jueves, 13 de agosto de 2020

“Para gobernar solo se necesitan huevas”: Rodolfo Hernández





Tomado de El Espectador

 

En diálogo con Jorge Gómez Pinilla el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, se defendió de las críticas que le hacen por supuestos actos de corrupción suyos y anunció su interés en participar en una consulta entre todos los candidatos de las fuerzas independientes, hacia la elección de presidente de la República en 2022.

 

Hay quienes creen que usted está haciendo aspavientos en busca de la Presidencia de la República, pero es para crecerse hacia un objetivo más al alcance de sus posibilidades: la gobernación de Santander. ¿Qué hay de cierto en eso? 

La gente tiene derecho a pensar lo que quiera. Es el pensamiento de los que creen que soy como ellos, que digo una cosa y hago otra. Yo no soy así. Yo saqué 71.000 votos derrotando a Carlos Ibáñez Muñoz, fiel representante del Partido Liberal, con diez concejales y todo. Lo derrotamos con unas herramientas diferentes a lo que hace la politiquería, que compra votos con la plata que se roban de los contratos de un único proponente, como lo hizo Lucho.

 

Pero usted ayudó a elegir a Lucho Bohórquez.

Ayudé a Lucho porque la propuesta de él era una alcaldía con corazón social. Yo le di plata sin estármela pidiendo. Pero él traicionó la promesa de campaña. Yo bajé el 16 de marzo de 2013 a la alcaldía, cuando no llevaba sino 14 meses y medio de alcalde y le dije: “Lucho, usted se está robando todo. Le advierto: me voy a lanzar a la alcaldía. Y devuélvame la plata que le di, con intereses”. Y me la devolvió.

 

Terminada su alcaldía, usted logra hacer elegir a Juan Carlos Cárdenas. ¿Cómo están en este momento las relaciones con él?

La gente fue quien lo eligió, Jorge.

 

Lo eligió su prestigio. Usted mismo dijo que sin su ayuda él no habría alcanzado ni cinco mil votos.

Bueno, eso es verdad. No es sino salir y preguntar.

 

Repito: ¿cómo están sus relaciones con Juan Carlos Cárdenas?

Él aquí vino a pedirme que lo apoyara. Yo le dije vaya independiente y recoja firmas, y así lo hizo. Recogió 120.000 firmas ¿Cuál era la propuesta? Lo que acordamos, continuar con lo que venía. Por eso fue que le votó la gente.

 

¿Y usted siente que no está continuando con lo que venía?

Yo siento que volvió más lenta la ejecución de lo que veníamos trabajando. Esta es la hora y no han terminado siquiera lo que dejamos andando. Dejamos cien mil millones de pesos para pagar los contratos y tocó suspenderlos. ¿Por qué? Porque el Concejo no daba vigencias futuras. En los primeros 80 días de este Gobierno no se hizo nada.

 

O sea, ¿está insatisfecho con el que usted hizo nombrar?

Yo no hice nombrar a nadie, lo eligió la gente.

 

Usted dijo “voten por él”.

Pues sí, por qué cuáles eran los otros candidatos…

 

Pero no me ha respondido: ¿está insatisfecho con él?

Sí.

 

Tengo la impresión de que los políticos de talante autoritario, bravos y mandones, son los que más triunfan en la política. Le pongo tres ejemplos: Álvaro Uribe, Claudia López y usted.

Le respeto su pensamiento, pero yo no creo sea bravo. Lo que no soy es meloso. A la gente no le gusta que le digan falsedades, que le digan mentiras, que le disfracen todo.

 

¿Usted quiere ser presidente de Colombia, insiste en ese propósito?

Estamos en eso.

 

Si no se dieran las cosas y de pronto le ofrecieran ser la fórmula “vice” de alguien, ¿de quién le gustaría ser vicepresidente?

Pues mire, hay dos fuerzas: los partidos Cambio Radical, Centro Democrático, Liberal, Conservador y la U, que son los que sostienen el gobierno y lo apoyan en todo. Y hay otras fuerzas, que son las independientes.

 

Hablando de independientes, supe de una charla virtual suya con Gustavo Petro y Gilberto Tobón. ¿Están avanzando en alguna coalición, una alianza con Petro?

No. Es que me llaman que si quiero participar, como que usted me llame y yo digo que sí. Si hay dos bloques, esto se unifica. Si no hacemos una consulta en marzo de 2022 y resultan tres, cuatro, cinco candidatos, perdemos. Mi propuesta es hablar con todos para que hagamos una consulta y el que gane en la consulta lo apoyamos.


¿En esa búsqueda suya de la Presidencia, está pensando en lanzar listas a Senado y Cámara?

Es una posibilidad que hay que analizar, departamento por departamento. Eso no es fácil, las equivocaciones pueden ser muchas, porque yo no conozco a la gente del Guainía, del Vaupés, de Nariño. Entonces todo sería referenciado y eso hay que pensarlo.

 

¿Usted sigue admirando a Álvaro Uribe, sigue agradecido con él?

 Es que yo no puedo ser desagradecido, a mí me parece que eso es una hipocresía. Le cuento la verdad: el 26 de marzo de 2015 faltando seis meses para las elecciones recibí una llamada en mi casa, estaba yo con mi hermano Gabriel. Era del Centro Democrático, que el doctor Uribe quería hablar, que había escuchado el cuento mío de gobernar con lógica, ética y estética. Y me dijo venga pa’ acá y nos cuenta. Y les conté a él y a unas 300 personas en el hotel Chicamocha. Es que yo no puedo rechazar votos de nadie. ¿Usted cómo rechaza votos, ah? Yo puedo recibir votos de todo el mundo, pero yo lo que no puedo negociar es la filosofía.


¿O sea que usted le estaría coqueteando por un lado a los votos petristas y por otro a los votos uribistas para llegar la presidencia?

