viernes, 8 de mayo de 2015
"Mezcla extraña de realidad y ficción"
Animado diálogo en La Luciérnaga entre Gustavo Gómez y Claudia Morales en torno a la columna "Retrato hablado de una extorsionista impúdica". A partir del minuto 6:47.
martes, 5 de mayo de 2015
Retrato hablado de una extorsionista impúdica
Hace unas tres semanas recibí solicitud de amistad de una joven brasilera
en cuya biografía de Facebook aparecían tres importantes amigos míos, y decidí
aceptarla, como acostumbro hacer con la casi totalidad de solicitudes que
recibo a diario (soy periodista, busco lectores), a no ser que me dé la impresión de que se trata de alguien
indeseable. Digo que es brasilera porque en su página se hace llamar Mariana
Salvador, y porque unas horas después de aceptarla se comunicó conmigo por el
Messenger y esto me dijo en portugués: “oi, como vai você”.
Que una mujer joven, bonita, extranjera y amiga de respetables amigos
míos se comunicara conmigo halagó mi vanidad, así que decidí responderle: “Bien,
gracias. Yo hablo español, francés y un poco de inglés”. No habían pasado ni
veinte segundos, cuando me contestó en francés: “Alors dis moi comment tu te
porte?” (“Entonces dime ¿cómo te portas?”). Y bastó con que yo le dijera “Je me
porte très bien, merci beaucoup”, para que se me lanzara en plancha: “Je vais
bien, sache que je suis très ravi de toi en ce moment!”. En ese instante mis
antenitas de vinilo se pusieron en opción Alerta, primero porque habíamos
cruzado apenas el saludo y ya se declaraba encantada conmigo, y segundo porque en
realidad no escribió “encantada” (ravie) sino “encantado” (ravi), y entonces sospeché
que a su lado pudiera estar el hombre que cometió ese lapsus. (Ver
fragmento del chat)
Mariana me preguntó si me gustaban las mujeres “sexy”. Cundo le dije
que claro y que ella era “très belle”, me agradeció el cumplido y dijo que le
había llegado al corazón. Y no había transcurrido ni media hora de chat, cuando
mandó el sablazo: “Est ce que cela te dit de nous voir sur Skype”? Me invitaba
a vernos por Skype, y también le acepté, pues lo que al principio era sensación
de halago se había transformado en curiosidad periodística.

Lo que se desarrolló en el chat de Skype fue un episodio más cercano a
la ficción que a la vida real, donde al final uno descubre que estuvo caminando
sobre el filo de la navaja y salió indemne. El asunto es que al aceptarle su
video-llamada apareció la misma mujer voluptuosa de ojos azules que en su foto
de portada posa al lado de un poderoso Chevrolet Camaro y luce una fina cartera
de cuero para transmitir la sensación de que está necesitada de cualquier cosa,
menos de plata. (Ver foto de su biografía)
Vi a quien dice llamarse Mariana Salvador y tener 26 años (2 de mayo
de 1989, signo Tauro) en un apartamento de sobria decoración, vestida con un
enterizo ceñido al cuerpo que remataba en minifalda. Me escribió diciendo que
no tenía micrófono y que eso la tenía “desolado” (désolé), pero que se sentía
“chaude”, caliente; ahí sí puso el adjetivo en femenino.
Toda la conversación fue por escrito, con una escena de corte teatral
donde de repente comenzó a desnudarse sin que yo se lo hubiera pedido o
sugerido, mediante un movimiento que consistió en introducir ambas manos en
medio del busto para hacer descender la suave tela elástica que envolvía su
figura y que iba dejando ver la impúdica geografía de un cuerpo hermoso a más
no poder.
No quiero ser explícito en lo que mis ojos vieron, porque he sabido
que entre los lectores (y lectoras) de esta columna hay menores de edad, pero
baste con saber que no duró ni treinta segundos en quedar como Dios la trajo al
mundo y enseguida comenzó a acariciarse, mostrando cara de excitación. Un rato
después me invitó a hacer lo mismo, a desnudarme, dizque porque yo era “très beau”
(muy bello). Ahí advertí el lado avieso de la escena, pues el sentido común me indicaba
que una jovencita como ella no podía excitarse tan pronto y menos que pudiera
excitarla ver las partes íntimas de un hombre de mi edad.
Teniendo en cuenta su importancia literaria, me permito transcribir lo
que nos cruzamos a partir del momento en que me pidió desnudarme (traducido del
francés):
YO: Lo que me pides no me es posible.
ELLA: ¿Cuándo, entonces?
YO: No sé, en otro momento.
ELLA: Debes saber que esto es solo para darnos placer.
