martes, 27 de septiembre de 2016

Alerta: usan a Dios para seguir la guerra

  


Es bueno saber que el Partido Liberal en cabeza de Horacio Serpa manifestó que se opondrá al  referendo que impulsa Viviane Morales para prohibirles a parejas homosexuales o a solteros adoptar hijos; pero no es suficiente. Y no lo es porque si un miembro de esa bancada abraza una ideología contraria al pensamiento liberal, lo conducente es que le abran un proceso disciplinario interno o al menos la inviten a buscar unas toldas acordes con las tesis de su iglesia, Casa sobre la Roca. Se trata de exigir coherencia.

La senadora Morales respondió con altanería que “yo no entiendo por qué un partido como el Liberal se niega a la solicitud de 2 millones 300 mil ciudadanos”, cifra correspondiente al número de firmas que la senadora recogió en apoyo a su iniciativa. Basta brindar claridad en que Colombia es un país católico desde los tiempos de la colonia española, y ese catolicismo fue incorporado como un chip a fuerza de púlpito en las mentes de criollos y nativos, e incluyó el reclutamiento de generaciones y generaciones de ‘fieles’ a partir del bautismo, cuando eran bebés, sin su consentimiento. O sea que esperar un resultado diferente en el referendo sería como si a los hinchas de Santa Fe se les preguntara si quieren que el campeón del torneo rentado de fútbol sea Millonarios.

La señora Morales se niega a aceptar que en Colombia rige desde 1991 una Constitución que define a Colombia como un Estado laico. Su visión según la cual solo existe la familia instituida por Dios en la Biblia y por tanto los matrimonios compuestos por parejas homosexuales no pueden adoptar hijos, corresponde íntegramente a un postulado religioso. Ella sabe que eso es así –porque bruta no es- y que de ser aprobado su referendo en el Congreso no pasará luego en la Corte Constitucional, pero se mantiene en su posición porque le da votos. Y esos votos son ‘sagrados’.

Igual ocurre con la diputada santandereana Ángela Hernández, elegida por La U (el partido de Santos) pero afecta al uribismo, a la que Armando Benedetti como copresidente de esa agrupación no se atreve a tocar porque sabe que la victimiza y la crece más. Circula un video en el que ella invita a un “Plantón de Oración” el 30 de septiembre “para pedirle a Dios por Colombia y contra las asechanzas del enemigo mayor, el demonio” (ver video). Allí se ve a Humberto de La Calle hablar con entereza de concepción de género (diferente a “ideología de género”, que no existe), y le dan a su voz una entonación demoníaca, y luego se escucha a Hernández decir que “la única alternativa que nos queda es tomarnos a Colombia en oración. Solo Dios sabe qué va a pasar el 2 de octubre, a él es al que le pertenece nuestra nación”. Y remata diciendo que su mensaje va dirigido “a todos los patriotas que entienden las palabras del que murió en la cruz”.

Por simple coincidencia, ocho horas antes del histórico 26 de septiembre Álvaro Uribe trinó esto: “Estaremos a las 8 de la mañana en la cadena humana de Cartagena, con la ayuda de Dios”. Al día siguiente la bancada uribista quiso formar  una cadena humana que nunca se dio, y en versión default decidieron rezar “una oración por el bien de la Patria”, y en ella se vio a Uribe acompañado del inefable Alejandro Ordóñez, lo cual se prestó para ingeniosos memes.

A lo anterior se suman dos videos publicados por Noticias Uno, donde aparecen dos cristianos sin identificar diciendo que “este país se lo quieren entregar al comunismo”, y lanzan amenazas en caso de que gane el Sí en el plebiscito. “A todos los líderes gais, el pueblo cristiano les dice: ‘No harán lo que se les dé la gana’. Estamos dispuestos a soltar la Biblia y a tomar las armas” (ver videos).

Para acabar de condimentar la sopa del radicalismo está el ‘concejal de la familia’, Marco Fidel Ramírez, a quien Las 2 Orillas mostró en un congreso de pastores evangélicos sermoneando con que “el acuerdo con las FARC tiene una indiscutible motivación ateo-marxista que nos lleva de narices a una peligrosa dictadura homosexual”, y “cuando venga la implementación de esa atrocidad, las primeras víctimas seremos los pastores y las iglesias” (ver video).

Todas estas manifestaciones recientes de religiosidad extrema en políticos opuestos al gobierno de Santos no son simple coincidencia, no. Son la expresión del nuevo discurso que han confeccionado los partidarios del NO en el plebiscito, al constatar lo apaleados que aparecen en las encuestas. Pareciera que se hubieran reunido y preguntado, parodiando al Chapulín Colorado: Y ahora, ¡¿quién podrá salvarnos?! Y hubieran encontrado la respuesta al unísono: ¡Dios!

Lo que se está viendo entonces es una cruzada político-religiosa donde la extrema derecha usa a Dios como su caballito de batalla. Bajo la fachada de combatir el “lobby gay” (que tampoco existe) quieren impedir que se consolide la paz, con un objetivo político embozado: llevar a la Presidencia de Colombia al ultra-católico, corrupto y clientelista exprocurador Alejandro Ordóñez, el mismo que le dedicó su tesis de grado “A nuestra señora la Virgen María, suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo”.

Después de haber comprobado que las toneladas de montajes con propaganda negra que vertieron en las redes sociales no lograron su objetivo, han cambiado de estrategia: ahora han llamado en su auxilio a las iglesias cristianas y evangélicas. Conscientes de la estruendosa derrota política que les espera el 2 de octubre, convocan a sus rebaños de creyentes a supuestas jornadas de oración por todo el país, justo dos días antes del plebiscito. La nueva consigna apunta a satanizar el acuerdo de paz. Como saben que la religión ejerce gran poder en el imaginario colectivo, de ella se han agarrado como quien se aferra a un clavo ardiendo, para sembrar miedo.