Yo no le coqueteo a nadie, yo tengo una filosofía. Si usted, si el doctor Serpa, si el doctor Uribe, si el doctor Petro, si el doctor Fajardo quieren ayudar a esa filosofía, cómo les digo que no. Yo lo que no puedo decir es hola doctor Uribe apóyeme y yo le doy esto.

 

¿Hubo errores en su alcaldía?

Si hubo errores fue culpa mía, decisión mía. Que me equivoqué como cualquier ser humano, pero siempre pensando en el mejoramiento de los que me eligieron.

 

Hablando de errores, ¿no cree que lo que ocurrió con Vitalogic (su hijo y su esposa acudiendo a una Notaría para firmar un contrato de corretaje por dos millones de dólares) le hizo mucho daño a su credibilidad como luchador contra los corruptos?

Sí, pero no eran instrucciones mías. Le voy a decir la verdad: eso lo planeó la politiquería. Puras mentiras del bandido ese del Edgar Suárez Gutiérrez. Simplemente lo hacen para manipular, porque vieron que no me podían arrodillar, ni se me podían encaramar. No le tengo miedo a la Procuraduría, no le tengo miedo a la Fiscalía, no le tengo miedo a la Contraloría municipal, que me tiene 200 investigaciones, porque no me robé nada. Al contrario, Jorge: siendo alcalde yo me gané 1.162 millones por todos los conceptos, y los regalé todos.

 

Usted dijo “la corrupción tocó a mi puerta y no la dejé entrar”. Pero usted en su casa tuvo viviendo a la persona que elaboró, que redactó el contrato de Vitalogic.

Eso es cierto. Yo dije, la única manera de poder acabar con El Carrasco es quemando la basura, porque soy ingeniero. Y les dije “busquen una persona que sepa de esto”. Buscamos a este señor consultor, Jorge Hernán Alarcón, yo no lo conocía, hubo tres o cuatro propuestas, nunca las vi. Escogieron a Alarcón para que hiciera la consultoría por 300 y pico de millones y empezó a hacerlo y a él le agrandaron el alcance, entonces me llamó y me dijo “esa plata no alcanza”. Yo entonces le dije “váyase para mi casa, ahórrese lo del hotel, yo le doy el desayuno de cortesía”. ¿Por qué no se pudo adjudicar? Porque los pliegos de condiciones decían que entre las garantías de cumplimiento del contrato tenían que llevar una póliza de una compañía de seguros. Y ellos llevaron fue una fianza bancaria. Y contrataron un magistrado no me acuerdo cómo se llama, ni lo conocí y nos cobró 30 millones por la consulta y yo les dije páguenselos. Y él dijo que no se podía. Ante eso nos tocó abortar todo.

 

Usted a un periodista de Vanguardia le reconoció que lo de las 20.000 casas que prometió mediante una “Carta de compromiso”, lo había hecho para conseguir votos.

Eso no es cierto. Yo soy ingeniero, yo sé de ese tema. El problema de la vivienda es la tierra. Lo que hace el Gobierno Nacional es que siempre la plata que ponen de subsidio es insuficiente para dar una vivienda buena. Entonces equivocadamente achica la vivienda y los ponen más lejos, donde la tierra no vale nada. ¿El resultado cuál es? Los vuelve más pobres, porque los alejan de los circuitos económicos.

 

Usted está teorizando sobre el tema vivienda y yo le pregunto sobre una promesa de 20.000 casas que le hizo a una gente pobre y que lo catapultó a la alcaldía. Y no les cumplió.

Jorge, lo hice de buena fe. Yo dije voy a gobernar por lógica, ética y estética, y en eso les cumplí. Pero yo no sabía que se habían robado el municipio, porque en los informes de entrega decía que todo perfecto. Se robaron todo. Si no se hubieran robado el municipio los políticos y los diez concejales del Partido Liberal, yo habría sido capaz de hacer eso.

 

La Corte Suprema acaba de mandar a la cárcel al gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, porque firmó un documento donde le prometía a un barrio de invasión que si votaban por él no los sacaba. Y les cumplió, y por cumplir se ordenó su detención: constreñimiento al elector. Usted prometió vivienda a cambio de votos, pero no cumplió su promesa de campaña. Y a usted no le pasó nada.

Yo me basé en una información financiera que me dieron y que no era cierta. Los concejales se robaron todo, dejaron 285.000 millones debiendo en los bancos. 235 mil millones en cuentas por pagar, 15 mil millones en un sobregiro en el Banco de Bogotá que no se podía pasar porque era un crédito de Tesorería, y fuera de eso dejaron 3.000 Contratos de Prestación de Servicios. Si me hubieran dicho la verdad, “hola Rodolfo, usted no puede prometer eso porque nosotros nos robamos todo”… Pero ellos decían que todo era perfecto y se robaron todo, Jorge.

 

¿Cómo se resolvió el reto que le planteó la excandidata a la alcaldía de Bucaramanga, Claudia Lucero López, de que viajara a Estados Unidos para que demostrara que no le quitaron la visa? Al final usted ni viajó ni ha demostrado que no le quitaron la visa.

Sigo con la visa. A mí me tocó enviar el pasaporte a la embajada y ya me lo devolvieron. Cuando a uno le quitan el pasaporte le ponen “cancelar la visa” le ponen un sello al pasaporte. Yo no tengo ese sello. A mí me pidieron el pasaporte y una documentación, hicieron la investigación y me entregaron el pasaporte y no pasó nada. La visa está vigente. A los 15 días me llamaron a Bogotá a una cita con un cónsul americano. Yo fui.

 

Pero ¿por qué le pidieron todo eso?

Porque los politiqueros hicieron que me pidieran eso, por toda esa mierda que hablaron, que yo era narcotraficante, que yo había lavado dinero; y yo no hago eso.

 

Pero Noticias UNO habló de una compra de 170.000 dólares en el mercado negro de Cúcuta, y que por eso a usted y a su esposa les habrían quitado la visa.

¿Entonces por qué no ha actuado la justicia, si es que yo he cometido alguna cosa?

 

¿Acaso la actuación de la justicia norteamericana no habría sido quitarle la visa?

