miércoles, 11 de marzo de 2009

Rojas Birry y DMG


Especial para EL TIEMPO

Hacen bien –en el sentido ético y moral- el senador Gustavo Petro y el concejal Carlos Vicente de Roux al pedir la renuncia del Personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry, por las implicaciones que tiene una conversación telefónica en la que dos funcionarios de DMG alistan el envío de 200 millones de pesos a su residencia particular. Lo sorprendente es que sean sólo ellos dos los miembros visibles del Polo que salgan en defensa de la decencia administrativa, ante un suceso en todo comparable a lo que le ocurrió al ex director del Invías, Daniel García, quien pretendió atornillarse a su puesto pese al mar de evidencias, gracias a que siempre contó con la complicidad del uribismo y la aquiescencia de sus jefes inmediatos, el ministro de Transportes y el mismo Presidente de la República.



En el caso que hoy nos ocupa, basta una pequeña dosis de malicia indígena –la que no tuvo el indígena Rojas Birry- para saber que alguien tuvo que haberles pedido esa plata a los de DMG, y que ese alguien fue muy presumiblemente el mismo alguien que les suministró la dirección exacta de su conjunto residencial, con el número de la casa. Su permanencia en el cargo no tendría entonces connotación diferente a la de ‘darles papaya’ a los críticos de la alcaldía de Samuel Moreno (y del mismo partido que los representa), entre ellos al ex alcalde Enrique Peñalosa, quien con tal conocimiento de causa le afirmó a la revista Semana que “las medidas del Alcalde muestran que el Polo es de derecha”. Medidas como la de haber promovido en el concejo la elección de Rojas Birry al cargo de Personero, a sabiendas de que sus funciones tienen que ver con el control de los funcionarios y las entidades del Distrito, y pese a tratarse –el elegido- de un amigo suyo, con quien trabajó hombro con hombro en la campaña.

Falta sólo por ver cómo actuará la bancada del Polo en el Concejo de Bogotá, ante el debate que la oposición piensa hacerle al Personero en próximos días. Esta actuación de sus copartidarios es decisiva para conocer hasta qué punto tiene razón las voces –de dentro y fuera- que hablan de la ‘clientelización’ y la ‘anapización’ del PDA. Sea como fuere, Francisco Rojas Birry está en mora de conjugar la r de renunciar, por el bien no sólo de la imagen de la administración de su buen amigo Samuel, sino del Partido que ambos representan. Y por el suyo propio, si algo le queda de decoro político.


OTROSÍ: Inteligente decisión la de Germán Vargas Lleras al querer someterse a una consulta con los precandidatos del Partido Conservador. Él necesita atajar desde el partidor a Andrés Felipe Arias, el candidato más potencialmente fuerte entre todos los uribistas confesos, si lo dejan abrir sus alas. Es un pichón que con gran rapidez se transformaría en águila, contando con las bendiciones de su protector. Interesante además la invitación que le hace Juan Manuel Santos a Vargas Lleras para que “trabajemos juntos” (El Espectador, 01-03-08). Ellos terminarán por necesitarse mutuamente.


martes, 3 de marzo de 2009

Ocho mil veces 8.000


Especial para UN PASQUÍN

A nadie tanto como al presidente Uribe podían servirle las interceptaciones telefónicas o 'chuzadas' a los más variados personajes de la vida nacional, que reveló la revista Semana. Pero si nos atenemos a la información suministrada por los grandes medios, la única interesada en esas voces de las vidas de otros sería “una red mafiosa” que quizá interceptaba por hobby, porque a ellos de poco o nada podían servirles los contenidos de esas grabaciones. A excepción de los ya reconocidos mafiosos –como alias ‘Cuchillo’ y alias ‘el Mellizo’- que pagaban por interceptar a otros mafiosos, sólo que éstas chuzadas eran más bien contrataciones free lance que los ‘chuzadores’ ejercían en sus ratos libres.
La gran paradoja: no hay organismo del Estado que dependa tan directamente del Presidente de la República como el DAS, pero es el que más escándalos –y de más alto nivel- le ha aportado a su gestión, y siempre se nos quiere hacer creer que la Presidencia nada ha tenido que ver con esto. Si de responsabilidades políticas se trata, tanto este escándalo como el primero –relativo a la supuesta actuación orquestada de Jorge Noguera con grupos paramilitares de la costa Caribe- son de un tamaño protuberantemente mayor al escándalo que le reventó a Ernesto Samper por el ingreso de miserables seis millones de dólares del narcotráfico a su campaña, en lo que se conoció como el Proceso 8.000.

