las pésimas condiciones en que recibieron esas habitaciones y lo que hicieron para dotarlas, pero la noticia se volteó contra ellos y terminó convertida en crisis de credibilidad. Así lo expliqué en esta columna, donde hablé de la ostensible falta de una estrategia de Comunicaciones que les permita prever situaciones de riesgo o reaccionar ágiles ante situaciones inesperadas.

 

Otro error, ciertas declaraciones calenturientas o contradictorias entre funcionarios, que pueden generar temores a muy alto nivel o ser objeto de interpretaciones acomodaticias.

 

Ahora bien, desde la otra orilla hay algo que no se puede ocultar, y que comienza a dibujarse como una poderosa campaña de desinformación, orientada por medios poderosos en alianza con encuestas sobredimensionadas, hacia el objetivo de sembrar pesimismo entre la población cuando ni siquiera se ha llegado a los tres meses de gestión del gobierno del Pacto Histórico.

 

En este contexto de manipulación de la información hay un medio que muestra a las claras de qué estamos hablando: Noticias Caracol. Basta repasar el enfoque tendencioso que le dieron a la divulgación de los resultados de la última encuesta de Invamer: “la desaprobación del presidente Petro subió 20 puntos en dos meses, dijeron desde el titular. O sea, de entrada dan por implícito que frente al gobierno hay una desaprobación general, y que esta subió 20 puntos. (Ver noticia).

 

Para demostrar que a esta tendencia de fomento del pesimismo se sumaron los demás grandes medios, veamos otros tres tristes titulares: “Encuesta Invamer, ¿Se acabó la luna de miel?”. (El Colombiano). “¿Se acabó el optimismo frente al gobierno Petro? Aprobación baja 10 puntos”. (El Espectador). Desaprobación de Gustavo Petro sube 20 puntos. (Blu Radio).

 

Volviendo a Noticias Caracol, así resumieron las conclusiones de la encuesta de Invamer:

 

- Un 87% de los encuestados creen (sic) que el costo de vida ha empeorado. En agosto el porcentaje era del 80%.

- El 80% cree que la economía ha empeorado. En agosto la cifra era del 61%.

- Quienes creen que la corrupción ha empeorado, pasó (sic) del 60 al 66% en dos meses.

- Aquellos que consideran que el desempleo ha aumentado, pasaron del 53 en agosto al 62% en octubre.

- Un 77% de aquellos que contestaron la encuesta en Bogotá cree que las cosas en la capital están empeorando. En la medición anterior el porcentaje del 59%.

 

¿Cuál conclusión se puede sacar de esto? Que el país está sumido en el caos por culpa del presidente Petro. Y es cuando surge otra pregunta válida: ¿alguien recuerda si durante el gobierno anterior algún medio de comunicación tradicional presentó los resultados de una encuesta sobre aprobación o desaprobación de Iván Duque de una manera tan tétrica, tan espantosa, tan pesimista?


Menos se puede pasar por alto que el día anterior Noticias Caracol había entrevistado a un “analista” cuyo nombre no recuerdo pero el video está aquí, quien culpó a Petro de la devaluación del peso y la subida del dólar "desde el 19 de junio, fecha en que fue elegido en segunda vuelta Gustavo Petro”. No miento, así lo dijo: "desde el 19 de junio”.

 

 ¿A qué obedece todo esto? Vamos por partes, como dijo el carnicero. Sin margen de error, hay cómo probar que durante el gobierno anterior el cubrimiento de la economía en Caracol anduvo siempre dedicado a  promover el optimismo empresarial y a mostrar un crecimiento constante de la economía, mientras aparentaban objetividad periodística con sesudas investigaciones que denunciaban casos de corrupción (elaborados por los excelentes periodistas Ricardo Calderón y/o Juan David Laverde) sobre políticos o entre las filas del Ejército, pero nunca tocaron a la presidencia ni la figura misma del presidente, que siempre permaneció intocable para este medio. ¿Por qué? Porque la mayor parte de la jugosa contratación publicitaria que recibían era ordenada directamente por la Presidencia.