Por eso, y mire la visa.

(Muestra su pasaporte, donde el sello más reciente de visado corresponde al 14 de abril de 2019).

 

¿Usted se cree preparado para ser presidente de la República?   

Sobrado. Es que el presidente no tiene que saber de todo, ¿quién dijo eso? El presidente lo que tiene que hacer es quitar la robadera. Mejor dicho, para gobernar solo se necesitan huevas. Para eso no se necesita ser Einstein. ¿Cómo le parece un gobierno que hace tratos con la mafia, por ejemplo Samper: ¿le parece muy preparado, Jorge?  Hacerse elegir con plata de la mafia, gobernar con todos los chanchullos que hicieron…

 

¿Y qué opina de Iván Duque?

Es un presidente Notario.

 

¿Algo así como un subalterno de Uribe?

Lo que yo creo es que las ladroneras siguen gobernando. Se están robando al país, eso lo sabe usted, lo sabe toda Colombia. Y el despilfarro: ¿cómo le parece que la Presidencia de la República se gaste 4.300 millones al día? ¿Usted sabía eso, Jorge? Se gastan eso diariamente en seguridad, en camionetas, en aviones, en choferes.

 

Hablando usted sobre las Fuerzas Militares, dijo que hay que controlarles el gasto en cachuchas. ¿Y del control a las violaciones de derechos humanos, qué?

Eso también.

 

¿Qué piensa de la descentralización de los departamentos, de federalizar el país?

No estamos preparados para eso. Eso fue lo mismo que con la elección de alcaldes y gobernadores y mire en lo que terminó: 32 empresas politiqueras en los departamentos, donde el gobernador maneja la ordenación del gasto público.

 

¿Qué piensa de la reforma electoral, que supuestamente evitará la corrupción electoral?

No se necesitan nuevas leyes. ¿Cuáles leyes modifiqué yo aquí en Bucaramanga? Ninguna. ¿Usted para qué cambia las leyes? Lo que tiene que hacer es cumplir las que hay.

 

¿Y la reforma política que propone el Partido Liberal, lo de las listas cerradas?

Me gusta más las listas cerradas que las abiertas, porque las listas abiertas son microempresas electorales.

 

¿Y las listas cremallera?

No sé qué es eso.

 

Que haya paridad entre hombres y mujeres.

Eso no tiene ninguna importancia, que metan mujeres o que metan hombres. Se necesita es que haya una representación femenina, pero con capacidad de análisis, de crítica, de debate.

 

En programas sociales se está hablando de la renta básica.

Es un proyecto mío, me lo están copiando. Yo lo que propongo es: hay 15 millones muriéndose de hambre, que son más o menos 4 millones de familias. ¿Por qué no les damos un salario mínimo y quitamos los programas como Guardabosques, Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Adulto Mayor? Si usted le da plata a la gente, ¿qué hacen con la plata? Pues gastarla. Y cuando usted gasta en cuatro millones de personas, presiona la demanda de productos. Si hay presión hay producción, y si hay producción hay transformación y si hay transformación hay logística, hay distribución y empieza a moverse la economía.

martes, 11 de agosto de 2020

El gobierno de Iván Duque sí es ilegítimo

 


Tomado de El Espectador

 

Estoy convencido de que el modo en que Iván Duque se hizo -o lo hicieron- elegir presidente fue ilegítimo, y en busca de probarlo parto de unas palabras que él mismo pronunció para Semana TV el día que cumplió dos años al frente de la Presidencia de la República.

 

Duque le dijo ese día a Yesid Lancheros que “ustedes en la revista Semana hicieron una encuesta, cuando íbamos para la consulta con Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez, donde la doctora Marta Lucía me aventajaba por casi unos 40 puntos de diferencia. Ganamos con la votación más alta en una consulta abierta que haya tenido Colombia”. (Ver declaración)

 

Conviene acudir a la verdad histórica para entender por qué en ese momento al que Duque alude, él no tenía posibilidad ni siquiera de ganarle la consulta a quien hoy es su vicepresidente. Eran los días en que Gustavo Petro encabezaba todas las encuestas, para la muestra un botón: una de Invamer para Semana, Caracol Televisión y Blu Radio, de febrero de 2018, donde Petro aparecía de primero, Sergio Fajardo segundo, Germán Vargas tercero, Humberto de la Calle cuarto, Iván Duque de quinto y Marta Lucía de sexta. O sea, el uribismo iba rezagado, de colero. (Ver encuesta).

 

Si bien Duque mostraba una pequeña ventaja sobre su inmediata rival en esa misma encuesta, cuando preguntaron por quién votarían en la consulta del 11 de marzo, Marta Lucía aparecía con 53% a favor y Duque con 35%. O sea que la diferencia era de 18 puntos, no de 40, como él le mintió a Semana para engrandecerse.

 

En todo caso, la reconstrucción de esta historia comienza por constatar que en los primeros días de marzo de 2018, anteriores a la consulta a la que se refiere Duque, Petro encabezaba las preferencia electoral. El país vivía un sentimiento de pesimismo generalizado, según Semana porque “cuando la gente cree que va mal, busca cambiar de rumbo”. En la misma tónica, Humberto de la Calle le explicaba a Yamid Amat que “la responsabilidad del crecimiento de Petro proviene de ese pertinaz ataque a las instituciones con el ánimo de hacerle daño a Santos. Ha sido un error estratégico del Centro Democrático”. (Ver entrevista).

 

Pero de pronto, súbitamente y sin explicación lógica, de forma milagrosa, tres días antes de la consulta que definiría al candidato del Centro Democrático apareció una encuesta de Guarumo donde Duque apareció en “empate técnico” con Petro, superándolo en casi 3 puntos. (Ver encuesta).