¿No es acaso ocho mil veces peor lo que está ocurriendo durante este Gobierno? Primero fue la mano derecha de Álvaro Uribe en asuntos de inteligencia, Jorge Noguera, y esta vez son los respectivos jefes de inteligencia y contrainteligencia del DAS, Fernando Tabares y Jorge Alberto Lagos. Pero aquí no ha pasado nada. Ahora nos los harán pasar como delincuentes comunes, y no sería extraño incluso que recuperaran su libertad (¡aún no tienen orden de captura!) por falta de pruebas, o por vencimiento de términos.

Y esta vez también estaremos obligados a creer que todo fue a espaldas del Presidente. Ah nefasto precedente…

Esto significa –a diferencia del caso anterior- que nos está gobernando alguien al parecer rodeado de las peores compañías posibles, y esto es posible porque aquí el estallido de escándalos (amén de otros estallidos) se volvió el pan de cada día, sin que nada pase. ¿Qué tal los ministros del Interior y de Defensa al unísono con el recién desempacado director del DAS, Felipe Muñoz, todos poniendo la misma cara de yo no fui? Entonces, ¿quién nos está gobernando, si aquí nadie responde por nada?

Cualquier parecido con Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos… ¿es pura coincidencia?


jorgegomezpinilla@yahoo.es

domingo, 15 de febrero de 2009

Gustavo Petro y su cambio radical


Grueso favor el que la división del Polo Democrático le está haciendo al gobierno de la Seguridad Democrática, por cuenta de la pelea que han casado los sectores que encabezan Gustavo Petro y Carlos Gaviria, donde para nadie es un secreto que lo que está en juego es la candidatura a la Presidencia de la República. Lucho Garzón está más afuera que adentro desde el día en que amenazó con crear el partido de la Calle si no le daban la candidatura, y no se la dieron, por lo que se fue a hacerle ojitos al Partido Liberal, y ahí sí le pararon bolas. Pero lo que pasa entre Petro y Gaviria tiene directa incidencia sobre la vida nacional, en la medida en que hablamos del partido que en la pasada elección presidencial puso la segunda votación más alta, y cualquier decisión que se tome en su Congreso del 26 de febrero alterará la composición de fichas sobre la mesa del póker que desde Palacio intenta controlar el presidente Uribe.

Es de esperar que las ambiciones personales de uno y otro no arrojen por la borda los propósitos de unidad con que nació el PDA, pues si no aprovechan la oportunidad dorada que la coyuntura hoy les ofrece, pasarán lustros para recomponerse como alternativa política, mientras van en busca del tiempo perdido. Lo irónico del asunto es que ambos parecieran tener la razón, pues mientras adquiere sentido el llamado de urgencia que hace Petro a la búsqueda de un candidato interpartidista mediante una gran convergencia de fuerzas opuestas a Uribe (donde caben hasta los “uribistas arrepentidos”), también tiene sentido que el sector que encabeza Gaviria quiera mostrar desde el principio un candidato propio, para que no se desdibuje el Polo como opción de izquierda democrática, en medio de la montonera. Vistas pues las cosas desde una óptica pragmática, se diría que la propuesta de Petro es la correcta si el candidato a enfrentar fuera Uribe, pero la de Carlos Gaviria sería la acertada si el contendiente fuese un uribista confeso.

Petro ha decidido coquetearle al centro no porque se haya vuelto liberal (¿o sí?), sino porque sabe que necesitará millones de votos de uribistas arrepentidos si quiere un día siquiera acariciar la Presidencia (no ahora, sino en el 2014), y sabe además que al Congreso del Polo no llega con los necesarios para alzarse con la candidatura, mientras que Carlos Gaviria sí. Por eso prefiere aparecer hoy como coalicionista (antes que como radical), mientras le llega su cuarto de hora.