¿Lograrán su propósito desestabilizador sacando a las calles a las masas más ignorantes y maleables mediante la exacerbación de sus pasiones religiosas? Aún no lo sabemos. En todo caso, Dios nos coja confesados. La caverna necesita guerra para justificar su existencia política en la encarnación de un enemigo demoníaco, y esa guerra la han convertido en cruzada religiosa, y si nos descuidamos hasta podría desembocar en una guerra civil. Casos se han visto.

DE REMATE: Un verdadero cristiano notaría de inmediato que están siendo blasfemos al usar a Dios con tan perverso objetivo, pero no les importa. Vienen de la escuela del ‘todo vale’.

martes, 20 de septiembre de 2016

Trump va a ganar




Puedo estar equivocado –y espero estarlo, por supuesto- pero todo indica que el próximo presidente de Estados Unidos será Donald John Trump. Acostumbro apostarle a pronosticar ciertos sucesos con base en la información existente y, modestia aparte, no me ha ido tan mal. En el caso que nos ocupa, son varios los elementos de análisis que confluyen para haber llegado a la conclusión que a manera de hipótesis aquí me permito aventurar.

Factor novedad: Estados Unidos es la sociedad de consumo por excelencia. El chip que tiene incorporado a su cerebro todo consumista es que hay que estar cambiando, renovando, botando lo que no sirve y reponiéndolo por algo nuevo. Hillary ya acompañó a su esposo ocho años y cuatro a Barack Obama como Secretaria de Estado. En ese recorrido acumuló dos sonados escándalos, uno por los escarceos ‘lingüísticos’ de Bill con la becaria Mónica Lewinsky (en el que Hillary se portó a la altura) y otro por cuenta del mal uso que ella le  dio a su cuenta de correo personal, desde la cual trataba asuntos de Estado. Trump es la novedad y pese a los descaches que ha tenido por bocón –que ha ido corrigiendo- llega de estrene en lo de administrar un poder político. Eso no es garantía de que no vaya a armar un despiporre de padre y señor mío, pero es irrefutable que allá prefieren lo nuevo a lo trajinado.

Factor imagen: Trump acaba de ser sometido a alineación, balanceo y ‘polichada’ de su imagen (reingeniería que llaman) y su reaparición fue como protagonista del prime time televisivo The Tonight Show, donde Jimmy Fallon le preguntó si podía despeinarlo para confirmar lo del supuesto peluquín que usaba, y el magnate accedió de muy buen humor. Todo el país lo vio ya no beligerante o regañón sino muy tranquilo, relajado, dicharachero, en contraste con la imagen de una Hillary descompuesta en el aniversario del 11 de Septiembre, a punto del desmayo y aferrada a los escoltas que la introducen apresuradamente a su vehículo.

Factor salud: Ligado a los dos factores anteriores, el episodio del 11-S puso a los gringos a pensar en el dudoso estado de salud de Hillary. A sus 69 años acusa un desgaste que al parecer se remonta a un accidente de hace cuatro años, cuando tuvo un desmayo y se dio un golpe tan fuerte en la cabeza, que duró varios meses en recuperación. Si el Tiempo de Obsolescencia Programada (TOP) con el que hoy fabrican los productos de consumo masivo se aplicara también a las personas, podría pensarse que ese tramacazo contribuyó a recortarle su TOP. Trump tiene un año más de edad que su rival, es cierto, pero luce más vigoroso que ella.

Factor dinero: Estoy convencido de que debió presentarse alguna transacción económica de fuerte cuño para que Donald Trump hubiera tenido –y disfrutado- la desfachatez de hacerse invitar por el mismísimo presidente de los mexicanos a los que había insultado, y sin disculparse ni retractarse espetarle a Enrique Peña Nieto en el emblemático Palacio de los Pinos que EEUU tiene derecho a construir un muro fronterizo, y viajar esa misma tarde a Phoenix (Arizona) a decir que “México no lo sabe aún, pero pagará el muro al 100 por ciento”, con lo cual acabó de regodearse en la humillación que le propinó al anfitrión que lo había recibido horas antes.

Factor imbecilidad: Circula por Internet una máxima de gran valor que dice así: “nunca discutas con un imbécil. Él te llevará a su nivel y, ya allí, te ganará por experiencia”. Partiendo de reconocer que Trump no es propiamente un imbécil, sí ha logrado rebajar la discusión a un nivel simplista, de fácil acogida entre las masas, mostrándose como el valeroso cowboy que resuelve entuertos imponiendo el uso de la fuerza sobre la razón, mientras ridiculiza a sus oponentes con expresiones bufonescas que convierten la arena política en un tinglado y son del gusto de los imbéciles. O como decía Facundo Cabral: “Los pendejos al ser mayoría son peligrosos, porque pueden elegir presidente.”

Factor curiosidad: ¿Qué le pasaría al país más mejor armado del planeta –y de carambola al ídem- bajo la conducción del impulsivo, ardoroso, sanguíneo, entusiasta, emocional, terco, vehemente y arrebatado Donald Trump? Un eventual gobierno de Hillary Clinton no revestiría mayor novedad, sería más de lo mismo tras la era Obama, mientras que a mucha gente le debe picar la curiosidad sobre lo que podría ocurrir con Trump, y saben que el único modo de resolver la incógnita es votando por él…  

Factor judío: Son conocidas las excelentes relaciones que maneja Hillary Clinton con la comunidad judía, y esto obra a su favor, pero así no lo expresen de labios para afuera, los judíos se sentirían mejor respaldados por Donald Trump en su enfrentamiento con el pueblo palestino. Él va es de frente, sin contemplaciones, a las Trump-adas.