 

Durante este gobierno, por el contrario, andan dedicados a promover el pesimismo, y la única explicación razonable tendría que ver con que a sus dueños -como a los dueños de los demás poderosos medios con entronque financiero o industrial capitalista-, lo que menos les puede interesar es que llegue a tener éxito o a consolidarse con buena imagen un gobierno de Izquierda. ¡Vade retro!, deben pensar para sus adentros.

 

Y a todas estas, ¿se le puede creer a Invamer? Baste mencionar que esta empresa resultó de una alianza estratégica con la multinacional norteamericana Gallup, y que con Jorge Londoño a la cabeza contribuyó como ninguna con los resultados amañados de sus encuestas al triunfo de Iván Duque. En recompensa, fue premiado con la presidencia de Hidroituango. ¿Y qué pasó con la hidroeléctrica bajo su mando?  La historia ya se conoce. Con esto les digo todo.

 

¿Crear medios gobiernistas? Lo que falta es estrategia

 


Tomado de ElUnicornio.co (Octubre 5 de 2022)

 

No dejó de causar preocupación ver al mismísimo presidente de la República defendiéndose en las redes sociales de los ataques recibidos por la calidad de las sábanas y los edredones que adquirió el Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) para las habitaciones del Palacio de Nariño. Esto muestra que no hay equipo ni estrategia para salirles al paso a esos ataques, y es reflejo del descuido que la izquierda siempre ha mostrado en el manejo de las Comunicaciones.

 

Lo más preocupante en últimas es que algo que les habría servido como oportunidad dorada para sacar pecho (las pésimas condiciones en que recibieron esas habitaciones y lo que hicieron para dotarlas como corresponde) terminó convertido en crisis contra el mismo gobierno. Lo que habrían podido presentar como remedio se les volvió enfermedad, y les tocó tanto a Petro como a su principal escudero, Gustavo Bolívar, salir a dar explicaciones apresuradas.

 

Por eso es que en lugar de amainar una tormenta súbita que les estalla en la cara, se trata es de preverla y estar preparados para actuar. O sea, prevenir en lugar de curar. Y esto pasa por contar con algo que recibe el nombre de “planeación estratégica”. Mejor dicho, habría bastado con recurrir al análisis DOFA que habla de debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas, para entender que lo que tenían a la mano como una Fortaleza (las imágenes de unas cortinas rotas y hasta las camas sin sábanas, en fin) terminó siendo captado por el grueso público como Debilidad flagrante. Despreciaron la Oportunidad, y la falta de previsión se les transformó en Amenaza. ¿Por qué ocurrió esto? Porque no tienen estrategia, digámoslo sin ambages. ¿Tienen al menos equipo? No lo sé.

 

Coincidente con el tema, Alfredo Saade lanzó un trino donde dijo que “El presidente Petro debe montar urgentemente un canal de televisión para que el país se informe de verdad. Los medios de la oposición son fuertes y solo envían guiones contra el gobierno del cambio”. (Ver trino)

 

Esta apreciación del pastor evangélico forma parte del desenfoque, pues no se trata de adoctrinar, sino de convencer. Si bien la segunda parte de su trino es cierta (que los medios de oposición son fuertes) lo que menos importancia tiene desde una perspectiva estratégica es crear uno o varios canales o medios que difundan la versión oficial de las cosas, pues esto será visto como propaganda gobiernista, a la que audiencias cada vez más críticas les hacen el quite.  

 

Tener una estrategia propia pasa entre otros aspectos por no convertirse en caja de resonancia de medios como Semana, dedicados a crear escándalos ficticios con titulares amarillistas, cuyo objetivo es provocar la reacción de sus contendores para crecerse en la atención de tirios y troyanos.

 

Nos referimos en particular a la edición que titularon “Pánico en la salud”, en cuya trampa el petrismo cayó redondito cuando se dedicaron todos a una a enfrentarla, comenzando por el presidente del Senado, Roy Barreras, quien respondió diciendo que “esa carátula perversa para generar pánico social y pánico económico puede ser delito (art 302 cp)”. (Ver trino) Es cierto, ese titular configura el delito de pánico económico, pero a esta modalidad acude la directora de ese medio porque sabe que está protegida por una Fiscalía cómplice, uribista hasta los tuétanos. O sea que responder a semejante libelo es ayudar a encender la mecha de la bomba que la hace estallar. ¿Qué se debe hacer, entonces? En la medida de lo posible, ignorarlos.