Qué bueno sería entonces si por el bien de su propio partido (así fuera sólo por eso) se pusieran de acuerdo, para que sus rencillas internas no terminaran por favorecer al Príncipe de Maquiavelo, en lo referente a la máxima del “divide y reinarás”. El presidente Uribe sabe que no las tiene todas a favor de su apetito ya desmesurado de poder, pero juega las cartas con la audacia del más habilidoso prestidigitador. La más reciente –en figura de as- fue el lanzamiento de la candidatura de Andrés Felipe Arias, quien al contrario de Petro (y de Gaviria) sí las tiene todas a su favor, pues sólo cuando se le cierren todas las vías –legales y de las otras- a un eventual tercer período de Uribe, éste entregará a su pupilo el portaestandarte de la Seguridad Democrática y pondrá en él todas sus complacencias.

Por ahora, valdría la pena preguntarse si candidatos de la talla de un Juan Manuel Santos o un Germán Vargas Lleras estarían dispuestos (los demás uribistas sí, por supuesto) a someterse a una consulta abierta en compañía de Arias, después de recibir éste el guiño que lo acredite como el verdadero Príncipe de la Casa Real. Es aquí donde el Polo tendría que meditar en torno a qué sería lo más conveniente para enfrentar al ‘uribito’ de marras, si un hombre valiente, brillante y analítico –aunque impetuoso- como Gustavo Petro, o la reposadas experiencia y erudición de un ex magistrado y Presidente de la Corte Constitucional, con los más honrosos títulos en Jurisprudencia de la Universidad de Harvard, a quien se le debería encomendar la misión de virar el rumbo del país hacia un verdadero Estado de Derecho.

Sea como fuere, hay tiempo para ambos. No es sino cuestión de establecer turnos.

jorgegomezpinilla@yahoo.es

lunes, 2 de febrero de 2009

Ante la tumba de Jesús

Publicado en eltiempo.com el lunes 31 de marzo de 2008. No se encontró rastro de su publicación en la red, ni en el archivo electrónico de El Tiempo.




Dice el padre Alfonso Llano S.J. que “el final de Jesús ofrece una doble dimensión, humana y divina”. A la parte humana le dedicó tiempo atrás unas líneas sinceras, que le ocasionaron un sonado veto de la jerarquía católica. Hoy, vuelto por sus fueros (El Tiempo, 23 de marzo de 2008) afirma que “Jesús muere realmente”, y que “su final fue precipitado, oscuro, absurdo, doloroso en grado sumo”.

Con ello pretende hacer claridad en que el Hijo de Dios no murió “en apariencia”, como habría ocurrido si para cumplir el designio de la resurrección se hubiese representado su muerte, como fórmula de redención divina. La intriga en torno al tema es teológica, puesto que se mueve en una dimensión “sólo perceptible con la fe”. Pero es una fe que aporta incluso la fecha, con día y hora exactos de su muerte: “hacia las tres de la tarde del viernes 7 de abril del año 30 de nuestra era, víspera de la pascua judía”, según LLano.

En aras de esa misma exactitud cronológica –y científica, en últimas- el debate se torna aún más intrigante con el polémico documental que realizó James Cameron (el mismo de Titanic, sí) sobre el hallazgo de una tumba familiar en Talpiot Hills, un moderno suburbio de Jerusalén, hace más de 20 años. Allí, las osamentas estaban enterradas en sarcófagos acompañados por estos nombres: "José, María, Jesús -hijo de José-, Mariamne (según el documental, María Magdalena) y Judá -hijo de Jesús-". Antes, un equipo de investigación liderado por Simcha Jacobovici (quien luego trabajó con Cameron) había concluido que los huesos sí pertenecían a la época en que vivió Jesús. Eso, sumado a los sarcófagos identificados con todos los nombres del clan, despertó muchas inquietudes*.

Las revelaciones fueron hechas en un documental que vio una breve luz el 4 de marzo de 2007 por Discovery Channel –financista del proyecto-, en una única emisión que provocó un tsunami de protestas religiosas a lo largo y ancho del planeta, al punto que el canal prefirió enterrar el tema en el olvido. Y así habría quedado, si no fuera porque el trabajo de Cameron cayó en manos del profesor y ministro metodista James Charlesworth (del Seminario Teológico de Princeton), experto en el Nuevo Testamento aunque escéptico por principio, quien urgió a una exploración más profunda. Así que entre el 13 y el 16 de enero pasados reunió en Jerusalén a un panel de 50 arqueólogos expertos en ADN, estadística, cerámica y lenguas antiguas, donde –según revela la revista Cambio- se pasó de decir “es imposible que sea la tumba de la familia de Jesús”, a “es posible que sea".