 

Y llegados al día de la consulta goda, 11 de marzo, que coincidió con las elecciones legislativas, se presentó una muy sospechosa irregularidad: en varias ciudades se agotaron los tarjetones para elegir al candidato presidencial de la derecha, y entonces la Registraduría autorizó que se hicieran fotocopias, y al final de la jornada ocurrió que Iván Duque apareció (también de forma milagrosa) apoderándose de la candidatura del Centro Democrático con 4’030.269 votos, que correspondían al 67,72% de los votos, y su más inmediata rival obtuvo el 25,81%, algo por completo contrario a lo que pronosticaban las encuestas anteriores a la de Guarumo que trepó a Duque.

 

A partir de ese día -y de los siguientes- la balanza se “torció” definitivamente a favor de este, y es en ese punto de quiebre donde debe quedar constancia de que Duque no fue favorecido por la Virgen de Chiquinquirá, sino que fue catapultado por esa y otras encuestas amañadas que querían que él fuera el ganador.

 

Desde ese momento, como dije en columna titulada “Iván Duque no es real, es posverdad” (ver columna), comenzaron a presentarse cambios súbitos en las tendencias, publicados en los medios cuyos dueños eran influyentes empresarios pertenecientes a los círculos de poder necesitados de que las preferencias los favorecieran, a ellos y por tanto a su candidato.

 

Luego de la primera vuelta el equipo de campaña decidió encanecerle el pelo a Iván Duque, para que luciera de mayor edad, con la experiencia que no tenía. Y lo adiestraron para mostrarlo con una estampa muy cool, dotado de habilidades para tocar la guitarra, hacer cabecitas con un balón y ejecutar prodigiosas maromas como bailarín.

 

De otro lado, las grabaciones que se conocieron del Ñeñe Hernández comprando votos y metiendo miles de millones de pesos “por debajo de la mesa” harían pensar que después de la primera vuelta en el Centro Democrático no daban por seguro el triunfo en la segunda. Este es el motivo por el cual aparecen en escena María Claudia Daza, la mano derecha de Álvaro Uribe, y la señora Priscila Cabrales y el senador Edward Rodríguez y quién sabe cuántos más (no registrados en las grabaciones), trabajando todos a una para hacer ganar al candidato de Uribe a como diera lugar.

 

Con base en lo anterior es posible afirmar que Iván Duque no conquistó la presidencia con transparencia, sino que una serie de encuestas amañadas y una evidente manipulación de la opinión pública se la entregaron en forma ilegítima.

 

Pero ahí no termina la cosa, porque a las empresas encuestadoras les quedó gustando tanto eso de engañar o manipular a los electores con resultados ficticios, que en la siguiente elección, la de alcaldes y gobernadores del 27 de octubre de 2019, ya se iban descarando: para Bogotá y Medellín ninguna encuesta daba como ganadores a Claudia López ni a Daniel Quintero, por una razón de peso: porque ninguno de ellos era del agrado de los encuestadores.

 

Según Daniel Coronell, en aquella ocasión se presentó “una ola de encuestas para erosionar la candidatura de Claudia López”, sobresaliendo una de Guarumo (otra vez el mañoso Guarumo) en la que aparecían Carlos Fernando Galán y Miguel Uribe en un cabeza a cabeza delirante. Delirante, sí, porque a Uribe lo mostraron de primero y quedó de… último. Y en el caso de Medellín todas las encuestas daban como ganador al hijo del parapolítico Luis Alfredo Ramos, quien perdió por una diferencia de casi 70.000 votos. Por este motivo escribí una columna titulada “Por favor… ¡prohíban las encuestas!”, donde coincidí con Coronell en que “esto no tiene nada que ver con la estadística, sino con el deseo de incidir en la decisión ciudadana”. (Ver columna).

 

DE REMATE: En la escena mediática hay muchos uribistas -entre ellos dos colegas que cambiaron el periodismo por el activismo, Vicky Dávila y María Andrea Nieto- furiosos porque Santrich se voló y Uribe está preso. Pero uno les recuerda que igual se volaron a otro país Andrés Felipe Arias, María del Pilar Hurtado o Luis Carlos Restrepo después de que la Corte Suprema les dio las mismas garantías que a Santrich, y se quedan calladitos…

 

martes, 4 de agosto de 2020

¿Se cumplirá la amenaza de Vicky Dávila?



Tomado de El Espectador


Después de que la Corte Suprema ordenara la detención de Álvaro Uribe Vélez por los delitos de soborno y fraude procesal, esta columna es sobre la que publicó Vicky Dávila el domingo pasado, donde lanzó una amenaza velada contra el máximo tribunal de justicia si obraba en tal sentido.


El texto al que aquí se hace referencia es este: "Si a Uribe lo ponen preso, les doy una pésima noticia a sus malquerientes: no se acabarán los problemas que tiene Colombia. Tampoco llegará la paz que todos deseamos. Quizás la violencia se agudice. La corte tiene la palabra". (Ver columna). Traducción: “Si meten a Uribe a la cárcel, los magistrados de la Corte serán los directos responsables de la violencia que se pueda desatar”.


Tras la medida adoptada por la Corte, la pregunta es obvia: ¿se agudizará la violencia en nuestro país, y concretamente cuál clase de violencia? ¿La violencia paramilitar, por ejemplo? ¿O la violencia de los que prometieron que incendiarían el país -comenzando por nuestro embajador en EE.UU., Francisco Santos- si enviaban a su patrón a la cárcel? ¿O la violencia de los que no pasa un solo día sin que asesinen a un líder social, comunitario o de restitución de tierras? ¿O la violencia verbal de las bodegas uribistas contra todo lo que no sean loores a su presidente eterno?


En este contexto es pertinente recordar que hace cuatro años, cuando se estaba cerca de firmar el Acuerdo entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc, Uribe andaba en plan de “resistencia civil” contra la paz, y como parte de esa campaña organizó una marcha en Medellín el 2 de abril de 2016, donde le dijo a Noticias RCN que “le dan impunidad a un grupo, aparece otro. Así Colombia no saldrá de la violencia”.