 

Antes que crear medios propios, la estrategia de comunicaciones debería apuntar entonces a dos aspectos estratégicos claves: uno, fortalecer los medios aliados; dos, tener inserción dentro de los medios tradicionales para la divulgación de sus mensajes.

 

En cuanto a lo primero, se trata de revertir la torta y enfocar la pauta hacia los medios que han apoyado o contribuyeron a hacer posible el triunfo del Pacto Histórico. Ahora bien, no se trata de voltearles la espalda a los medios tradicionales, pues siguen contando con grandes audiencias, que no se deben dejar en manos de quienes son expertos en el arte de la manipulación ideológica.

 

Este es un punto clave, y en tal dirección mi propuesta apunta a contratar la divulgación de mensajes que muestren el punto de vista del gobierno en ejercicio. Esto en últimas era lo que hacía el gobierno anterior con medios como RCN, Red + Noticias o Caracol, mediante una verdadera avalancha de pauta oficial de las más variadas entidades, para así ocultar las falencias del régimen y hacer ver como que todo marchaba a pedir de boca.

 

Pero no se trata de actuar como con Noticias Caracol, que durante el gobierno anterior estuvo dedicado a presentar informes que destacaban el optimismo empresarial y mostraban un supuesto crecimiento constante de la economía, mientras aparentaban objetividad con sesudas investigaciones que denunciaban casos de corrupción, sobre todo entre las filas del Ejército y la Policía, pero nunca tocaron la figura del presidente Duque. ¿Por qué? Porque la mayor parte de la contratación era ordenada por la Presidencia. 

 

Ahora, aplicando un criterio de austeridad en el gasto pero a la vez de eficacia en el manejo de las Comunicaciones, se podría pensar en contratar a esos mismos medios para la divulgación diaria de mensajes o videos cortos en un formato atractivo, con contenidos de fácil comprensión, que den cuenta de los verdaderos alcances y realizaciones del gobierno del Pacto Histórico.

 

Así las cosas, el propósito ulterior de una estrategia de Comunicaciones coherente por parte del gobierno del Pacto Histórico debe ser la de no permitir que la verdad de las cosas se vea tergiversada por quienes desde los medios de comunicación tradicionales siempre han tenido la sartén por el mango.

 

Y ya para terminar, como dicen los edictos oficiales, “publíquese y cúmplase”.

Mi año con Salinger: “alimento para el alma”

 


Tomado de ElUnicornio.co (Septiembre 13 de 2022)


Mi año con Salinger, 2021 (Canadá)

Reparto: Margaret Qualley, Sigourney Weaver, Douglas Booth, Colm Feore, Matt Holland.

Escrita y dirigida por Philippe Falardeau

Disponible en Netflix

 

Así como existe el cine en el cine, que es cuando una película cuenta el rodaje de un filme o gira en torno al séptimo arte, Mi año con Salinger alude a un género que podría definirse como literatura en la literatura, porque es más literaria que cinematográfica.

 

De entrada, ubiquemos el contexto: Jerry D. Salinger ​se catapultó a la fama con su novela El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) desde su publicación en 1951. Veintinueve años después, el 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman asesinaba al ex-Beatle John Lennon en una calle de Nueva York y se sentaba tranquilamente en el andén a esperar a que llegara la policía mientras leía ese libro.

 

El protagonista de la novela es Holden Caulfield, un neoyorquino de 16 años que acaba de ser expulsado de su colegio, con quien se identificaron miles de jóvenes no solo norteamericanos sino del planeta entero, muchos de manera enfermiza. Entre ellos, el asesino de Lennon.