Factor sorpresa: Bastará con que ocurra algo inesperado como otro ataque de Al Qaeda sobre EEUU (acaba de haber en NY una explosión sin víctimas fatales) o una nueva recaída en la salud de Hillary para que el miedo al terrorismo o a lo impredecible voltee la balanza a favor del machote Trump, a quien acudirían los norteamericanos angustiados en busca de la seguridad que no les garantizaría la bienintencionada –y con mayor experticia- pero enfermita dama.

DE REMATE: En relación con la noticia según la cual Álvaro Uribe y Andrés Pastrana rogaron a gobernantes del mundo NO asistir a la firma de la paz, publiqué esto en mi muro de Facebook: “Me habían hablado de polímeros lixiviados en la basura, pero no de políticos moralmente lisiados que son una basura”. Dos exmandatarios que interfieren a más no poder en la política venezolana, hoy ruegan a otros mandatarios para que no se les metan al rancho de su campaña. ¿Existe alguna definición para eso? Ah, sí: sepulcros blanqueados.

martes, 13 de septiembre de 2016

Germán Vargas Lleras y el ‘fuego amigo’




En su columna del domingo pasado Héctor Abad Faciolince plantea una preocupación razonable, en cuanto a que fuerzas de extrema derecha pudieran estar planeando algo para inclinar el plebiscito a su favor, y lo enmarca en este contexto: “Los enemigos de un país en paz han sido capaces incluso de atentar contra los propios aliados, para poder acusar a los del otro bando”. (Ver columna)

Esto trae a la memoria el asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, aún impune, cuando la hipótesis más fuerte de su autoría apuntaba a un grupo de militares golpistas que con su muerte habrían buscado propiciar la caída del gobierno de Ernesto Samper. Sin salirnos del tema, también permanece en total oscuridad el asesinato del general Fernando Landazábal Reyes, de quien el político Pablo Victoria cuenta en su libro ‘Memoria de un golpe’ que un día se le acercó y le dijo: “Quiero hablar con usted, porque ya sé quién mandó asesinar a Álvaro Gómez”. Quedaron de verse el 13 de mayo de 1998, pero la cita quedó trunca, porque el día anterior fue asesinado cuando salía de su casa.

Si de ‘fuego amigo’ se ha de hablar, otro caso que también permanece en el limbo es el atentado con carro-bomba contra Germán Vargas Lleras la noche del 10 de octubre de 2005. No había pasado ni una hora del estallido cuando el director del DAS, Jorge Noguera, ya tenía una hipótesis. “Todo apunta a las Farc”, le dijo al entonces senador en la Escuela de Caballería esa misma noche.

Vargas, hasta ese momento miembro de la coalición de gobierno de Álvaro Uribe, no le creyó y aseguró que había recibido informes sobre la posible participación de “un organismo de seguridad del Estado”. Hechos posteriores habrían de darle la razón, porque en un archivo confidencial del DAS apareció un registro comprometedor. En una investigación de contrainteligencia con fecha noviembre de 2005, dice: "Posiblemente el atentado realizado al doctor Germán Vargas Lleras lo realiza un civil que tiene un familiar en el DAS, quien le suministra los explosivos". Y en el mismo registro se evidencia que el detective que tenía a su cargo la investigación decidió interceptar el correo del sospechoso y pidió "establecer cuándo salió del esquema del senador". En otras palabras, era uno más del equipo de escoltas de Vargas Lleras.

Unas semanas después el caso le fue asignado a un investigador diferente al que inició las pesquisas, y este lo archivó al poco tiempo. ¿Por qué se cerró la investigación de modo tan abrupto? La pregunta permanece sin respuesta, pero en su búsqueda conviene aportar algunos elementos que ayudarían a armar el rompecabezas:

Unos minutos después del estallido, Germán Vargas recibió una llamada que lo hizo dudar de que hubieran sido las Farc, y parte de la información recibida la transmitió en esta declaración: "El conductor que se me asignó por el DAS, ese día no fue a trabajar. Y las versiones que dio sobre su ausencia fueron contradictorias. Además, luego supe que no era un funcionario de planta, que era de Santa Marta y que estaba por contrato hacía tres meses". Primero le dijeron que el conductor estaba recibiendo un curso ese día, pero se comprobó que nunca hubo ese curso. Después, que era que había mandado a arreglar el carro. Sin embargo, nadie le advirtió al senador sobre su ausencia. (Ah, y por coincidencia el hombre era samario, como Noguera, pero no voy a entrar en conjeturas).

Hubo otros dos episodios que también despertaron suspicacias. Primero, el DAS mostró un retrato hablado falso del supuesto hombre que compró el carro para el atentado. ¿Con qué intención? Se le preguntó a Noguera y mandó a decir que el propósito había sido despistar al verdadero comprador del carro, al que ya tenían ubicado. No obstante, ese hombre nunca apareció. Segundo, siete días después del atentado el DAS informó que le había pedido ayuda investigativa al FBI. Pero la Policía desmintió esa información y la Embajada de Estados Unidos también lo negó.