Dicho y hecho: en retaliación por la búsqueda de la reconciliación nacional, el máximo líder de la extrema derecha consiguió que los colombianos prefirieran la guerra y no la paz de Santos en el plebiscito del 2 de octubre de ese año, y dos años después puso de presidente a un pelele al que con justa razón la opinión pública le asignó el cargo de subpresidente, y no fue sino que este se posesionara para que sobre la geografía nacional se desatara la más feroz e incontenible ola de violencia, la cual le cae como anillo al dedo a la aplicación del refrán popular: “en río revuelto, ganancia de pescador”.


Hay ciertas columnas donde queda la nítida impresión de que la “ayudaron” en su redacción, y la del domingo pasado es una de ellas, pues en coincidencia temática con el Uribe de hace cuatro años retomó el libreto de “Colombia no saldrá de la violencia”. Mejor dicho, ese espacio de opinión pareciera a veces formar parte orgánica de la estrategia uribista de limpiarle la imagen al patrón: usted ve que un día doña Vicky le canta la tabla a Duque o a la vice, otro la emprende contra Santos, la semana siguiente le da consejos a Petro o denuncia a los jefes acosadores, pero para Álvaro Uribe solo ha habido contemplaciones, mimos, carantoñas y una defensa a rajatabla, que ya raya en el culto a la personalidad.


Culto o admiración cerrera desde el mismo título. Como “El plan contra Uribe”, donde ella (¿ellos?) fija una idea en la mente del vulgo: algo muy malo deben estar tramando contra ese pobre hombre. Esa columna en especial fue noticia viral, porque se supo que estaba llegando al celular de miles de personas por Whatsapp sin su consentimiento. Y allí soltó esta perla: “No creo que Uribe sea el culpable de todos los males de Colombia. Reconozco sus errores, pero también todo lo bueno que ha hecho por este país. Lo que pasa es que está de moda responsabilizarlo de absolutamente todo”. Sí, está de moda, claro…


Pero centremos la atención en el domingo pasado, cuando también desde el título destiló una carga de admiración: “Álvaro Uribe”, a secas. Ahí, doña Vicky se pregunta y responde: "¿a alguien le sirve que Uribe vaya preso? La respuesta es Sí". A sus “malquerientes”. Pero omite la pregunta obvia: "¿es Uribe culpable o inocente?”. Y si la omite es porque su respuesta también es obvia… y ella debe conocerla.


Sea como fuere, si algo hace con gusto doña Vicky es defender a Uribe, en parte porque es tal el odio que ella siente por su archienemigo Juan Manuel Santos desde que este la hizo echar de RCN, que ahí se aplica otro refrán: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.


Y, ¿cómo lo defendió en la columna mencionada? Equilibrando desde lo subliminal la carga de culpa con el senador Iván Cepeda, demandado por Uribe antes de que a este la Corte le devolviera el bumerán abriéndole investigación. Según la columnista, “mucha gente espera que si Cepeda salió limpio, con Álvaro Uribe pase lo mismo”. Si le diéramos la vuelta al silogismo, significaría que si a Uribe le dictaron medida de aseguramiento, lo mismo tendría que ocurrirle a Cepeda. ¿Por qué? Porque a doña Vicky se le ocurrió que así debe ser, sin importar que Cepeda no sea el procesado.


Además, ella le pidió a la Corte “que a Uribe le den las mismas garantías que a cualquier ciudadano colombiano; las mismas que le dieron, incluso, al narcotraficante Jesús Santrich”. O sea: si Santrich tuvo las garantías procesales que le permitieron fugarse (como hoy podría hacerlo el abogado Diego Cadena o como lo hizo Andrés Felipe Arias), es injusto que encarcelen a Uribe.


Lo preocupante en últimas es que tanto doña Vicky como los fanáticos uribistas que ella representa, quieren advertirle al país que al haber ordenado la Corte Suprema la detención de su máximo jefe político, debemos atenernos a las consecuencias: “Colombia no saldrá de la violencia”.


DE REMATE: ¿Saben ustedes por qué El Debate de Semana TV tiene a cuatro uribistas (Vicky Dávila, Andrea Nieto, Juan Carlos Pinzón, Federico Gutiérrez) y solo dos en la otra orilla, Lucho Garzón y Matador? Porque el programa tiene un claro propósito político: foguear a Pinzón y a Gutiérrez como posibles candidatos a reemplazar a Duque, dándoles presencia diaria para que el público se “encariñe” con ellos. Lucho y Matador vienen a ser convidados de piedra, pero el equilibrio se expresa en que ambos brillan con luz propia, hasta el punto de convertirse en “la piedra en el zapato” del propósito original.


lunes, 27 de julio de 2020

Petro y De la Calle: ¿qué se traen entre manos?




Pensaba titular esta columna “Petro, De la Calle y el regreso de las ideas liberales”, pero la habrían leído cuatro pelagatos, por lo que preferí algo efectista. Además, lo hice pensando con el deseo: nada quisiera yo más que el arquitecto del acuerdo de paz con las Farc, Humberto de la Calle, y el candidato presidencial que perdió con el mejor programa de Gobierno posible, Gustavo Petro, se trajeran algo entre manos.

El asunto es que De la Calle se fajó el domingo 19 de julio una columna en El Espectador titulada Centroizquierda, en la que propuso “construir una coalición que en el 2022 haga presencia con un programa compartido, construido de manera transparente y sin equívocos”. Y en tal dirección explicó que se trata de una “ingeniería a la inversa”, donde cada uno de los interlocutores comience por fijar los puntos en los que no está dispuesto a ceder, “las líneas rojas”. (Ver columna).

Días después Petro le respondió con columna en Cuartodehora.com titulada “¿Un pacto histórico?”, donde le dijo a De la Calle que “acepto su propuesta”, aunque desde su propio prisma: “Yo estoy proponiendo es un pacto histórico, que no solo implica un gobierno de coalición en 2022, sino una serie de reformas que tienen como hilo marchar hacia la democracia”. (Ver columna).