 

Esto en referencia a Salinger, ahora entremos al tema que nos ocupa. En Netflix el título de la película lo tradujeron al español como El trabajo de mis sueños, pero prescindimos de él porque parece tomado de un libro de Walter Risso. Preferible una traducción más cercana al inglés, Mi año con Salinger.

 

¿Y por qué Salinger? Porque es la historia -tomada de la vida real- de la joven escritora Joanna Rakoff, recién graduada en literatura inglesa, que en el otoño de 1995 llega de Berkeley a Nueva York en busca de trabajo y toca a las puertas de la agencia editorial que representa al escritor, ya famoso por la novela de marras, y quien aún vive (murió en 2010).

 

Allí le cuentan que de “Jerry” se rumora que está loco, o tiene demencia senil, o es un misántropo empedernido. “Todo es mentira -le aclara a Joanna su jefa Margaret, interpretada por Sigourney Weaver-. Hay muchas personas que quieren su dirección, su teléfono, que lo pongamos en contacto con él”.  Precisamente, la primera instrucción que le dan a la principiante es contestar en máquina de escribir eléctrica (aunque ya existen los computadores) los centenares de cartas que le llegan al escritor, con base en un modelo preestablecido: “El señor Salinger no desea recibir correspondencia de sus lectores. No podemos enviarle su amable carta, agradecemos su interés en el libro”. Luego, debe destruir las cartas en la trituradora de papel.

 

Así las cosas, Mi año con Salinger trata sobre personas que aman la literatura y la poesía como "el alimento del alma", pero también sobre los lectores que le escriben al autor del libro que los ha dejado en estado de conmoción interior, y en tal medida requieren con urgencia (emocional) establecer un vínculo con él para contarle lo que les pasó.

 

El asunto es que Joanna comienza a simpatizar con los remitentes, jóvenes como ella, y se lleva algunas de esas cartas para su casa porque asume como un gesto odioso o insolidario contestarles “Estimado muchacho: no le interesas al señor Salinger. Vete al diablo”. Según su novio, “todos son un montón de locos obsesivos”, diferente a lo que pasa con muchas lectoras también jóvenes, que le escriben para decirle que se quieren acostar con él.

 

Sea como fuere, no nos pondremos aquí en plan de eso que ahora llaman spoiler, o sea que no hablaremos en detalle de la relación complicada de Joanna con su novio (también escritor y émulo precoz de Henry Miller) ni de la vida marital de Margaret con su esposo bipolar.

 

A la protagonista se le advierte desde el principio que no necesitan allí una escritora, sino una secretaria que conozca de autores literarios, novelistas o poetas. Pero ella también quiere ser “una escritora extraordinaria”, y al final el espectador comprende que el trabajo de sus sueños no era entrar a trabajar en esa agencia editorial. El trabajo de sus sueños es cuando comienza a escribir, y es el motivo por el cual renuncia a la agencia y lleva su primera colección de poemas a The New Yorker, la icónica revista literaria para todo escritor que en Estados Unidos o desde Europa quiere darse a conocer.

 

¿Se la aceptaron o la rechazaron? La respuesta quizás está al final de la película.

 

Post Scriptum: “He aprendido en mi trabajo que por muy honesto que parezca, no debemos revelar nuestras emociones. A la mayoría de las personas las tiene sin cuidado lo que sentimos. ¿Para qué mostrar una debilidad, si prácticamente se te van a echar encima? Se ponen enfrente tuyo y te demuestran cuánto les divierte lo que estás sintiendo”. Joanna Rakoff, impactada por la lectura de las cartas de los lectores obsesionados con Salinger.

 

@Jorgomezpinilla

Petro está… ¿durmiendo con el enemigo?

 


Tomado de ElUnicornio.co (Septiembre 5 de 2022)

 

Comencemos por decir que el primer gran acierto de Gustavo Petro en la conformación de su gabinete fue haber nombrado ministro de Defensa al exmagistrado Iván Velásquez, pues es señal de que llegó decidido a “tomar el toro por los cuernos” en el manejo de las Fuerzas Armadas, sobre todo del Ejército. Como dijo Miguel Ángel del Río en reciente entrevista con Palabras Mayores, durante el gobierno de Iván Duque “la fuerza pública había quedado convertida en la guardia pretoriana que protegía al gobierno, no a la ciudadanía de los embates de la criminalidad”.