Un tercer hecho llamativo es el grado de alteración –por no decir nerviosismo- que mostró el presidente Uribe después de que Vargas Lleras saliera ileso del atentado. Al día siguiente, se fue a despachar desde el lugar donde había explotado la bomba. Según El Tiempo, "a gritos, llamadas por celular y con la ayuda de un megáfono, Uribe armó todo un operativo. (…) Durante las tres horas y media que estuvo en el lugar daba órdenes a sus ministros, repartía declaraciones a los periodistas, arengaba a los bandidos, consentía a los damnificados y pedía ayuda a todo el que veía pasar a su lado" (Ver artículo). Luego, manifestó su enojo porque no lo habían enterado sobre la posible participación de agentes de la fuerza pública, como lo había insinuado Vargas Lleras en sus declaraciones. "Me extraña que le hayan dicho eso a los medios y que no me lo hayan dicho a mí…. Me parece deslealtad, porque todos conocen la manera transparente, resuelta, imparcial como he procedido", dijo Uribe.

Hablando de procederes, está lo que le dijo Vargas Lleras a Vicky Dávila para su libro ‘En honor a la verdad’ sobre una llamada que recibió de su esposa, quien en medio de la conmoción le transmitió el temor de que el gobierno pudiera estar involucrado: “la conversación privada que yo tuve con ella, la pusieron en conocimiento del presidente en minutos. Seguramente eso explica la rabia que tenía cuando concurrió a la Escuela de Caballería. Eso le pasa por interceptar ilegalmente a las personas".

Dos semanas después del atentado, Jorge Noguera renunció a la dirección del DAS. En ese momento se interpretó su salida como producto de fricciones con el subdirector, José Miguel Narváez, pero a la luz de estos hechos podría inferirse una razón diferente para su retiro.

Hay quienes creen que el verdadero propósito del atentado era sacar a Vargas Lleras del camino porque podía ser un obstáculo a la intención de Uribe de hacerse reelegir, pero se dirá que eso ya es hilar delgado. Sea como fuere, el que resultó más astuto y terminó remplazando a su patrón fue Juan Manuel Santos, mientras a Vargas hoy se le ve coqueteándole al uribismo, porque sabe que sin esos votos no puede cuajar el anhelo de ser presidente.

¿Sería por eso que en lugar de exigir resultados sobre los autores del atentado, al final prefirió pasar de agache?

DE REMATE: Primero Andrés Pastrana adhiere al NO como segundón de Uribe, y luego le pide a Santos que le consiga una cita con Timochenko “a la mayor brevedad”. No sabemos si fue que se volvió bipolar, pero los costeños tienen una sonora expresión para eso: ¡Manda es cáscara!

martes, 6 de septiembre de 2016

Hablemos de cosas sucias




Esta es una de esas columnas difíciles de escribir porque trata sobre cosas sucias, pero constituye un deber con la Historia contarlas, para que quede huella imborrable de la ignominia.

De un tiempo para acá se ha desatado por las redes sociales una demoledora campaña de propaganda negra orientada a confundir a la población, que centra su accionar en utilizar a figuras públicas de inmenso reconocimiento, a las que se les ve manifestándose a favor del NO en el plebiscito.

Primero fue el caso de Juanes, y detrás de este se han venido con una lluvia de basura que no respeta prestigio ni valía. Juan Gossaín ya ha sido utilizado dos veces, y en esta segunda ocasión fue con una diatriba en la que arremete contra Santos diciéndole cosas como “No es desconocido que usted perteneció a los grupos alzados en armas, como el ‘Comandante Santiago’. ¿Es usted sí o no Señor Presidente el comandante e ideólogo de las FARC?”.

A Pirry lo acaban de usar sosteniendo entre sus dedos un letrero a favor del NO, por lo que le tocó salir a explicar con un video lo que decía el letrero original antes del montaje.

Y en días recientes circuló por Whatsapp entre empresarios de Santander un documento que luego se viralizó en redes sociales, atribuido a la historiadora Diana Uribe, donde la supuesta autora pretende desmontar “seis sofismas basados en premisas falsas”, y del que cito la cuarta: “Es que a las FARC no las hemos podido derrotar: Falso. Estaban derrotadas y escondidas en madrigueras como ratas y reducidas a su mínima expresión gracias a la seguridad democrática. Resucitaron y se fortalecieron con una política de mano tendida y apaciguamiento en este gobierno”.

Ya Diana Uribe desmintió la autoría de ese libelo, pero no sobra aclarar: las FARC no estaban derrotadas sino golpeadas, y fue precisamente por los golpes que recibió de Uribe y de Santos (o ¿quién les mató a su comandante Alfonso Cano?) que se sentaron a negociar. Pero ese no es el tema que nos ocupa, sino comprobar escandalizados que los ‘creativos’ del uribismo en su desvergüenza se metieron hasta con la persona que más conoce de conflictos armados en otras latitudes, y que asumió como propia la causa de contribuir a afianzar la reconciliación nacional con videos como este, titulado “Dejemos de matarnos: el espíritu del acuerdo de paz”.

Y faltaba ‘la tapa’, como dicen las señoras, con el montaje que le hicieron a Nairo Quintana después de que, tras alcanzar el liderato en la Vuelta a España, publicó una foto con su esposa y bebé en brazos portando un letrero que dice “Colombia, SÍ a la paz”, el cual cambiaron por uno donde se lee “Digo NO al plebiscito y a la falsa paz”.

Las fuerzas oscuras del uribismo están apuntando a la yugular de la paz, sembrando confusión. Todos los días sabemos de casos que muestran a figuras notorias expresando mediante montajes su apoyo al NO o su rechazo visceral al gobierno Santos, y no se ha sabido de nadie del Centro Democrático ni de la Procuraduría General de la Nación que hayan condenado dicha campaña de propaganda sucia, por una sencilla razón: porque son sus directos beneficiarios.