La discusión no es de poca monta, pues está atada a uno de los pilares de la fe católica, como es la resurrección de Cristo, y de contera a casi 2.000 años de civilización cristiana. De cualquier modo, no es hora de sacar conclusiones apresuradas. Cualquier avance científico notable pasaría por desenterrar la tumba, lo cual demorará más de lo esperado, debido a que implicaría demoler la parte del conjunto residencial que –pese al hallazgo- le edificaron encima.

Los judíos residentes en Talpiot Hills no tienen dificultad para conciliar el sueño, pues la religión que profesan les dice que su Mesías no ha llegado. Pero ¿qué podría ocurrir en el mundo católico si –hechas las comprobaciones científicas de rigor- resultara que esa tumba contuvo en efecto los restos de Jesús de Nazareth y su familia?

Elemental, mi querido Watson: habría que comenzar por reescribir la Historia.
* Las osamentas y demás evidencias fueron llevadas a un anticuario judío, donde estuvieron varios años. Algunas ya desaparecieron, junto con los planos que mostraban la ubicación de los sarcófagos.

sábado, 31 de enero de 2009

La trastienda de Transmilenio


Con todo el respeto que inspira la opción política que representa Samuel Moreno Rojas y el partido que lo acompaña, la reciente medida del Pico y Placa para los bogotanos, extendida a todo el día dos veces a la semana, terminará por darles la razón a los que creían que el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones. El primero que lo dijo fue Lutero (no Dante, como podría pensarse), pero igual podrían pensarlo hoy las víctimas del recorte a su libertad para desplazarse, y cuyas protestas y consecuencias estarán al orden del día por tratarse de una medida no sólo impopular –sumado a que ningún gremio la respalda- sino inadecuada.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/la-trastienda-de-transmilenio_4782506-1

El asunto podría servir de tema para agudos caricaturistas, pues encierra una doble paradoja: si a Enrique Peñalosa lo señalaban como el enemigo público número uno del carro particular –por lo de los bolardos y los andenes despejados-, Moreno le arrebata este sitial al ex alcalde con su reciente movida en torno al Pico y Placa, que además lo enfrenta a la odiosa tarea de vigilar que los conductores no compren más carros, para que así no le fabriquen la trampa a la medida. (Imagínense: ilegal hacer compras…)

Es inocultable que la gente que basa en el vehículo particular su subsistencia o su constante movilidad, estará tentada a comprar otro o a adquirir una moto de diferente dígito en la placa, para así evitarse las molestias en un desplazamiento diario que no quiere interrumpir, pues afectaría su economía o, por qué no, hasta el libre desarrollo de su personalidad. La conclusión más lógica –en medio de tanta ilógica- es que aumentará el parque automotor, o sea lo que precisamente se pretende evitar con la aplicación de tan draconiana norma. Y no sólo habrá más carros, sino también más motos.

Doble paradoja, sí, porque la solución más a la mano en términos de movilidad podría brindarla precisamente Transmilenio, la obra insignia del ex alcalde Peñalosa que tanto criticó Moreno durante su campaña. Es una verdad de Perogrullo que hay un alarmante exceso de vehículos en las calles, y que por tanto se debe desestimular su uso, y con esa finalidad comenzó a operar Transmilenio. Y nadie se negaría a dejar el carro en casa si supiera que puede levantarse sin prisa y ahorrar gasolina, porque en la estación (así esté algo lejana) lo espera un bus que sin peligrosos tumultos lo trasladará de modo rápido, relativamente cómodo y seguro. Pero la realidad es otra, específicamente desde la alcaldía de Lucho Garzón, cuando el prestigio de Transmilenio se vino a pique en parte por las losas quebradas y en parte por una deficiente Gerencia, que trastocó las aspiraciones de su creador a una segunda alcaldía y allanó el camino para el nieto del general Rojas Pinilla, montado sobre el caballito del Metro para todos.