 

La certeza de esta afirmación reside en que durante la campaña electoral el mismo Petro dijo que “algunos generales están en la nómina del Clan del Golfo” (ver trino), y el entonces comandante del Ejército, Eduardo Zapateiro, se dio por aludido y respondió atacando al candidato como si fuera un paisano más, salido de su uniforme. En síntesis, era la criminalidad defendiendo sus atributos.

 

Antes de su retiro el general Zapateiro anunció amenazante que iba a dejar “cientos de Zapateiros” dentro de la institución, y esto en parte explica la dura purga de más de 50 generales -entre Ejército y Policía- que debió realizar el gobierno entrante. Ahora bien, se impone la pregunta del millón: ¿quedaron ya depuradas las cúpulas del Ejército y la Policía, es posible confiar en ellas, considerando el altísimo grado de corrupción que de tiempo atrás había entre las fuerzas armadas, sumada a su connivencia con los más variados grupos criminales?

 

En busca de una respuesta, continuemos por anotar que el pasado 20 de agosto, durante la ceremonia de reconocimiento de mando ante el presidente de la República, los comandantes de Ejército, Fuerza Aérea y Armada recibieron sus respectivas responsabilidades con la misma frase expresada a voz en cuello: "De la mano de Dios, de la Virgen Santísima y de mi familia asumo el mando". (Ver noticia). ¿No se entiende esto acaso como un reto velado contra el comandante supremo, quien pregona la separación entre Iglesia y Estado?

 

Todo militar en ejercicio está en libertad de profesar sus propias creencias religiosas, pero no deja de ser llamativo lo que ocurre con el  nuevo comandante general de la Policía Nacional, general Henry Sanabria, quien según artículo de Cambio no solo es un católico línea Opus Dei que se ha mostrado combativamente contrario a la comunidad LBGT y al aborto, sino que en declaraciones públicas justificó ciertos abusos de miembros de la institución contra jóvenes de la primera línea, según artículo de El País de España.

 

Pero el problema de fondo tampoco está ahí, sino en tratar de dilucidar si será posible algún día acabar o “neutralizar” el evidente entronque o mutua colaboración que existió durante los doce años del régimen uribista entre muchos oficiales de las fuerzas armadas con grupos al margen de la ley, donde brilla con luz propia la estrecha cercanía que había (¿o sigue habiendo?) entre el Ejército y el clan del Golfo.

 

Ese ethos mafioso al que en sus columnas para El Unicornio se ha referido el profesor universitario Germán Ayala permanece ahí, no solo dentro de las filas castrenses sino entre los agentes políticos y económicos que están detrás de “los señores de la guerra”, denominación aplicable a los  oscuros intereses que hay vinculados a la necesidad de que el conflicto armado nunca se acabe, por una razón de peso mayúsculo: porque la guerra es el más grande negocio que existe, incluso por encima del narcotráfico.

 

El sábado pasado en visita del presidente Petro al municipio huilense de San Luis, donde ocurrió la masacre de los siete jóvenes policías, afirmó que "es 90% probable que sean las disidencias" las autoras del atroz atentado. Aquí respetuosamente me permito disentir con el primer mandatario, pues prefiero apuntarle a la hipótesis del 10%: que se trata de fuerzas oscuras de extrema derecha que usan la marca "disidencias Farc" para impedir que un día la Paz Total se haga realidad”.

 

Esta es una columna de opinión, y en tal medida me es permitido reiterar que se trata de una hipótesis, sustentada en parte en la poca importancia que nuestros organismos de seguridad acostumbran darles a las bajas colaterales que ellos mismos producen, como la muerte de niños inocentes en bombardeos a campamentos guerrilleros, o más reciente aún el asesinato de tres jóvenes en Chochó (Sucre) para hacerlos pasar como integrantes abatidos del clan del Golfo.