Detrás de la fabricación de tantas toneladas de basura debe haber legiones de personas contratadas para trabajar desde las alcantarillas de la red, y su accionar recuerda los oscuros vínculos que se conocieron entre la campaña de Óscar Iván Zuluaga a la presidencia y el hacker Andrés Sepúlveda, cuyas confesiones condujeron a la orden de arresto para el ‘asesor espiritual’ del Centro Democrático, Luis Alfonso Hoyos, la cual acaba de ser ratificada por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá pero no se pudo hacer efectiva porque el sujeto siguió la misma recomendación que en su momento recibiera Andrés Felipe Arias: huyó a Miami.

Hoy en la campaña por el plebiscito la trama se repite de manera casi calcada, y de ello da cuenta un trino del escritor Héctor Abad Faciolince: “¿Han notado que hay un nuevo ejército de trollers contratados por el No? Todos tienen entre 3 y 30 seguidores. Moscas que zumban”. (Ver trino). Que zumban entre la ‘mierda virtual’ que ellos mismos producen, si se me permite el atrevimiento.

Hablando de cosas sucias, en días recientes se conoció un video donde aparecen los expresidentes Álvaro Uribe adelante y Andrés Pastrana detrás suyo haciendo la ‘presentación en suciedad’ de su alianza a favor del NO. Valga decir que ahí la memoria traiciona a Pastrana, pues hace cuatro años decía de su ahora socio político cosas como esta: “Mis asesores están siendo llamados al nuevo gobierno, los de Uribe están siendo llamados a indagatoria” (Ver declaración). O como esta: “A mí explíqueme cómo Uribe se sentó con el narcotráfico, con el cartel de Medellín y con los paramilitares, y no le da la oportunidad a Santos de hacer un proceso con la guerrilla”. O como esta: “la llegada de José Obdulio Gaviria al Senado es un premio al narcotráfico”.

Si el que ha dicho esas cosas hoy se hace detrasito de su vilipendiado, tiene que ser porque es un hombre sin escrúpulos. ¿Y para qué se ubica como segundón a cubrirle la espalda a Uribe? Para escucharle al final del video hablar de su “preocupación por el peligro de Colombia al entregarle la Patria a las Farc, reflexionemos.” Y es cuando uno reflexiona, y la memoria traiciona de nuevo al hijo díscolo de Misael entregándoles a las FARC durante cuatro años una extensión de Patria dos veces superior al departamento de Santander. Y para colmo del absurdo: ¿cómo olvidar que Uribe llegó a la presidencia montado sobre el fracaso del proceso de paz del Caguán, liderado por Pastrana?

¿Será que estamos locos, Lucas? ¿O qué será lo que buscamos…? ¿Alguna cosa sucia, como por ejemplo impedir que Santos SÍ consiga la paz que nosotros NO alcanzamos?

DE REMATE: El eslogan de los partidarios de la ratificación del ‘Acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera’ debería ser ¡OBVIO SÍ!

martes, 30 de agosto de 2016

¿Por qué Facebook permite la extorsión sexual?


En el curso de los últimos meses la extorsión por vía sexual ha adquirido en Internet una incidencia de niveles alarmantes. Muchos de los contactos personales para la comisión de esos delitos se hacen en Facebook, es muy fácil identificar a las jóvenes que actúan como señuelos para hacer caer en la trampa a víctimas de todas las edades, peroFacebook no hace nada para impedirlo.

Cientos de miles de internautas al año son víctimas de la extorsión sexual en línea, también conocida como Sextorsión. Una investigación periodística de la BBC reporta que los extorsionistas son grupos organizados en países como Filipinas, Marruecos o Costa de Marfil, cuyas leyes en el ámbito informático son muy laxas o inexistentes, de modo que pueden operar sin el temor a ser rastreados o judicializados. Y muestra el caso de un adolescente de Escocia, que se suicidó después de creer que estaba interactuando con una joven de su edad en una conversación por Skype.

La trampa se abre cuando la víctima acepta la invitación de amistad de una bella chica. Tras ganarse la confianza de la víctima y acceder a su lista de contactos, la relación avanza hasta el momento en que se comunican por video. Aparece la figura de una mujer que convence a su interlocutor de desnudarse, y a continuación utilizan esas imágenes para exigirle sumas de dinero que oscilan entre 1.000 y 5.000 dólares a cambio de no hacerlas públicas. “Haré de tu vida un infierno” y “Verás que voy a destruir tu vida”, son las frases que aparecen en su chat cuando la víctima ha caído.

Guardadas las proporciones con la BBC, hace año y medio escribí ‘Retrato hablado de una extorsionista impúdica’, donde hablé de un caso al que le hice seguimiento desde el momento en que una tal Mariana Salvador me envió solicitud de amistad, pasando por las charlas que sostuvimos en francés hasta la tarde en que se desnudó durante una sesión de Skype y me pedía de manera insistente que hiciera lo mismo. En aquella ocasión conté cómo “procedí no solo a bloquearla sino a reportar el chat como abuso, y no contento con esto envié un mensaje a Facebook advirtiendo sobre lo que acababa de ocurrir con la bella extorsionista”. (Ver columna).

Son tres las cosas que hoy recuerdo de esa columna: una, que fue ampliamente comentada en La Luciérnaga de Caracol, donde advirtieron a jóvenes y adultos sobre el peligro que representa esa clase de amistades ocasionales; dos, que nunca recibí respuesta de Facebook por la denuncia que formulé; y tres, que ocho días después se me ocurrió desbloquear a la extorsionista a ver qué había pasado, y para mi sorpresa ahí seguía ‘operando’, como si nada. (Ver muro).