Triple paradoja si se quiere, pues la mejor gerencia de Transmilenio la ejerció –y lo dice un asiduo usuario- quien desde hace unos días se desempeña como Secretario de la Movilidad, Fernando Álvarez. Lo cual podría resultar benéfico, pues sabe a qué nos referimos si le hablamos de incrementar hasta el tope el número de frecuencias y extender las rutas de los alimentadores a nuevos sectores, y traer buses de donde no los tengan y adelantar una ‘agresiva’ campaña de promoción (de su uso), de modo que rescate su lado amable y eficiente, para bien de tirios y troyanos. Es obvio que ello obligaría a los dueños de los buses de Transmilenio a reducir su rentabilidad financiera, consistente en que a más pasajeros apiñados y menos buses circulando, mayores ganancias. ¿Estaría acaso el Distrito dispuesto a subsidiar esa diferencia, en aras de garantizar una mejor movilidad?

Una cuarta paradoja radica en que los embotellamientos que hoy se presentan están ligados a la ejecución de la Fase III de Transmilenio, sobre la calle 26 y la carrera 10º, mientras muchos pragmáticos se preguntan si lo ideal no habría sido –ya entrados en gastos- empatar esta última con la carrera Séptima en lo que sería una previsible fase IV, en lugar de esperar un eventual Metro que (en caso de concretarse) obligaría al usuario de Transmilenio que va por la 10º a bajarse de éste y caminar en busca del vagón del Metro para continuar su camino hacia el norte, en fin…

A riesgo de equivocarnos, pues, diríamos que si no se ha acudido más a Transmilenio como solución a la crisis de movilidad no es porque resulte un recurso inútil, sino porque parecería políticamente incorrecto invocar su ayuda, en un momento en que se da por descontado que se trata de un medio de transporte con mediocre imagen, por peligroso y por congestionado. ¿Por qué no mejorarlo entonces en grado sumo, en lugar de mantenerlo en la trastienda?

lunes, 12 de enero de 2009

Viva la bacanería

En la Costa Atlántica nació un movimiento mitad cultural mitad filosófico (y mitad lúdico, si hubiera terceras mitades), autodenominado Bacanería Planetaria, que en días pasados realizó su primer encuentro de 'Bacanes y bacanas del mundo' y entre cuyas tareas está la de hacer que la Real Academia Española apruebe el ingreso de la palabra 'bacanería' en el DRAE, para lo cual proponen esta definición, entre otras: "Emoción satisfactoria que se expresa como un fenómeno biológico-cultural, producto de la cooperación milenaria en la convivencia social".

Las últimas noticias sobre esta propuesta idiomática -sustentada en su uso cotidiano en Colombia, República Dominicana, Ecuador, Puerto Rico, Panamá, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Venezuela, Cuba y la diáspora latina residente en Estados Unidos- cuentan que la Academia Colombiana de la Lengua asumió su estudio y delegó en Daniel Samper y Juan Gossaín (miembros numerarios de ésta) la presentación de una ponencia que, de ser positiva, le estaría dando bautizo de verbo a la palabra que los alienta. Sobre el origen y fundamentos de la bacanería hicieron un video en 1998, ganador nacional del primer premio en el Concurso de Proyectos Audiovisuales del Ministerio de Cultura, del que circula en Internet una animada versión-resumen de nueve minutos, que se consigue en Youtube y en el que intervienen desde el 'pollo barranquillero' Nelson Pinedo, hasta el vendedor de patilla de la esquina (http://www.youtube.com/watch?v=9QhUd0dD9MA).

Podría parecer un fenómeno de tinte exclusivamente caribe ("costeño tenía que ser..."), pero esta condición localista comienza a ser superada gracias a Facebook, donde el grupo 'Somos Bacanería Planetaria' registra ya 24.000 afiliados, en su mayoría del mundo hispano, y entre cuyos más connotados fans figura el cantante argentino Piero. A la cabeza de este proyecto "con mucha sabrosura" está el profesor universitario Hugo Rafael González, director y productor de medios audiovisuales, con estudios de cine en Milán (fue alumno de Umberto Eco), secundado por el médico psiquiatra Haroldo 'Pipo' Martínez, quien insiste en que el elemento común de la bacanería es "la emoción, producto una dinámica evolutiva que nos permite reconocernos como integrantes de la especie humana".