YO: Hmmm…
ELLA: Espero que no te moleste…
YO: (Silencio)
ELLA: ¿Lo harás?
YO: No, no lo haré.
ELLA: ¿Cuál es el problema? Se trata de complacer nuestros deseos.
YO: Hmmm…
ELLA: Tú eres realmente hermoso, ¿sabes?
YO: Hablemos por la tarde (“jusqu'à l'après-midi”). Tú eres realmente
hermosa, también.
ELLA: Yo estoy muy excitada, tú sabes.
YO: Ah, muy bien.
ELLA: Entonces ensaya a hacer como yo, ¿OK?
YO: ¿Cuándo puedes arreglar el micrófono?
ELLA: Ya conoces mi deseo de hacer el amor, tú sabes…
YO: (Silencio)
ELLA: Haz como yo.
YO: Yo prefiero verte.
ELLA: Haz como yo: quítate la ropa.
YO: No, yo no voy a hacer eso.
ELLA: Vamos, dame al menos un motivo de placer en cámara…
YO: (Silencio)
ELLA: ;( ;( ;(
YO: Es que yo soy muy tímido.
ELLA: Si me dejas ver tu (…), podrás ver más de mí.
YO: Está bien. Pero esta tarde.
ELLA: ¿Por qué no de una vez?
YO: Ya te dije: porque soy muy tímido.
ELLA: Lo que ya empezamos, lo mejor es terminarlo.
YO: (Silencio)
ELLA: Vamos, solo una pequeña parte…
YO: Prefiero en otra ocasión.
ELLA: Si me muestras tu hermoso (…), yo me masturbo.
YO: (Silencio)
ELLA: Estoy esperando…
Fue aquí cuando decidí cortar la comunicación visual y enmudecerme en
lo escrito, y Mariana empezó a pedirme insistentemente que encendiera la
cámara: “relance la cam”, “vas-y relance la cam”, etc. Unos minutos después, recibí este mensaje
amenazante en el Messenger de Facebook: “Si te desconectas, haré de tu vida un
infierno. Verás que voy a destruir tu vida. Debes saber que tengo toda la
información visual sobre ti y voy a enviar el vídeo a la red y a todos los miembros
de tu familia. ¿Eso es lo que quieres?”
En este punto me sentí hastiado del acoso, pero a la vez confundido,
pues no entendía de qué se agarraba para amenazarme si yo no había cedido a su propuesta
y lo máximo que podría verse de mí sería la cara de sorpresa que puse cuando se
desnudó por completo. Así que procedí no solo a bloquearla sino a reportar el
chat como abuso, y no contento con esto envié un mensaje a Facebook advirtiendo
sobre lo que acababa de ocurrir con la bella extorsionista.
Unas horas después caí en cuenta de que no había tenido la precaución de
tomar un pantallazo de su muro, y cuando la busqué por “Mariana Salvador” no
apareció, pero me di por bien servido con haberla retirado. Pasó tal vez una
semana y la curiosidad me motivó a buscarla de nuevo, y cuál no sería mi
sorpresa cuando reapareció en Facebook como si nada, y con un amigo mío
adicional a los tres que mostraba antes. Fue entonces cuando tomé la decisión
de escribir esta columna, y tomé además el pantallazo que no se me ocurrió
guardar antes.
Hoy me atrevo a pensar que a esos amigos míos no los ha tentado aún con
sus encantos, o si los ha tentado tampoco han caído, pues en caso contrario no
estarían ahí sino juntando el dinero que les debe exigir a sus víctimas para no
“destruir” sus vidas. Esos amigos son más bien el imán que utiliza en su táctica
de atraer incautos a su telaraña, mostrando una solvencia moral que le permita
incursionar en territorios antes inexplorados.
Es de esperar que el inmenso emporio de Facebook que con su espíritu
emprendedor ha construido Mark Zuckerberg tome cartas en el asunto, pues resulta
inconcebible que esta clase de lindas pero peligrosas alimañas pueda circular
con tanta facilidad e impunidad por su red social, haciendo de las suyas sin
que nada pase.
lunes, 4 de mayo de 2015
El regreso de la bestia
Con lo de los once soldados asesinados en Cauca, las FARC se metieron
un autogolazo y le están echando la culpa al árbitro. Si no reconocen su error
y expresan sincero arrepentimiento por lo ocurrido, si siguen con su actitud
falsamente triunfalista y prepotente, se va a armar el mierdero más tenaz de
nuevo.