Paradójicamente, un año después de aquel suceso fui yo quien sufrió en carne propia la censura por parte de Facebook, en forma de bloqueo a mi cuenta durante 24 horas, a raíz de una foto que publiqué tomada del happening organizado por Spencer Tunick en la plaza de Bolívar de Bogotá, cuando más de 6.000 bogotanos posaron desnudos para su cámara. La imagen en discusión mostraba “una anciana viringa subida sobre una tabla de madera, como Dios la trajo al mundo, levantando erguido el puño de su mano derecha, en valiente actitud que la enaltece”. Así escribí en columna titulada ‘Lo artístico, lo vulgar y lo catártico de un pubis censurado’ (Ver columna con foto).

Todos los días recibimos solicitudes de amistad en Facebook, y a cualquiera le bastan dos dedos de frente para identificar a las mujeres que se ajustan al perfil de potenciales extorsionistas. Eso asombra hasta el escándalo, en parte por la permisividad con que se mueven en las redes sociales y en parte al constatar el número cada vez mayor de esa clase de jovencitas dedicadas a pescar ingenuos en el río revuelto de la Internet.

Para demostrar la proximidad del peligro ante la facilidad con que se desnudan (sobre todo para los jóvenes, pues un adulto de inmediato entra en sospecha), decidí hacer un nuevo seguimiento. La solicitud de amistad llegaba de una mujer cuya singular belleza y sello de clase llamaron mi atención, pues tenía el porte, la vestimenta y las relaciones de una princesa europea. Motivado además por la curiosidad periodística de saber si la persona que habría de desnudarse sería la misma que se mostraba en su muro, decidí aceptar el ofrecimiento de alias ‘Daniella Alvarado’. (Ver muro).

No habían pasado ni 30 minutos cuando se comunicó por Messenger para decir que “Soy origen Chilena, pero vivo ahora en Francia, más precisamente en Paris, espero que esto no te molesta”. Le seguí la cuerda y ella se ciñó al mismo libreto de Mariana Salvador, aunque con una llamativa diferencia: Daniella apareció de una vez desnuda, y tuve la impresión de estar frente a un video que ponían a rodar mientras alguien escribía cosas en un español afrancesado, sin ninguna conexión con la imagen que rodaba. Lo llamativo estuvo en observar que la del avatar parece ser la misma ‘princesa europea’ cuya impúdica belleza exhibía sin el menor reparo, y tendría que acudir a la opinión del lector para saber si estoy o no equivocado: (Ver foto tomada del video). 

Sea como fuere, lo sorprendente es la facilidad de circulación que tienen estas organizaciones criminales por las redes sociales, pese a que es sencillo identificar –con o sin algoritmos- el perfil de las mujeres que actúan como señuelos para atrapar incautos ávidos de nuevas emociones, en torno a lo cual ya debe haber muchas vidas destruidas que, por obvias razones, no saltan a la luz pública.

No sé si la alerta pública que hoy formulo desde la tribuna de opinión de un medio colombiano llamado El Espectador llegará hasta el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, pero esperaría que así ocurriera. Ya es tiempo de frenar la ola criminal a la que la actitud omisiva de esa red social, consistente en mirar hacia otro lado, le brinda carta blanca en sus operaciones, a pesar de lo sencillo que desde lo tecnológico sería crear algo así como un Bloque de Búsqueda que permita identificar, bloquear y neutralizar a las ‘carnadas’ de esas mafias de lo virtual.

Si la más importante red de comunicación interpersonal que hoy existe en Internet –y en el planeta entero- quisiera de verdad contribuir a erradicar el crimen que se anida en sus aposentos virtuales, solo sería cuestión de voluntad. Es muy fácil, tan fácil como evidenciar la extorsión sexual que se cuela entre sus piernas.

DE REMATE: Lo atractivo –y peligroso- de la coyuntura que hoy vive Colombia, es que con la paz por primera vez se están viendo seriamente perjudicados los intereses de la muy poderosa Mano Negra. Por eso mismo no se sabe qué puede pasar, pues esa gente acostumbra tener siempre un puñal bajo la manga.

martes, 23 de agosto de 2016

La religión como arma política


El diccionario define placebo como la “sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento eficaz”. El mismo mecanismo ‘curativo’ opera con la religión: el creyente asume su fe con la certeza de poseer la verdad absoluta. Esto le proporciona un alivio psicológico, pues lo aleja del infierno de la duda y le brinda la confianza de estar adorando al único Dios verdadero, mientras sus oraciones lo atan a la esperanza de encontrar remedio a sus congojas.

Desde el mundo de la razón es muy fácil apreciar que las oraciones no sirven para nada, pues el mundo está cada vez peor y la humanidad avanza a pasos agigantados hacia la destrucción del planeta. De todos modos, no le aconsejamos que le diga a un creyente que rezar es por completo inútil, pues se va a sentir ofendido y usted se puede ganar un puño.

Vamos a centrar la discusión es en diferenciar a los pastores de sus rebaños, con el propósito de demostrar que a unos y otros los animan intereses diferentes. En palabras del científico Rodolfo Llinás, “Dios tiene dos razones de ser: a los inteligentes les sirve para gobernar a los demás y a los menos inteligentes para pedirle favores”.