Propuesta y respuesta muestran el talante de ambos: mientras De la Calle propone una mecánica para destrabar la discusión y propiciar el diálogo (propio de un negociador de paz), Petro, envuelto en su criticable -aunque corregible, espero- aire de grandeza, se muestra más interesado en concretar unas reformas a las que pretende darles una dimensión histórica.

Se trata de cambiar la historia, por supuesto, pero esto solo es posible mediante una coalición de centroizquierda, y para lograrlo se requiera de una mecánica entre las partes para construir un gobierno compartido. O sea que de entrada parecieran darse unas condiciones mínimas para la construcción de un acuerdo entre Petro y De la Calle, que permita ver luz al final del tenebroso túnel de oscuridad, confusión y caos en que hoy nos hallamos.

Humberto de la calle trata de crear un clima de entendimiento del centro hacia la izquierda, y es el momento que Petro no puede dejar pasar. Cometería el mismo error que Fajardo, cuando el Partido Liberal en cabeza de César Gaviria se mostró dispuesto a un entendimiento con él antes de la primera vuelta, pero este salió con que se entendería exclusivamente con el candidato, no con el “corrupto” liberalismo. Si esa alianza entre Fajardo y De la Calle hubiera cuajado, hoy el presidente de Colombia sería Fajardo, pues la unión de ambos habría derrotado a Petro en el primer envión.

Puedo estar equivocado, pero siempre tuve la impresión de que en la pasada campaña a la presidencia Fajardo parecía más interesado en abrirle el camino de regreso al poder a su paisano Álvaro Uribe, tanto cuando se negó a unir fuerzas con los liberales como cuando después de la primera vuelta anunció su voto en blanco. Lo cierto es que si en ese momento hubiera decidido apoyar a Petro, hoy estarían gobernando ambos. Pero fue irresponsable con el país -y hasta infantil- y prefirió irse a ver ballenas al Pacífico. Así, le entregó la presidencia a Duque. Y ah cosa llamativa, desde entonces se le ha visto más tibio que nunca, hablando en abstracto de la lucha contra la corrupción pero sin señalar a ningún corrupto en particular.

La propuesta de De la Calle tiene un aspecto positivo: una eventual alianza (acuerdo, coalición, yo qué sé) entre este y Petro representaría una oportunidad “histórica” para que la centroizquierda logre por fin desembarazarse del pesado y tóxico fardo llamado Sergio Fajardo, más cuando este mismo ha ratificado que “nunca me uniría a Petro”.

La oportunidad histórica es la misma si Fajardo decidiera sumarse a la consulta que propone De la Calle, que si decidiera lanzarse solo, pues en ambos casos sería derrotado.

Ahora bien, mi humilde opinión es que Petro se equivoca en la feroz oposición que adelanta contra Claudia López, y en esta línea recojo un trino de León Valencia donde considera que “para ganar la presidencia en el 2022 se necesitan”. (Ver trino). A Claudia la necesita, a Fajardo no, y a Jorge Robledo… bueno, a Robledo también.

En más de una ocasión he insistido en que se trata de sumar, no de restar ni de dividir (de esto último se encarga la caverna uribista) y he agregado que bastaría con que Petro y Robledo se acordaran de cuando formaban parte del mismo partido y dejaran a un lado las diferencias o las resolvieran, pues esa unión bastaría para servirles a ambos la Presidencia de la República en bandeja de plata.

Ahora es Humberto de la Calle el que se le adelanta a Robledo -y a Fajardo- en su propuesta de una “mecánica” democrática, amplia, incluyente, para nada sectaria.

Así las cosas, imagino una consulta de la centroizquierda en marzo de 2022 a la que confluyan por igual Gustavo Petro, Humberto de la Calle, Jorge Robledo, Camilo Romero y el exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández (quien me manifestó su interés en participar), incluso el mismo Fajardo si por primera vez decidiera actuar con criterio democrático, no egoísta. Y “que gane el mejor”.

Continuando en la tónica de pensar con el deseo, si me preguntaran cuál fórmula prefiero, diría que Humberto de la Calle a la presidencia y Petro de vice. ¿Por qué Petro no a la presidencia? Porque el primero tiene talante de estadista y poder de convocar a su alrededor; mientras Petro disocia y presenta dificultades para armar equipo. De todos modos, Petro trae el mejor programa de gobierno y ambos encarnan ideas liberales.

DE REMATE: Aquí no se trata de “lo que yo quiero”, sino de lo que entre todos los amigos de la centroizquierda podamos construir: un gobierno compartido.

martes, 21 de julio de 2020

El magnicidio de Álvaro Gómez y “los otros muertos”




El pasado lunes 20 de julio se realizó una charla virtual desde la cuenta de Instagram del investigador Ariel Ávila en torno al libro Los secretos del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, tomando como punto de referencia “los otros muertos”. Haré aquí un resumen, con una velada intención: despertar su curiosidad -sí, la de usted- para que compre el libro. (Aquí puede ver la charla completa).

Los otros muertos fueron el general Fernando Landazábal y el académico Jesús Antonio ‘Chucho’ Bejarano, quienes habrían sido asesinados por el mismo motivo que el dirigente conservador: sabían demasiado.

Pero hay un tercer muerto que no se puede quedar por fuera: el humorista -y líder social- Jaime Garzón. En la entrevista que me concedió el exembajador de EE.UU. en Colombia, Myles Frechette, cuando le pregunté quiénes creía que fueron los autores de ese homicidio, así respondió: “yo creo que eran también personas en el Ejército”.

El general Landazábal fue asesinado el 12 de mayo de 1998. Tres días antes, según cuenta el exparlamentario Pablo Victoria en el libro Memoria de un golpe, Landazábal le dijo: “Pablo, quiero hablar con usted, pero otro día, porque yo sé quién mandó asesinar a Álvaro Gómez” (pág. 277). Quedaron en que hablarían el domingo 13, pero fue asesinado el día anterior a las 7:50 a.m., cuando salía de su casa. Fue el mismo Victoria quien tituló ‘Landazábal sabía demasiado’ y resulta muy intrigante que lo hubiesen matado justo un día antes de revelarle a él su secreto: como si Victoria le hubiera contado a alguien de la cita o como si… en fin.