Los noticieros de televisión de RCN y Caracol no están haciendo otra
cosa que atizar el fuego, acorde con sus intereses empresariales de aplastar
desde ya toda disidencia política que en un futuro pueda cuestionar sus métodos
de enriquecerse y embrutecer e la población. Están ambientando el regreso de la
bestia, mejor dicho.
martes, 28 de abril de 2015
Izquierda claudicante, derecha subversiva
En desarrollo de un simposio-homenaje a Gabriel García Márquez durante
la Feria del Libro de Bogotá, fui invitado como expositor a una charla sobre “Gabo
y el periodismo político” en compañía de Enrique Santos Calderón y Hernando
Corral (cofundadores de la revista Alternativa), con la moderación de Clara
Elvira Ospina, quien se documentó a fondo e hizo preguntas muy pertinentes.
En un principio pensé que el evento sería la ocasión para reclamarles al
primero por haber dicho en 2005 que "lo ideal es un tipo como Uribe"
(tras el apoyo de El Tiempo a su reelección), y al segundo por haber dirigido con
el mismo propósito reeleccionista el periódico ‘Ahora’ del uribismo, pero en
desarrollo de la charla comprendí que no debía ponerme de aguafiestas: el tema
central era Gabo, no las incoherencias políticas de quienes trabajaron con él.
En mi muro
de Facebook publiqué algunas palabras sobre el encuentro y mi amiga Pilar Cabrera
comentó algo que me sacudió de pies a cabeza: “Eres más interesante cuando
escribes de temas que no son de política.” El sacudón estuvo en que la mitad de
lo que me decía era una crítica despiadada y la otra mitad un reconfortante elogio,
pero en ambas tenía razón, y la justificación que encontré fue esta: “En
ocasiones los temas políticos se imponen, por el deber de generar conciencia en
torno a determinadas coyunturas. Digamos que lo urgente desplaza a lo lúdico o
lo prioritario”.
Precisamente días atrás traía la idea de una columna que habría de
titular “¿Por qué Dios juega a las escondidas?”, pero debí abandonar al supuesto
Creador cuando un tema se me incrustó en el occipital y me decía ‘escríbeme’,
relacionado con el reclamo que pensé hacer ANTES de esa charla pero del que me
abstuve DURANTE, para no posar de aguafiestas.
Tengo fresco el recuerdo de Enrique Santos ejerciendo presión desde la
dirección de El Tiempo con sus editoriales para que la Corte Constitucional
aprobara la modificación del ‘articulito’ que permitiría la reelección de Uribe,
y aún me cuesta creer que alguien a quien admiré como un lúcido dirigente de
izquierda desde lo intelectual y lo periodístico (estudió Filosofía en
Alemania) hubiera podido dar semejante viraje ideológico y terminara apoyando a
un caudillo practicante de políticas de autoritario corte franquista.
Hoy entiendo el apoyo del más importante diario nacional a la
reelección de Uribe como el escenario donde el exdirector de Alternativa era
una pieza más de un engranaje empresarial con el que supongo llegó a
identificarse, deslumbrados todos –medios y empresarios- por ese embrujo
mediático tan parecido al que se vivió tras el ascenso de Hitler al poder en
1933, y que en últimas habría de representarles importantes réditos a cambio de
su apoyo.
En la charla citada Enrique recordó una anécdota relacionada con
Hernando Corral, a la sazón dirigente sindical y de quien Gabo alcanzó a
sospechar que fuera un agente del F-2, pero disipadas las dudas llegó a ser muy
cercano a este. Yo traje a colación cómo en esos días se le veía a José Obdulio
Gaviria muy activo impulsando desde Antioquia el movimiento Firmes, iniciativa
de Alternativa con la que se pretendía promover la unidad de la izquierda, y
consideré que más bien el infiltrado debió ser Gaviria, porque le bastó conocer
a Álvaro Uribe para terminar convertido en su cerebro gris, y por lo que han
dicho varios testigos el que recibía para su jefe la información recolectada con
las chuzadas del DAS, o sea que además podría calificársele como el Rasputín
del régimen.
Dije también que el propio Uribe fue un infiltrado de la extrema
derecha dentro del Partido Liberal, y en tal circunstancia habría sido él y no
Juan Manuel Santos el verdadero traidor a una causa, pues nunca como gobernante
se le vio aplicar las ideas liberales que debía representar.
Si fuéramos en busca de averiguar por qué la izquierda democrática no
ha podido conquistar la Presidencia, el primer elemento a contemplar es esa
tendencia suicida manifiesta en sus infantiles divisiones internas (desde los
años de Alternativa), y la prueba reina la tenemos hoy con el deplorable
espectáculo que brindan Clara López y Jorge Enrique Robledo, agarrados como
perros y gatos dentro de su propio partido. Sumado a lo anterior estaría el contagio
de prácticas corruptas, y es cuando saltan a la palestra los muy pillos Samuel e
Iván Moreno, a quienes por cierto López y Robledo les defendieron su “presunción
de inocencia” hasta que la orden de detención los obligó a retirarlos del Polo.