El origen de la política está en la religión, y sirve de ejemplo el patriarca Moisés llegando a su aldea a contar que mientras apacentaba unas ovejas el Señor le habló desde una zarza en llamas y le dijo: “he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto y he escuchado su clamor, pues estoy consciente de sus sufrimientos. Así que he descendido para librarlos de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una que mana leche y miel” (Éxodo 3:3-17).

Si nos ponemos de capciosos, se hace evidente que ese mismo pueblo sigue esperando esa tierra prometida, pero el asunto que hoy nos ocupa es otro: Moisés se convierte en el representante de Dios sobre su gente y arropado en su condición de líder descubre que es algo bueno, porque le da poder sobre los hombres y las mujeres de su aldea, ligado a una inmensa responsabilidad, por supuesto. Así nace la política, directamente emparentada con la religión: la personificación de Jehová en una llama ayuda a los judíos a paliar una necesidad de supervivencia, la de librarse de la opresión a la que los tenía sometidos el faraón.

De ahí en adelante la historia de la humanidad muestra unos pueblos comandados por dirigentes religiosos, llámense judíos, católicos, protestantes o musulmanes. La separación de las Iglesias y el Estado solo se viene a dar en la era moderna, pero en un escenario donde la religión sigue ejerciendo gran poder, tanto sobre la conducción de las naciones como en el imaginario colectivo de las gentes.

Aquí la palabra rebaño –tan propia del catolicismo- cobra un significado clave para una mejor comprensión de la política, pues en ambos casos se necesitan masas adocenadas –o adoctrinadas- que se dejen conducir como ovejas, tanto hacia un estado ilusorio de bienestar espiritual como al matadero de una guerra.

Fueron precisamente rebaños uniformados por el mismo pensamiento religioso los que bajo el falso ropaje de defender a la familia movilizó la diputada Ángela Hernández, perteneciente a la Iglesia Cristiana Cuadrangular, de corte evangélico. Ella encendió la chispa de una vendetta nacional contra la población LGBTI, a la que se sumaron hasta los más altos prelados de la Iglesia Católica, si bien estos reconocieron luego, contritos, que habían sido utilizados por fuerzas políticas partidarias del NO en el plebiscito, y eso les pareció “deshonesto” (Ver arrepentimiento). Pero ya era tarde, porque después del ojo afuera no hay Santa Lucía que valga.

Otra que no quiso faltar a tan rentable convite político-religioso fue la senadora Viviane Morales, dirigente de la iglesia Casa sobre la Roca. Su caso es el paradigma de las contradicciones, pues ella debe ser consciente de que dentro del Partido Liberal está en el lugar equivocado, sumado a que tiene una hija lesbiana cuyo derecho a un trato igualitario se niega a reconocerle. O sea que en su propio núcleo familiar germina la antítesis de su discurso contra el matrimonio gay, y la deja en uno de dos planos posibles: una fe religiosa ligada a la ceguera, o un cálculo cínico sobre el caudal de votos que una postura de tan alto ‘rating’ le aporta.

Me inclino a pensar lo segundo, y esta consideración se extiende a otros políticos que acuden a sentimientos religiosos para cautivar ingenuos, como el entonces presidente Álvaro Uribe que en acción de gracias por la Operación Jaque puso a su gabinete ministerial a rezar el rosario, o como el actual procurador Alejandro Ordóñez que tituló su tesis de grado ‘Presupuestos Fundamentales del Estado Católico’ y la dedicó “A nuestra señora la Virgen María, suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo”. En ambos casos se asume al Estado como confesional desde lo católico, y eso es contrario a la Constitución, laica en su esencia.

Mi apreciación –muy personal- es que cuando un político alaba al Creador o lo menciona, quiere que la gente piense: “está con Dios, es alguien bueno”. Actúa como el que agita un racimo de bananos ante un grupo de micos, para conquistar su simpatía. En contraposición, admiro al político que nunca recurre al facilismo de invocar a Dios para ganar adeptos. Es más, hacia el ejercicio de una política verdaderamente laica y sana, a todo político que recurra a expresiones de religiosidad debería imponérsele una multa, por invadir linderos que no le corresponden al Estado ciudadano.

Fue precisamente valiéndose de propaganda sucia atada a un sentimiento religioso (el de “la familia original”) que el uribismo logró movilizar a manadas de ingenuos creyentes haciéndoles creer –valga la redundancia- que en el gobierno de Juan Manuel Santos había una ministra gay que estaba repartiendo una cartilla para que nuestros niños se volvieran homosexuales como ella.

¿Y todo esto lo hacen con qué propósito? Con el de llevar a la presidencia a quien desde ya perfilan como el restaurador de la moral y las buenas costumbres, Alejandro Ordóñez Maldonado. Dios  nos coja confesados...

DE REMATE: Nada más parecido a un golpe de Estado que un eventual triunfo del NO en el plebiscito: al día siguiente el país amanecería descuadernado y el Presidente de la República convertido en un mueble viejo.

martes, 16 de agosto de 2016

Hablemos de abusadores


En el espinoso asunto de la identidad sexual siempre he creído que un gay no se hace por influencia del medio ambiente o por pertenecer a una familia disfuncional. La persona homosexual nace así, llega un momento de su vida en que descubre que le atraen los (o las) de su mismo sexo. No es que prefiera o se decida por esa opción, es que así nació, del mismo modo que a un blanco no le puede dar por ser negro ni a un bajito por ser alto.

El tema lo he conocido de cerca no porque yo sea gay, sino porque durante mi adolescencia estuve varios años recluido como interno en un seminario y nunca fui ‘contagiado’, pese a que había muchos ‘maricas’, incluidos algunas curas, por supuesto. Pero siempre he tenido claro mi gusto -y enhiesta admiración- por las mujeres.