 

Así las cosas, en esta Colombia todavía narcotizada y paramilitarizada hasta el tuétano, de ningún modo se puede descartar que la salvaje emboscada contra esos siete jóvenes policías hubiera sido “fuego amigo”.

 

Post Scriptum: Gabriel Boric fracasó en su propuesta de una nueva Constitución por el mismo motivo que fracasó el plebiscito que en 2016 impulsó el gobierno de Juan Manuel Santos. Mientras aquí los partidarios del NO infundieron pánico pregonando que detrás del acuerdo de paz estaba la ideología de género que volvería homosexuales a “nuestros niños”, a la derecha chilena le fue muy fácil hacerle creer a una aplastante mayoría de formación católica que detrás de la nueva Constitución vendrían el aborto indiscriminado y el matrimonio igualitario. Tiene razón entonces el presidente Petro cuando dijo que con lo ocurrido en Chile “revivió Pinochet”, del mismo modo que el plebiscito fallido de Santos resucitó políticamente a Álvaro Uribe y le permitió dos años después poner en la presidencia a su títere Iván Duque. ¿Cuáles serán ahora las consecuencias para Chile…? Tiemblo de solo pensarlo. En todo caso, aquí y en Cafarnaúm la religión no deja de hacer daño.

 

Las 15 preguntas que Rodolfo Hernández nunca quiso responder

 


Tomado de ElUnicornio.co (Agosto 29 de 2022)

A raíz del escándalo mediático que cuatro días antes de la elección presidencial se desató por una columna (la última, por cierto) que escribí para El Espectador, donde hablaba de la aparente reclusión de una hija de Rodolfo Hernández en una institución psiquiátrica de Bucaramanga en 2088, cuatro años después de su supuesto secuestro, hubo un hecho que pasó desapercibido pero que, en aras de una correcta interpretación de los hechos, merece ser conocido por la opinión pública.

En la columna mencionada conté que “el 16 de marzo del año en curso le hice llegar al señor Hernández un cuestionario de 15 preguntas donde le inquiría por este y otros temas concomitantes, pero nunca respondió”. Ese cuestionario le fue enviado en función de un libro que estaba preparando con Ícono Editorial, cuya publicación se haría dependiendo de la información que se obtuviera producto de una investigación tendiente a aclarar -entre muchas otras cosas- qué fue lo que en realidad ocurrió con la desaparición de esa mujer, pues su padre en un principio decía que “me la secuestraron las Farc”, después que había sido el ELN, pero nunca se preocupó por averiguar con los unos ni con los otros qué habían hecho con ella.

En relación con la columna que fue piedra del escándalo, no hice allí ninguna acusación contra el entonces candidato, solo me dediqué a describir los pasos que había seguido en busca de comprobar si era cierto o no lo referente a su reclusión como paciente psiquiátrica. Y al final dije que “no es un hecho comprobado, aunque tampoco se puede descartar, pues hasta el día presente nada permite concluir que la persona que dijo haber visto ahí a Juliana Hernández hubiera mentido”. (Ver columna).

La importancia de ese cuestionario radica en que meses antes yo ya le había preguntado a Rodolfo por tan delicado tema (pregunta 14) y se había negado a responder, y fue lo que dio pie para que el director de Noticias de Univisión, Gerardo Reyes, se hubiera expresado en estos términos al día siguiente del escándalo: “Usted no debió haber retirado la columna porque tenía una versión en la que creía y la contrastó con el afectado, que no la negó. Entiendo que es una versión de segunda mano, pero adquiere relevancia cuando Hernández no la rechaza”.

Desde ese día aciago hasta hoy, siempre he considerado que quedó un vacío informativo, porque nunca se supo cuáles fueron las preguntas que meses antes yo le había hecho al Ingeniero. Asumiéndolo como el pago de una deuda que estaba pendiente con la historia, aquí van, en esa columna para Infobae, las 15 preguntas. Qué bueno sería si algún día Rodolfo Hernández tuviera el coraje de responderlas.

1.      Hemos sabido que a la hija que en 1975 ustedes adoptaron, le pusieron por nombre Liliana. Pero cuando ella tenía 14 años hubo un cambio de nombre, por el de Juliana. ¿De quién fue la decisión, de ella o de los papás? ¿Y a qué obedeció ese cambio?