A ellos se suman bacanes de la talla del samario Oliverio del Villar, gestor cultural, chef 'grand gourmand' y cultor de finas hierbas, quien se expresa como si cada cinco minutos le ocurriera lo más extraordinario de su vida; y el cartagenero Antonio el 'Mono' Escobar, promotor del Festival de Música del Caribe, de luenga barba y estentórea voz; y Luz Elsa Behaine, estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad del Atlántico, a cuyo cargo está la Coordinación de Jóvenes, los que se acercan por curiosidad y, luego con espontaneidad, se suman a este fenómeno en 'molto crescendo', según enunciado de la propia Behaine, de bello y delicado rostro.

La música, asumida como un son positivo, en gran parte caribe (sin dejar por fuera todo el jazz y el rock), es esencial en su 'identidad corporativa'. Aquí el nombre de Daniel Santos adquiere para Nelson Pinedo el carácter de paradigma, quien de paso recuerda al Gardel del año 32 cuando se despachaba contra "el bacán que te acamala", en un lunfardo que brinda pistas sobre el origen etimológico de la bacanería, como parte de una saga que salta a Europa para transportarnos a la alegría del barroco, a un Verdi exultante con su 'bel canto', a la Edith Piaf de 'La vie en rose', al Jacques Brel de 'Ne me quitte pas'.

En cierta ocasión, el presidente Álvaro Uribe se refirió a la socialbacanería como "la forma frívola en que algunos sectores abrazaron el terrorismo", ignorante de su verdadera esencia, pero quizá informado de que la Fundación Bacanería Planetaria estuvo presente en los diálogos del Caguán en el 2001, donde en cabeza del siquiatra 'Pipo' Martínez presentó su original propuesta para alcanzar la paz, la cual asume la bacanería como la mejor manera de hacer política y, en esta dimensión, la política como la mejor manera de hacer cultura. Propuesta esta que puede consultarse en su blog, para no alargar la pita: http://www.bacaneriaplanetaria.blogspot.com/

Excelente idea, pues, que un grupo de personas que se identifican en su gusto por pasarla bien (así suene redundante) se haya puesto de acuerdo para darles personería jurídica a sus particulares sentido y estilo de vida, pues si el asunto se tornara contagioso -del globo a la red, o de la red al globo-, solo buenas cosas podría reportarle a la comunidad planetaria.

jorgegomezpinilla@yahoo.es

domingo, 4 de enero de 2009

“Si Uribe se lanza, oposición debe abstenerse”


Esta entrevista al gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, remató con una revelación al periodista: “¿Sabe con quién estaba yo cuando se supo lo de la Operación Jaque? Iba a 7.000 pies de altura en un helicóptero con Álvaro Uribe. Veníamos de Puerto Wilches e íbamos para Barrancabermeja. A él lo llamaron, yo iba a su lado, se volteó y me dijo: Liberamos a Íngrid Betancourt”. Pero la revelación de fondo estuvo despuesito del comienzo, cuando esbozó su propuesta al Partido Liberal para que se abstenga de participar en la próxima contienda electoral, si el Presidente Uribe se lanza por un tercer mandato.

JGP: En respuesta a una afirmación de alias ‘Jorge 40’, según la cual él habría apoyado su campaña a la Presidencia en 2002, usted afirmó que “faltan por revelarse nombres de personas vinculadas a las mafias, que avanzaron en un proyecto político de extrema derecha y lograron fundar una paracracia, que infiltró las tres ramas del poder”. ¿Ve usted a alguien en particular a la cabeza de esa paracracia?
HSU: Hasta el momento ha salido la vinculación de los políticos al paramilitarismo, y de sectores de la fuerza pública, pero no se ha avanzado nada con el sector empresarial. ¿Quiénes fueron los primeros que financiaron el paramilitarismo? ¿Quiénes los armaron y los estimularon con el pretexto de combatir a la guerrilla? Muchos empresarios de la agricultura, de la ganadería, de la industria. Y eso tiene que destaparse. Porque solamente si no hay impunidad, podremos llegar algún día a la convivencia en el país. Falta, pues, el destape de la para-empresa.

JGP: Hay opositores y columnistas de prensa que apuntan a nexos incluso con la Presidencia de la República, y entre otros muchos ejemplos hacen énfasis en las reuniones subrepticias que se tuvieron con ‘alias Job’ y su abogado en la Casa de Nariño. ¿Cree usted que podrían darse vínculos en ese nivel?
HSU: “Por sus obras los conoceréis”, dice la Biblia. Y en la medida en que avancen la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General, iremos conociendo cosas cada día más interesantes.