Ese contacto cercano con personas de condición homosexual me enseñó a respetarlos y a entender por qué muchos de ellos preferían estudiar en un seminario o hacerse sacerdotes, no necesariamente por vocación religiosa sino porque era el ambiente propicio en parte para camuflar su tendencia, y en parte para relacionarse con sus pares. En mi caso tuvo que ver con una decisión familiar inapelable, y no es pertinente ahondar al respecto.

Pero hay algo que sí demanda la atención de las mismas comunidades religiosas que el pasado miércoles 10 de agosto movilizaron a miles de personas en todo el país contra una ministra gay, y se relaciona con la proliferación de abusadores y pedófilos en las propias filas de la Iglesia Católica.

En el seminario menor San Pedro Claver de Barrancabermeja donde estudié tres años con salida a la casa solamente los domingos, fueron muchas las cosas que mis escandalizados ojos vieron, y que espero contar un día en la novela de mi vida. Hoy he de referirme a un suceso en particular, una tarde en la rectoría de ese claustro.

El cura rector me citó en su despacho para decirme con cara de fingida preocupación que había notado que yo me tocaba “ahí”, señalando la pretina del pantalón. Me extrañó la pregunta, pues en un medio donde abundaba la gente costeña (Barranca es más caribe que santandereana) y a esa edad, tocarse ahí se entendía como signo de masculinidad. Para salir del atolladero le dije que debía ser que los calzoncillos me apretaban, pero lo que hizo fue dejar el costado del escritorio donde se hallaba y acercarse a mí.

Yo estaba de pie y él, vestido de autoritaria sotana blanca, se agachó y me dijo que cuando comprara ropa interior procurase que no me quedara apretada “aquí”, y diciendo esto dejó caer su mano derecha sobre el lugar del pantalón que ocupaba mi entrepierna. “Es importante que en este punto te queden flojos”, dijo, y mi respuesta a sus ojos cargados de lascivia fue que salí atropelladamente de la rectoría tras prometerle que la próxima vez iba a comprar calzoncillos más holgados.

El cumplimiento de mi promesa consistió en contarle a alguien de mi familia lo ocurrido, y como consecuencia cambiaron al rector, y unos años después viviendo ya en Bogotá supe por El Tiempo que a un cura con el mismo nombre y apellido –Carlos Lara, de los Lara de Cali- quisieron lincharlo en una parroquia de Ciudad Kennedy por haber intentado abusar de un menor.

La estancia en ese seminario me sirvió para constatar que entre los curas hay mucho gay, y que algunos de ellos son abusadores, y es gente de la que los padres católicos (papás, quiero decir) deben proteger a sus hijos. Pero sirvió también para comprender que homosexual no es sinónimo de violador o pervertido, pues compartí aula o construí amistades con compañeros escolares gais en condiciones de respeto y mutua valoración, hombres y mujeres. Incluso tengo dos amigas que son pareja, y se aman con un amor tan tierno que envidiaría cualquier heterosexual, y ellas dicen que supieron que iban a ser la una para la otra desde que se conocieron, siendo muy niñas.

La más extravagante paradoja en torno a la marcha contra la ministra Gina Parody reside en que fue impulsada desde los púlpitos de una Iglesia Católica entre cuyos miembros hay abusadores en cantidades alarmantes (remember Spotlight), motivo por el cual deberían declararse moralmente impedidos –y avergonzados- para emitir cualquier opinión u orientación al respecto. Además, ¿en defensa de cuáles valores de la familia tradicional pueden hablar si a ellos por norma de celibato, que a su vez fomenta la pederastia, les está prohibido constituir una familia?

Es conveniente por tanto que la Iglesia ponga a remojar sus barbas en el tema de la homosexualidad, pero sobre todo es imperativo que evalúe con espíritu autocrítico el modo en que fue utilizada por un proyecto político contra la paz y la reconciliación de los colombianos, hábilmente orquestado y manipulado por fuerzas oscuras. El país se tiñó de intolerancia, imperó el matoneo de todas las formas posibles contra la ministra y contra la población gay: “prefiero un hijo muerto que marica” (ver letrero). Mi interpretación –muy personal- es que la extrema derecha con Alejandro Ordóñez a la cabeza le bajó los calzones a la Iglesia y, sin vaselina, abusó de su nobleza.

Manipularon las emociones básicas de sus ‘rebaños’, los sacaron enardecidos a las calles, aplicaron la consigna del ministro de la Propaganda nazi, Joseph Goebbels: “individualizar al adversario en un único enemigo” (la ministra gay), sembrar el miedo (al contagio en este caso) y recoger como cosecha una buena cantidad de votos ‘cristianos’ contra el plebiscito del gobierno que nos quiere volver maricas a los niños…

A esa misma Iglesia que se dejó usar para tan perverso propósito político, le corresponde ahora reivindicarse con el mandamiento del amor al prójimo, en pro de la reconciliación nacional. Ello se traduce entonces en que utilice esos mismos púlpitos para evitar que se siga confundiendo a la población con mensajes de odio, en últimas dirigidos a desestabilizar el gobierno de Juan Manuel Santos y regresar la guerrilla al monte, el único lugar donde la quieren ver. (Vea aquí declaraciones del cardenal Rubén Salazar, arrepentido de su apoyo a la marcha).

MORALEJA Y CONCLUSIÓN: Si la Iglesia Católica y demás congregaciones practicantes de la caridad cristiana quieren de verdad contribuir a que haya paz, podrían comenzar por quitarle la tilde a la palabra AMÉN.