Un tercer elemento que desde la derecha sacan a relucir sería la afinidad de
algunos con la vía armada, pero este lastre no habría sido determinante si
hubiera primado la unidad sobre la antropofagia intestina.
Pertenezco a una generación rebelde aunque ya desencantada, que
observa con amarga resignación la extraña paradoja consistente en que mientras
dirigentes de izquierda de antaño –y de hogaño- cayeron en la corrupción o trabajaron
para prolongar el poder de un gobernante de trato dictatorial como Álvaro Uribe,
desde su incendiaria cuenta de Twitter y desde la tribuna que en forma
irresponsable hoy le brindan los más importantes medios, este adelanta
actividades de desestabilización que claramente pueden identificarse como
subversivas, donde la incitación a la rebelión de las Fuerzas Armadas contra su
Comandante en Jefe es el pan de cada día, y para colmo del asombro no recibe el
castigo que para estos casos la justicia –aquí y en Cafarnaúm- acostumbra
aplicar.
¿Acaso estamos locos, Lucas?
DE REMATE: El director de
Semana.com, Armando Neira, llama la atención en su última
columna sobre un asunto muy
preocupante, que debería encender las alarmas: "Tan grave es la acusación
de supuestos vínculos del magistrado (Jorge Pretelt) con los sangrientos
hermanos Castaño, como la indiferencia de los medios ante el tema. En el
momento de publicar este artículo, en ninguna de las páginas de información de
Colombia estaba entre los principales del día". Y tiene razón: si la
senadora Claudia López afirmó que “un colombiano coronó la presidencia de
Colombia con el apoyo del narcoparamilitarismo”, esto significaría que con
Pretelt ese
mismo apoyo sirvió para conquistar la presidencia de la Corte
Constitucional. Pero nadie dice ni mu…
martes, 21 de abril de 2015
“Y Uribe a la cárcel, ¿cuándo?”
Con motivo de la condena
que profirió la Corte Suprema de Justicia contra dos exministros (Sabas
Pretelt, Diego Palacio), dos exsecretarios de Casa de Nariño (Bernardo Moreno, Alberto Velásquez) y la exdirectora
del DAS María del Pilar Hurtado, mucha gente se preguntaba en las redes
sociales por qué la justicia no ha caído sobre el que les habría dado a estos
las órdenes para delinquir.
El título de esta columna resume ese sentir, y por eso va entre
comillas: porque no lo digo yo, es un interrogante que se convirtió en tendencia,
y basta con buscar en Twitter por “Uribe a la cárcel” para que se confirme la
validez del enunciado. O como dijo Aceneth en su cuenta @periodista19: “Si
Corte dice que Uribe ordenó a Pretelt y Palacio ofrecer prebendas para asegurar
su reelección, ¿qué esperan para meterlo a la cárcel?”
La periodista no se equivoca, pues la Corte Suprema en efecto hizo
extensiva la culpa al jefe de los condenados cuando así sentenció: “Siguiendo
instrucciones del entonces presidente Álvaro Uribe, el exsecretario general de la
Presidencia y los exministros de Protección Social y del Interior dispusieron
del poder que les conferían sus altos cargos para pagar con una serie de
nombramientos el voto favorable de Yidis Medina y la ausencia de Teodolindo
Avendaño”. Así las cosas, si la máxima autoridad jurídica de la nación lo
señala de ser quien instruyó a sus subalternos para la comisión de esos
delitos, la pregunta es de Perogrullo: ¿por qué no han ido por él?
En busca de una respuesta, se debe anotar que en su condición de
expresidente ‘disfruta’ de un fuero que lo blinda de ser juzgado por los
tribunales ordinarios de justicia y descarga la responsabilidad en la Comisión
de Acusación de la Cámara de Representantes, de carácter netamente político, a
la que con justa razón llaman de ‘Absoluciones’.
Un nuevo interrogante abriría una rendija a la esperanza, y es éste:
¿si la Comisión de Acusación está a punto de desaparecer en manos de la reforma
al Equilibrio de Poderes, que creó un Tribunal de Aforados y cuya composición
está por definirse, podría dicho Tribunal juzgarlo? Todo indica que no, pues a los
que hoy son investigados por la Comisión no se les puede cambiar el juez en
forma retroactiva, debido a lo que se conoce como el “principio de juez natural”:
nadie puede ser juzgado por un tribunal creado ex post facto. O sea que habría
que crear un régimen de transición que permitiera juzgarlo con base en la
juridicidad anterior, manteniendo una instancia de naturaleza política que lo
investigara y eventualmente le formulara una acusación ante el Senado, en cuyo
único caso –si le retiran la inmunidad al ser declarado “indigno”- quedaría a
disposición de la Corte Suprema para ser juzgado. En otras palabras, misión casi
imposible.