JGP: El 5 de abril de 2002, durante un debate radial por Caracol con su contendor Álvaro Uribe, usted dijo que “las organizaciones paramilitares apoyan la campaña de Uribe Vélez”, y que “esas organizaciones, bajo presión, pueden dejar en las urnas entre uno y dos millones de votos”, como en efecto ocurrió. ¿No pondría esto en entredicho la primera elección de Uribe, cuando le ganó a usted en la primera vuelta?
HSU: No puedo modificar una sola de las palabras que dije, porque así ocurrió, y en tal medida lo denuncié ante la Fiscalía General de la República. Las conclusiones las sacarán quienes hagan el análisis respectivo. Yo informé oportunamente de los hechos.

JGP: Durante la campaña de 2002, Salomón Smith Barney, de la firma Global Emerging Markets Strategy, afirmó que “Uribe es el candidato de la guerrilla”, pues pretende “demostrar la impotencia del Ejército para ganar la guerra, evidenciar los excesos de la derecha en el poder y recuperar su prestigio nacional e internacional”. ¿No cree usted que un tercer período de Uribe terminaría por concederle la razón a ese analista, pese a las severas derrotas que sufrieron las Farc en 2008?
HSU: Yo he sido un contradictor acérrimo de la reelección, como quedó consignado en la Constitución de 1991. Tampoco estoy de acuerdo en que cada vez que se quiera modificar la Constitución para resolver un asunto eminentemente particular, se haga una reforma constitucional en el Congreso o se proponga un referendo. Y esto lo planteo con sustracción del nombre de Uribe o de cualquier nombre. Son las convicciones que tengo, todas de tipo constitucional.

JGP: Cambiando de tercio, ¿será que detrás del apoyo del liberal Rodrigo Rivera a la reelección de Uribe, puede estar el anhelo de ser designado como fórmula vicepresidencial?
HSU: Me sorprendió mucho leer en estos días una declaración del doctor Rivera, al que mucho respeto y es mi amigo, de la que se deduce su apoyo a la reelección del doctor Uribe. Hace un mes estuvo hablando aquí conmigo, y no me avanzó nada sobre el tema. Me parece que con esa opinión, sí se deslindera Rodrigo de la posición del Partido Liberal. Me explico: el Partido Liberal está contra la reelección como concepto, y contra la del Presidente Uribe, obvio.

JGP: En las circunstancias actuales, ¿le suena una coalición de las fuerzas contrarias a Uribe, incluido el Polo, para enfrentar sus ansias de perpetuarse en el poder?
HSU: Yo soy partidario de una coalición de fuerzas democráticas para confrontar al uribismo, en el caso de que Uribe no sea candidato. Si el Presidente es candidato, mi opinión –sin que sea electoral, pues ahí no puedo participar- mi convicción política y de conciencia es que las fuerzas progresistas, empezando por las de mi partido, no tengan candidato.

JGP: ¿Abstenerse de participar en la campaña del 2010?
HSU: Exacto. Y lo digo haciendo una reflexión sobre mi propia experiencia. Primero, no hay un criterio favorable a la reelección. Segundo, no hay forma de luchar electoralmente contra quién está en la Presidencia de la República. Esa clase de fineza electoral que existe en otras partes –donde hay sistema parlamentario, o en el sistema presidencial de Estados Unidos-, no cabe aquí en Colombia todavía.

JGP: ¿O sea que Uribe de nuevo candidato sería como pelea de toche con guayaba madura, por lo que mejor retirar la guayaba?
HSU: Sí señor. Yo hice de guayaba la vez pasada, y así no hay chance.

JGP: Pero, viendo la carrera de obstáculos que Uribe debe atravesar (aprobación final en el Congreso, visto bueno de la Corte Constitucional, solución a los vicios en el trámite del referendo, poner más de siete millones de votos en éste, etc.), ¿sí cree que Uribe tenga chance de hacerse elegir por tercera vez?
HSU: Le falta un largo trecho y debe recorrerlo ya no con el sol en la cara, sino en una época en la que hasta sus propios amigos le piden que se abstenga de buscar de nuevo la reelección. A mi juicio el doctor Uribe, por quien tengo mucho respeto como todo el mundo sabe, debiera escuchar no ya a sus contradictores –porque eso no es noticia-, sino a sus amigos. Eso sería lo novedoso.