 

2.      ¿Qué edad tenía su hija cuando fue secuestrada, y cómo le llegaron a usted por primera vez con la noticia de su secuestro?

 

3.      Más de un piedecuestano asegura recordar que usted recibió una información del GAULA según la cual habrían hecho interceptaciones telefónicas que permitían deducir que se trataba de un auto secuestro, y que por tal motivo usted no debía preocuparse. ¿Qué hay de verdad en eso?

 

4.      ¿Por qué usted luego del secuestro de su hija usted decía -hasta 2015- que habían sido las Farc, pero luego comenzó a sostener que había sido el ELN? Si fue el ELN, ¿cuál de los frentes de esa agrupación cree que la secuestró?

 

5.      ¿Cuánto le pidieron a usted por el rescate de su hija, y cómo se identificaron los que le hicieron esa exigencia?

 

6.      En entrevista con Los Danieles usted afirmó, asumiendo certeza total: “la hija que tenía (…) me la mató el ELN. La secuestraron en el 2004”. Si es así, ¿por qué no ha hecho un pronunciamiento para pedirle a ese grupo que le indique dónde podría estar el cuerpo?

 

7.      Si está usted tan seguro de su muerte, ante la falta de evidencia de un cadáver, ¿qué pasos han dado para hacer que su hija sea declarada muerta por desaparición? (Esta pregunta es clave, porque fue apenas en marzo de este año -y posiblemente a raíz del cuestionario que le envié- que corrió a una comisaría de Familia de Bucaramanga a presentar esa solicitud).

 

8.      ¿Qué hay de cierto en que por los días del secuestro su hija andaba en malas compañías, y que en particular se le recuerda un novio cocainómano que era piloto de Avianca?

 

9.      ¿Ha contemplado la posibilidad de que la desaparición de su hija haya obedecido a que se fue del país, considerando que tenía pasaporte y que ya había permanecido un año entero en Filadelfia? Hay quienes aseguran por habría viajado por tierra, por Cúcuta hacia Venezuela.

 

10.   ¿Es cierto que usted la hizo regresar de Filadelfia porque Juliana le dijo que quería casarse con un inglés, pero usted por el bien de ella se lo impidió?

 

11.   En el año 2004, cuando ocurrió el supuesto secuestro, el gobernador de Santander era el coronel Hugo Aguilar, puesto ahí por el Bloque Central Bolívar. Para ese momento en Santander no mandaban las guerrillas sino los paramilitares, que habían tomado control total del departamento. Si eso era así, ¿en qué se basa usted para haber afirmado primero que la secuestraron las Farc, y después que había sido el ELN?

 

12.   Cuatro años después del supuesto secuestro entró a gobernar Horacio Serpa, cercano a la guerrilla por sus acercamientos en diálogos de paz. ¿No se le ocurrió a usted consultar a Serpa para que acudiera a los contactos que tenía con esos grupos y confirmar quiénes habían secuestrado a su hija, y tratar de saber qué hicieron con ella?  

 

13.   ¿Cuánto pagó usted por el rescate de su papá? ¿Es cierto que primero le pidieron 100 millones de pesos y usted les respondió “quédense con ese carcamán que ya no sirve pa’ un sieso”, y que entonces se bajaron a 50 millones, y que usted pagó esa suma?

 

14.   Una fuente que se identifica como cercana a su familia, asegura que en el año 2008 vio a su hija Juliana recluida en el Instituto del Sistema Nervioso de Oriente (ISNOR) de Bucaramanga, cuando había ido hasta allá a visitar a un amigo suyo que padecía de ludopatía. Qué puede responder a esto: ¿es cierto o falso?

 

15.   ¿Qué les responde a las voces críticas que afirman que usted ha utilizado los secuestros de su padre y su hija para sacarles provecho electoral, tanto con motivo de su lanzamiento a la alcaldía de Bucaramanga como ahora a la Presidencia de la República de Colombia?

@Jorgomezpinilla