En referencia al homicidio del académico e intelectual ‘Chucho’ Bejarano, el entonces editor Judicial de El Tiempo, Édgar Torres, encuentra un modus operandi que se repite: “las circunstancias en que ocurrió el asesinato del exconsejero (Bejarano) se asemejan a las que rodearon la muerte de Fernando Landazábal Reyes. El general en retiro fue asesinado en la calle por un sicario que le disparó también a quemarropa, crimen que en más de una declaración ante la Fiscalía se habría atribuido a sicarios próximos a redes civiles de inteligencia de la extinta Brigada XX”.

¿Quiere saber la relación entre la Brigada XX y el asesinato de Gómez Hurtado? Está en mi libro, de cuyo contenido básico se puede enterar aquí.
 
En la página 111 cuento que según un informe de Semana de septiembre de 1996 titulado El gran misterio, las reuniones de los que fraguaban el golpe contra Samper se hacían en las madrugadas, en un apartamento cerca de Unicentro. “Se acordó un plazo de 60 días para ejecutar el golpe, se dijo que se establecería una sede provisional de gobierno en Cartagena y que se “le ofrecería a Álvaro Gómez encabezar una junta cívico-militar de seis personas en la que sólo estaría un militar”. Y agrega la revista que para integrar esa junta se revisaron distintos nombres, entre los que estaba el de Pablo Victoria, y se consideró a Jesús Bejarano para ofrecerle el ministerio de Defensa.

Bejarano, a quien Semana consultó, “confirmó el ofrecimiento, aclarando que lo descartó de plano por considerarlo absurdo. Se abstuvo de suministrar cualquier detalle sobre las personas que lo buscaron para hacerle la propuesta”.

Es aquí donde se entiende por qué Bejarano se convirtió en otro hombre que sabía demasiado: como digo en el libro, su lealtad a los golpistas que le hicieron la propuesta –lealtad expresada en el silencio que guardó ante el periodista de Semana– le habría costado la vida, pues sus asesinos debían asegurarse de que tan sensible información nunca pudiera salir de su boca.

En lo referente a Jaime Garzón, en la entrevista con Frechette fue él quien lo trajo a colación, como si quisiera que yo le preguntara: “¿Quién mató a Jaime Garzón? Hay personas en Colombia que cuando con sus escritos o con sus palabras se convierten en foco de sospechas, simplemente los matan”. Ni corto ni perezoso, le pregunté quién o quiénes creía que estuvieron detrás de ese crimen, y así respondió: “Yo creo que eran también personas en el Ejército. Había una sección del programa de Jaime Garzón donde él comenzaba diciendo: “¡El Quemando Central se permite informar que...!”. Algunos militares me preguntaban si eso no me parecía demasiado. Yo les dije: “Miren, en una cultura política sana hay muchas opiniones y hay que escucharlas todas. Él tiene el perfecto derecho de decir eso”.

Si hemos de creerle a Frechette, parece que ciertos militares no le “copiaron”.

Ligado a lo anterior, dos oficiales del Ejército aparecen implicados tanto en el asesinato de Álvaro Gómez, como cuatro años después en el de Jaime Garzón: el general Rito Alejo del Río y el coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo. Al primero lo vinculó el exparamilitar Edwin Zambrano, alias “William”, quien afirmó a un tribunal de Justicia y Paz que “para agosto de 1995 se hizo un consenso de milicias de las autodefensas en la finca Campo Dos en la vía a Valencia, presidida por Carlos Castaño, Vicente Castaño y varios narcotraficantes como Varela, Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, y el general Rito Alejo del Río”. Según Zambrano, allí el general Del Río “determinó que el operativo más seguro sería a la salida de la universidad donde laboraba el doctor Gómez, y que la única forma era filtrar la seguridad por medio del mismo Estado”. (Ver declaración).

En lo referente al coronel Plazas Acevedo, dos testimonios lo vinculan: el de alias ‘don Berna’, quien lo ubica en la Brigada XIII de Inteligencia Militar Ejército entregando a los sicarios la información requerida para ubicar y matar a Jaime Garzón al día siguiente, por los días en que su superior inmediato era… adivinen quién: el general Rito Alejo del Río. Está además el testimonio de Diego Edinson Cardona, conocido como ‘El hombre clave’, quien afirmó que Plazas fue el encargado del trabajo de vigilancia del perímetro, previo al asesinato de Gómez Hurtado.

Esto es lo que hasta aquí puedo contar, pues no se trata de ponerme de sapo y revelar el final de la película.

DE REMATE: La “velada intención” de la que hablé arriba se completa si cuento que la cuarentena no es obstáculo para adquirir el libro: entra a la página de Librería Nacional o de Ícono Editorial (en Lerner ya se agotó) y paga con tarjeta crédito o débito, y se lo lleven hasta su casa. Y sin riesgo de contagio…

lunes, 13 de julio de 2020

Historia de cinco ciudades




Tres de los cuatro municipios del área metropolitana de Bucaramanga tienen en común que sus alcaldes fueron puestos ahí por sus antecesores: Bucaramanga, Floridablanca y Girón. El cuarto municipio de dicha área presenta una situación diferente, porque brilla con luz propia: Piedecuesta. Pero hay un quinto municipio que no se quedará por fuera de nuestra mirada analítica sobre Santander: Barrancabermeja.

BUCARAMANGA es un caso llamativo, pues con Juan Carlos Cárdenas opera el “se les dijo, se les advirtió, se les recomendó, pero no hicieron caso”. Se trataba de un aparecido en la política, alguien que hizo su carrera como ejecutivo de Cemex -en Bogotá y Perú- y un buen día aterriza en su natal Bucaramanga y se va donde Uribe a pedirle el aval (ver video) y como este no se lo da, corre a donde Rodolfo Hernández… y este sí se lo da.