Y en cuanto a que fuera la Corte Penal Internacional (CPI) la que actuara
ante la inoperancia de la justicia colombiana, la posibilidad es aún más
remota: si está demorada para intervenir en países como Irak, Afganistán,
Libia, Siria o Kenia, más se demorará para hacerlo en Colombia, donde en
apariencia habría un equilibrio de poderes. Y si a lo anterior le sumamos la
propuesta de César Gaviria de Justicia transicional para todos, apague y
vámonos: Uribe morirá impune (e inmune).
Esto significa que no será posible probar si supo en detalle de lo que
bajo la mirada complaciente de altos oficiales del Ejército se conoció como los
‘falsos positivos’, consistentes en la ejecución extrajudicial de más de 4.000 personas
para hacerlas pasar por guerrilleros caídos en combate, y a cuyos autores el
exmandatario sigue llamando “héroes de la patria” y “perseguidos por la
Fiscalía”. O si sabía a qué se dedicaban sus dos consecutivos jefes de
Seguridad en la Presidencia, generales Mauricio Santoyo y Flavio Buitrago,
antes de que se descubriera el extenso prontuario delincuencial de ambos.
Tampoco será posible dilucidar si instruyó o no a Jorge Noguera para poner
el DAS al servicio de los grupos paramilitares de la costa Caribe, o si aprobó
el asesinato del profesor Alfredo Correa D’Andreis (ordenado por Noguera), o si
sabía que su primo Mario Uribe andaba de ‘uña y mugre’ con los paracos de
Córdoba.
Sea como fuere, la Corte acaba de sentar un drástico precedente cuando
lo señala de haber dado las “instrucciones” para “pagar” los votos que le
dieron vía libre a su reelección, con lo cual aparece nítida la ilegitimidad de
su segundo período y entramos en un nuevo embrollo jurídico: tratándose de un
hecho cumplido, ¿sería viable al menos presentar recurso de tutela para que la
Corte Constitucional le ordene devolver los cuatros años de sueldo devengado en
forma ilegal?
La Silla Vacía mostró una infografía
donde se evidencia que de las 30 personas más cercanas al círculo de poder de
Uribe cuando era Presidente, 10 tienen investigaciones serias o juicios en
proceso, nueve fueron condenados penalmente, uno tiene fuertes sanciones
disciplinarias pero ninguna investigación penal y solo 10 (o sea una
minoritaria tercera parte) no afronta una situación jurídica comprometida.
Esto debería encender las alarmas, pero lo que se aprecia es que los más
grandes medios de comunicación caen en la irresponsable y cómplice propensión a
reproducir cuanta barbaridad se le ocurre espetar frente a un micrófono o desde
su incendiaria cuenta de Twitter. ¿Qué más pruebas necesitan esos medios de la “empresa
criminal” (expresión de la Corte) conformada si no por Uribe al menos en sus
narices, que la cantidad de gente que está siendo juzgada/investigada o que arrastró
hasta la cárcel en su propósito de eternizarse en el poder, a costa de la
libertad para esos colaboradores y de la tranquilidad para las familias de
estos?
Claudia López dijo en un trino que “El que debería estar respondiendo
en la cárcel por chuzadas, corrupción, falsos positivos es Uribe. Lo amparan su
cobardía y fuero de impunidad”. Si tan grave acusación no fuera cierta (lo
acusa de criminal, nada menos), la senadora se vería expuesta a ser juzgada por
injuria y podría terminar ella en la cárcel. Pero no pasa nada, quizá porque el
país asume como verdad tácita esa condición criminal. Ahora bien, Uribe mira
hacia otro lado (¿se han fijado que nunca le responde a Claudia?) y sigue
siendo un tipo muy importante…
Algo huele a podrido de aquí hasta Dinamarca cuando a alguien lo
acompañan desde avezados criminales hasta obsecuentes lacayos y sobre él recaen
las peores acusaciones por diversos procederes delictivos, pero recibe el
beneplácito de los mismos medios que utiliza como idiotas útiles para la
ejecución de sus maquia-bélicos planes de desestabilización, ahora con la devota
colaboración del Procurador y sus obedientes huestes conservadoras, para mayor
zozobra.
Pero me iba saliendo del tema, así que resumo: primero, Uribe nunca
irá a la cárcel; segundo, gracias al asesinato de once “héroes” a manos de las
FARC en Cauca, la extrema derecha quedó más fortalecida que nunca; tercero, el
Procurador sigue en activa campaña a la presidencia, y la prueba es que ya
hasta se toma fotos
con gente LGBTI; y cuarto, Dios
nos coja confesados: había una fiera herida, pero de la noche a la mañana presenta
asombrosos signos de recuperación.