JGP: Hay quienes dicen que no es que quiera, sino que le toca. Que hay tanto ex funcionario suyo y tanto político uribista en problemas con la justicia, que sólo su continuidad en el poder les brinda tranquilidad a quienes –dicen- quizá ‘saben demasiado’.
HSU: Sería terrible si así fuera. Porque van a seguir saliendo cosas de la parapolítica, y de la para-fuerza pública, y de la para-empresa. Sin duda, es mucho lo que falta por destaparse. De modo que ése no sería argumento válido.

JGP: Álvaro Uribe fue director de la Aerocivil entre marzo de 1980 y agosto de 1982. Un año después, el Consejo Nacional de Estupefacientes presidido por el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, ordenó “suspender los vuelos de naves de narcotraficantes”, y señaló que esa entidad había asumido “una actitud pasiva y negligente”. Pero en mayo de 1988 el Procurador General de la República, usted, Horacio Serpa, conceptuó que no existía ningún indicio que comprometiera la conducta de Uribe durante su gestión en la Aerocivil y en la Alcaldía de Medellín. ¿Qué tiene que decir a esto?
HSU: Yo no recuerdo el episodio, pero quiero decirle que si así se pronunció mi procuraduría, fue el resultado de las investigaciones que se hicieron. Conozco a Álvaro Uribe hace muchos años y tuve con él no sólo una relación personal –que la tenemos todavía- sino política, y de toda esa etapa yo opino favorablemente.

JGP: Con santandereana franqueza, ¿no cree que fue craso error político haberle recibido a Uribe la embajada en la OEA?
HSU: Eso lo examiné muy bien antes de aceptar. Lo comenté frente al país, cuando dije que asumía una responsabilidad de tipo internacional, partiendo de que lo internacional nos une a todos. Además, el Partido Liberal me autorizó, y fui objeto de una emotiva despedida, con directivos y ex presidentes. Yo me fui tranquilo, y tuve una experiencia extraordinaria, de la cual no me arrepiento. Hubo gente que después me dijo que no iba a votar por mí, por haber aceptado la embajada. Así que con franqueza santandereana, fue una decisión de la que estoy convencido obré correctamente, aunque reconozco que en lo electoral sí me hizo daño. Lo reconozco.

JGP: ¿Qué futuro político le espera a una figura de la política nacional que luego de aspirar a la Presidencia de Colombia, obtiene como premio de consolación la Gobernación de Santander?
HSU: En estos días me están llamando mucho para decirme, “oiga, esta sí es su oportunidad”. Yo les digo “no, ahora mi oportunidad es servirle a Santander, a mis paisanos”. Y lo estoy haciendo con corrección, y estaré aquí hasta el 31 de diciembre de 2011. A partir del 2012, no sé qué pueda pasar.

JGP: O sea que podría ‘sonarle’ la Presidencia en el 2014…
HSU: En política uno nunca sabe. Yo nunca pensé que iba a ser alguna vez embajador, no me parecía que la diplomacia era mi fuerte. Salté de la política municipal a la nacional, sin pasar por la departamental, por lo que nunca pensé que iba a ser gobernador de Santander. Ahora lo soy, y estoy contentísimo.

JGP: Se le nota. Y para no saltarnos el tema regional, ¿qué significa para usted que Santander haya obtenido el primer puesto en el concurso “Mejor Plan de Desarrollo”?
HSU: A uno lo eligen por cuatro años, pero sólo gobierna tres y medio. El primer semestre se va en el plan de desarrollo. Y mire que el nuestro fue calificado por Planeación Nacional, por la Agencia Internacional de Cooperación de Alemania, por Estados Unidos, por Naciones Unidas (Fonade) y por Colombia Líder como el mejor plan de desarrollo del país. Es un reconocimiento extraordinario, que se traduce en que aquí trabajamos con seriedad. Si a mi me preguntan qué quiero que se recuerde más de mi paso por esta Gobernación, no fue que hice puentes, carreteras o colegios, sino que fui un político honrado.