Hoy Bucaramanga tiene un alcalde abandonado por los mismos que lo entronizaron, comenzando por el exalcalde Hernández y continuando con la eufemística Liga Anticorrupción que le sirvió para poner en el concejo a cuatro pupilos suyos, más los tres verdes que se hicieron elegir con la misma fórmula. Entre ellos Carlos Parra, quien pese a ser “concejal de Gobierno” muestra en esta caricatura de Diego García lo que piensa sobre el segundo trimestre del gobierno de Cárdenas.

El descontento en Bucaramanga se siente a flor de piel. Usted le pregunta al taxista, al empresario o al hombre de la calle por el alcalde, pero este no existe. ¿Dónde está el que durante la campaña se rasgaba las vestiduras por Santurbán? Permitiendo que destrocen los Cerros Orientales. ¿Y por qué tal grado de desconexión? Porque el primíparo Cárdenas es un señor que se desvive por el sector empresarial, del estrato 4 para abajo todo le huele a feo. El único mérito que hasta ahora se le conoce es que se negó a seguir a pie juntillas los lineamientos del ingeniero-constructor que lo hizo elegir. ¿Para bien o para mal? Está por verse.

GIRÓN se parece a Bucaramanga en que el anterior alcalde impuso al siguiente, pero solo en eso. Carlos Román es el ‘Iván Duque’ de John Abiud Ramírez, actúa bajo su sombra tutelar, en reunión donde está su jefe no abre la boca, viven además en el mismo conjunto. Es un personajillo que siendo concejal se ganó la lotería cuando Abiud -o ‘Avión’, como le dicen- lo escogió como su sucesor. Ahora Abiud quiere convertirse en el director administrativo de la Cámara después de que no le cuajó la candidatura a la Gobernación, y mientras define su futuro político direcciona a Román para que acabe de exprimir los recursos de Girón mediante el intento de privatizar los servicios de educación, salud y administración de la alcaldía. (Ver columna mía al respecto, Cómo privatizar una alcaldía).

FLORIDABLANCA conserva su parecido con Bucaramanga en lo “sucesorio”, pero se diferencia en que su alcalde Miguel Ángel Moreno es un muchacho capaz, bien intencionado, más inteligente que Román (el de Girón) pero tiene un problema: les sirve a dos amos. Mientras su papá Alirio Moreno intenta ser el cerebro detrás del trono, el hijo está en deuda con quien lo puso ahí, Héctor Mantilla. Esto se traduce en que cuando quiere hacer algo, si no lo frena uno lo frena el otro. O sea, no tiene margen de maniobra. Si un día de estos decidiera amarrarse los pantalones, tendría que decirles a sus dos jefes políticos “déjenme gobernar”.

PIEDECUESTA es la cara de mostrar en el área metropolitana: otro “pelado” que quiere hacerlo bien y cuenta a su favor con que tiene margen de maniobra. Podría decirse que Mario José Carvajal llegó a la alcaldía con el voto de opinión (no era el favorito en las encuestas) y, aunque se presentó por firmas, fue respaldado por los partidos Liberal, Conservador, Mira, AICO, Colombia Justa Libre, Centro Democrático y el movimiento Salvemos a Piedecuesta.

Mario José es un tipo sencillo, carismático y de trato humano, con preparación académica. Pese a su juventud ha trasegado en la política, lo cual le da un bagaje en lo público. Su “bautizo de fuego” se dio con una avalancha que dejó cinco personas fallecidas, cuatro desaparecidas, 11 heridas y 1.464 damnificadas. Enseguida, les cayó la pandemia. Esto se debe destacar, porque a diferencia de Girón y otros municipios donde han aprovechado la pandemia para hacer de las suyas, no existen datos que permitan decir que en Piedecuesta estén usando de manera indebida los recursos de asistencia social ni contratando para favorecer a los suyos.

Otro aspecto llamativo de Piedecuesta: su Plan de desarrollo fue elaborado con verdadera participación de las comunidades, sin aplicaciones sofisticadas, recurriendo al Whatsapp. Además se debe reconocer un eficaz manejo de la imagen del alcalde, a cargo de su asesora de Comunicaciones, Sandra Sánchez.

BARRANCABERMEJA, mi ciudad natal, se parece a Bucaramanga en que una gran expectativa de cambio terminó en decepción, y se parece a Floridablanca en que su alcalde tiene un limitado margen de maniobra. Alfonso Eljach venía pidiendo pista, se le concedió, fue elegido tras tres intentos fallidos, y el estallido de la pandemia puso en evidencia que su pretendida independencia política se le hizo añicos, tanto en términos de contratación (allá el 70 por ciento de la vida económica se manifiesta en contratos) como de conformación de su gabinete, repartido por cuotas politiqueras entres los que le dieron su apoyo en la campaña.

No podemos aseverar que Eljach haya tenido participación en los sobrecostos -denunciados por la Contraloría -en mercados o elementos de bioseguridad, en consideración a que el tema estaría ligado a las ‘obligaciones’ de campaña adquiridas, que lo tendrían maniatado. Sea como fuere, estamos tras la pista de algo que quizá nos obligue a dejar de ser condescendientes.

Lo preocupante, de todos modos, es que el descrédito que hoy acompaña a Eljach podría dar un nuevo aire a las pretensiones de Jonathan Vásquez y su peligrosa alianza con el clan Gnecco, pero igual se lo renovaría a un joven como Nicolás Contreras, quien parece un buen prospecto.

La principal conclusión que se saca de todo esto apunta a la inutilidad -por no decir el craso error- de la elección popular de alcaldes promulgada durante el gobierno de Belisario Betancur, bien intencionada porque pretendía “devolverle el poder al pueblo”, pero terminó por propiciar la conformación de poderosos clanes cuya “lucha” nunca ha sido la reivindicación de las causas populares sino el apoderamiento del erario, con un objetivo claro: enquistarse a perpetuidad.

Como decía un amigo mío, la elección popular de alcaldes les dio un poder inmenso a personas que ni siquiera saben redactar una carta.