“Un fuerte nubarrón se alza en el cielo, ya se aproxima una fuerte
tormenta”.
DE REMATE: Frente a la
escena de cualquier crimen, todo investigador forense se pregunta: "¿A
quién le sirve?". En el caso que nos ocupa, ¿a quién le sirvió el
asesinato de esos soldados? La respuesta es obvia: a los enemigos de la paz. Mi
hipótesis –ojo, hipótesis- es que los mandaron allá para que los matara y
rematara la díscola columna Miller Perdomo, y eso casaría con el fuerte rumor
de que no recibieron apoyo aéreo. Pero no habría sido el gobierno Santos el que
los desprotegió, sino ese sector (numeroso, por cierto) del estamento castrense
alineado con Uribe.
El muy uribista Fernando Londoño me concede la razón en su última
columna para Las 2 Orillas: “eran muy pocos, estaban muy mal preparados
para esa lucha, muy pobremente comandados y sin ningún contacto con tropas que
los auxiliaran. Y por supuesto, sin aviación que los cubriera”. Y remata con
esto, en lo que sí difiero: “El que fraguó ese plan es un grandísimo
incompetente”. Por el contrario, es un genio de la táctica militar, pues con
solo once bajas colaterales logró el objetivo buscado: bombardear desde el
Cauca el proceso de La Habana y dejarlo tambaleando. La aberrante paradoja
reside en ver a las FARC prestándoles tan valiosa ayuda a sus propios enemigos.
Imbéciles útiles, mejor dicho. Una pírrica victoria militar, a cambio de una
estruendosa derrota política. Eso solo lo hacen los imbéciles.
miércoles, 15 de abril de 2015
Uribe, Ordóñez y el travestismo político
En los últimos días el uribismo viene dando una serie de bandazos con claro
sello travesti, entendido como el vestirse con ropas de otro género, y esta
situación debería preocupar a los defensores de la moral y las buenas
costumbres políticas. Primero fue cuando Álvaro Uribe le expresó a Angelino
Garzón su apoyo a la alcaldía de Cali mediante carta pública (“Cuente con
nosotros como partido político…”), pese a que solo puede postularse a nombre de
La U y a que él mismo le pidió el aval a esa agrupación.
Ahí hay un intríngulis que debe ser resuelto, porque tiene razón Roy
Barreras –presidente de La U- en que Uribe estaría invitando a votar por el
candidato de un partido diferente al suyo, y falta ver si eso acarrea alguna
sanción electoral.
Al día siguiente la sorpresa fue aún mayor cuando en el Senado Uribe
le lanzó un salvavidas a Germán Vargas Lleras para que pudiera ser candidato
presidencial en 2018, con lo cual enfrentó a Armando Benedetti –senador de La
U-, y de donde se desprenden dos hechos llamativos: uno, que hizo quedar como
un cuero a sus congresistas Alfredo Rangel, José Obdulio Gaviria, Paloma
Valencia y Jaime Amín, quienes acompañaban la inhabilidad de cuatro años
que proponía Benedetti. (Como dijo Roy, “volvimos a saber quién es el gallo del
gallinero en el CD y cómo los pollitos obedecen”, aunque omitió contar que él
también fue pollito en el gobierno anterior, cuando La U le pertenecía a Uribe).
Y dos, que en menos de 24 horas se le vio a Uribe salir al rescate de los dos
vicepresidentes que ha tenido Juan Manuel Santos, ambos candidatos de… La U.
¿Será que Uribe se quiere tomar ese partido? No nos incumbe, pero lo cierto es
que se metió donde nadie lo había llamado.
Sea como fuere, ahí no paró el travestismo político: al día siguiente el
más cercano aliado de Uribe en la tarea de reconquistar la Presidencia, Alejandro
Ordóñez, sorprendió a su modo cuando le solicitó a la Corte Constitucional que
no reviva la revocatoria del alcalde de Bogotá. Propuesta de claro tinte
oportunista (procurador profiere palabras protectoras para Petro), pues
habiendo sido él quien armó semejante tierrero por unas basuras mal recogidas, debía
declararse impedido de intervenir en tan traumático episodio, traumático en
cuanto fue perjudicial para la buena marcha de la nación y porque solo perseguía
un objetivo político: inhabilitar a Petro como candidato presidencial en 2018,
sacar del ruedo a un contendor.
Si los ‘reversazos’ de Uribe y Ordóñez se hubieran dado en el marco de
una democracia civilizada, uno alabaría el gesto de nobleza con sus contendores.
Ahora bien, cuando parten de dos encarnizados perseguidores de todo pensamiento
contrario (recuérdense Chuzadas del DAS y persecución contra gais) sus
intervenciones aparecen como actos de travestismo político y conducen a que hasta
el más confiado se pregunte qué se traen entre manos. Porque es como si en La U
comenzara a operar la consigna del Chapulín Colorado, pero al revés: ¡síganme
los malos! Malos no como condición per se, sino porque en el bus (o sea en su proyecto
político) se les colincha gente a la que no quieren llevar, pero que resulta
políticamente incorrecto rechazar.
Con el apoyo de Uribe a Angelino y Vargas Lleras, por un lado, y por
otro el de Ordóñez a Petro para el desmonte de la revocatoria, se confirma que estos
dos actores de la política andan dedicados a confundir al electorado, con un
propósito claro: armar el caos, despojar a los partidos de sus identidades,
sembrar cizaña, fomentar el miedo y… a continuación aparecer como los
redentores.
Eso que los marxistas llamaban la ‘agudización de las contradicciones’,
es lo que hoy practica la todavía impune extrema derecha colombiana. Muchas de
sus cabezas más visibles (¿o debería decir cabecillas?) predican la rectitud donde
más torcidos están. Para la muestra, un botón protuberante: Uribe sale en
defensa de Vargas Lleras porque “es un daño al país cambiar la Constitución con
nombre propio”. ¡¿Habrase visto mayor grado de insolente cinismo?!
Pero esto es un piropo al lado de lo que se ve venir, en aplicación
del refrán según el cual “por el desayuno se va sabiendo cómo será el almuerzo”.
Si ahora andan de travestis, es señal de que cualquier cosa puede pasar. O como
dijo Murphy: “Toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar”. Y
en Colombia hay gente experta en eso de empeorar las cosas.
DE REMATE: El procurador
dijo en Bucaramanga que están locos los que creen que será candidato
presidencial. Allá estuve, le oí citar al exmagistrado Nilson Pinilla para
coincidir con él en que “se ha perdido el temor de Dios” (y dizque estamos en
un Estado laico…), aunque omitió contar que Pinilla dice temer un atentado
contra su vida por parte de Jorge Pretelt, consentido de Ordóñez, cuya esposa
trabaja con él en la Procuraduría. Eso también es travestismo –y cinismo-, pues
invoca como aliado al que acusa a un protegido suyo. Y en cuanto a su eventual candidatura,
ya veremos quién es el orate. Ni bobo que fuera revelar su aspiración a tan
temprana hora, para que todo el mundo le caiga encima y le toque renunciar. Pero
que le tiene ganas, eso lo notan hasta los tuertos y los que van a caballo. ¿O
alguien se atreve a dudar que el hombre está en campaña?
miércoles, 8 de abril de 2015
¿Ordóñez Presidente? Dios nos coja confesados…
Nadie debe poner en duda que el ciudadano católico Alejandro Ordóñez
Maldonado, hoy Procurador General de la Nación, está utilizando su cargo como
trampolín para acceder a la Presidencia de la República. Conviene resaltar lo
de su fe católica, pues sus dogmáticas convicciones de origen religioso sobre
temas como el aborto terapéutico, las drogas, la eutanasia o los homosexuales podrían
convertirlo en Presidente, en consideración a que la inmensa mayoría de los
colombianos –católicos y cristianos- comparte esas creencias.
Por ello, es hora de lanzar una alerta roja que congregue a las
fuerzas democráticas y civilistas de la nación frente a lo que pinta como un
embate de la derecha cavernaria contra lo que se ha logrado restaurar de la
institucionalidad después de los nefastos ocho años de gobierno de Álvaro Uribe
Vélez, cuando imperó la corrupción administrativa y hasta su más cercano
círculo del poder llegó una camarilla de delincuentes de la peor ralea, como el
primer director del DAS, Jorge Noguera (hoy condenado a 25 años por el
asesinato de Alfredo Correa D’Andreis) o los dos sucesivos jefes de seguridad presidencial,
los generales
Mauricio Santoyo y Flavio Buitrago (también condenados por nexos con narcos
y paramilitares), los tres actuando bajo órdenes directas de Uribe y sin que la
justicia hasta ahora le haya podido cobrar su responsabilidad por tan
aberrantes relaciones.
Si de aberraciones se ha de hablar, una de talla mayor residiría en que
Alejandro Ordóñez llegara a la presidencia, pues si bien es cierto que a
diferencia de Óscar Iván Zuluaga no sería un títere del expresidente Uribe, sí habría
logrado culminar la misión que se impuso desde su tesis de grado, titulada
Presupuestos Fundamentales del Estado Católico, la cual dedicó “A nuestra
señora la Virgen María… suplicándole la restauración del orden cristiano y el
aplastamiento del comunismo ateo, para que brille por doquier la Fe Católica,
pues sin ella no hay esperanza para las sociedades y para los hombres”. (Y soy
consciente de que esto que acabo de decir le puede dar más votos, en lugar de
quitárselos).
Si los gustos de Ordóñez en cuestión de misas hablan de su preferencia
por el rito lefebvriano, con el sacerdote de espaldas y oficiando en latín, la palabra
‘Fundamentos’ en su tesis doctoral da una idea introductoria de lo que sería un
gobierno ‘fundamentalista’ suyo, dedicado a esparcir “la cosmovisión católica
del Estado”. Lo preocupante es que el
procurador está dedicado con mística devoción a ambientar por todo el país su venidera
candidatura con el Partido Conservador, repartiendo
mercados por las zonas más pobres del país o interfiriendo a diario en el
manejo del proceso de paz, actividades estas que de ningún modo forman parte de sus funciones.
La aberrante paradoja reside en que él es el encargado por la
Constitución de impedir que los funcionarios del Estado utilicen sus cargos con
finalidad política, pero es quien primero se pasa la norma por la faja, convencido
como está de que no hay más autoridad que el Dios de los católicos y que él solo
obedece al cumplimiento del mandato divino que este le habría impuesto desde la
pila bautismal.

La preocupación se hace mayor a sabiendas de que a su candidatura se
sumarán entusiastas las huestes domesticadas del Centro Democrático, y sin
descartar que políticos otrora uribistas del Partido de la U o de otras
‘congregaciones’ se vayan sumando a la
cruzada pro-restauración de la fe a medida que sus posturas religiosas
radicales, de hondo calado en el imaginario popular, lo vayan trepando en las
encuestas.
No es por coincidencia que al Procurador se le vio muy activo en lo
mediático durante la Semana Santa, predicando a diestra y siniestra sus retardatarias
tesis doctrinales, concediendo declaraciones y entrevistas por doquier. Entre
estas se destaca una para Los
Informantes de Caracol justo el Domingo de Ramos, donde según María Elvira
Arango el hombre “se confesó”.
Parte de la aberración consistió en ver ahí a Ordóñez haciendo una férrea
defensa del “debido proceso” para su copartidario Jorge Pretelt, pero yéndose lanza
en ristre contra el muy liberal Fiscal General de la Nación, lo cual permite
visualizar una arena política con dos orillas claramente definidas: por un lado
la del santista Eduardo Montealegre y por otro la de los muy uribistas Ordóñez
y Pretelt, donde uno de los bandos está ceñido al perverso libreto de
encochinar a todo el mundo para que los verdaderos cochinos luzcan menos enlodados
de lo que ya están.
La alerta roja habla entonces del peligro implícito en que toda la
derecha –la extrema y la que asiste a la misa en español- cerrará cohesionada
fila en torno a Alejandro Ordóñez, mientras por los lados del centro y la
izquierda se abrirá un abanico de posibilidades que incluirá a Germán Vargas
Lleras por Cambio Radical, Eduardo Verano o Juan Fernando Cristo por el Partido
Liberal (¿o será de nuevo Serpa?), Gustavo Petro por los Progresistas, Sergio
Fajardo por Alianza Verde y Jorge Enrique Robledo por el Polo, sin que aún sea
posible vaticinar si La U adherirá a Vargas o buscará coalición por otro lado,
por ejemplo con los liberales.
Es precisamente gracias a esa variopinta oferta democrática que podría
‘coronar’ presidencia lo menos democrático del paseo, pues a la godarria
criolla le bastará con los votos que ya tiene para colarse –sin vaselina- por entre
la trapisonda de la centro-izquierda, para desdicha de aquellos mortales que
por no haber llegado unidos a tan decisiva cita podrían permitir que tras la
firma de los acuerdos de paz las riendas del posconflicto queden en manos de
los dos más encarnizados enemigos de la reconciliación, aliados además en la
tarea de exterminar a la serpiente por la vía del aplastamiento, e imponer así su muy particular concepción
franquista de la autoridad.
En cuyo caso habría que exclamar, recurriendo de nuevo a una expresión
del propio Ordóñez: “Dios nos coja confesados…”
DE REMATE: En días pasados
se destaparon los carteles del papel higiénico, las toallas sanitarias y los
cuadernos. En ese oligopolio para mantener los precios altos estaban
conchabadas las empresas Familia, Kimberly, Papeles Nacionales, Carvajal y Scribe.
La pregunta obligada es: si el engaño al consumidor se destapó, ¿por qué no
bajaron los precios?
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